Economía boliviana pasa por su peor momento

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La economía nacional pasa por un mal momento debido a la pandemia y por los conflictos sociales, desde la pasada gestión, ya que la actividad económica disminuye, el desempleo crece, se confirma nuevamente un déficit en la balanza comercial y se proyecta terminar el año con un déficit fiscal de 13 %, luego de haber pasado un auge de precios altos de materias primas. Por ello, el sector empresarial plantea varias alternativas para reducir los impactos.

Para Ernesto Bernal Martínez, economista y docente de la Universidad Técnica de Oruro (UTO), el Covid-19 llegó a Bolivia en un contexto adverso. En la última década, el país tuvo un ritmo de crecimiento económico promedio del 4,9 % del producto interno bruto (PIB).

“Sin embargo, desde el 2013 (6,8 % de crecimiento) se observa una desaceleración del crecimiento económico llegando al 2,2% el 2019. El déficit fiscal el 2019 fue de 7.2% del PIB. La balanza comercial cerró con un déficit de 3,3 % el 2019. Esto causó una pérdida de reservas internacionales, que han disminuido de su nivel máximo del 51 % del PIB en 2012 al 16 % del PIB en 2019 ($us 6.467,5 millones) y; un aumento del endeudamiento externo, en 2019”, del 26 % del PIB, expuso.

Las políticas de contención sanitaria para prevenir la propagación de la pandemia y aplanar la curva epidémica conducen a una paralización de la producción y actividad económica, causando recesión económica, los esfuerzos para controlar la epidemia se centran en restricciones a la circulación de individuos, cuarentenas y aislamiento social lo que afecta la actividad productiva con diferente intensidad, según los sectores.

Las exportaciones bajan y se reducen los ingresos por la venta de gas natural a mercados vecinos, lo que afecta al Gobierno Central, departamental y municipal, ya que no se cuenta con recursos frescos, y por ello se debe acudir al financiamiento externo, pero la misma es frenada por la Asamblea Legislativa.

Por su parte, Ibo Blazicevic, presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), informó que el INE señala que el desempleo a junio de 2020 subió a 9,6 %, cuando a finales de 2019 se ubicaba en 4,8 %. En este contexto, los desocupados por efectos de la cuarentena alcanzan a 153 mil trabajadores a fines del primer semestre de 2020.

“En el sector industrial la población cesante afectada pasó de 8 % en abril, a 14 % en mayo y 9 % en junio de 2020, evidenciando el efecto de la contracción económica. Las cifras confirman el cuadro de fuerte contracción de la actividad económica en general y en la industria en particular, lo cual ha impactado sobre una mayor desocupación”, sostiene.

En ese escenario adverso, el sector industrial está operando con sus máximos esfuerzos para preservar las fuentes laborales, y la CNI plantea la flexibilidad laboral para aliviar la recesión económica y preservar los empleos.

“Es imprescindible ajustar el mercado laboral al mercado de bienes en la ‘nueva normalidad’ de contracción económica”, apuntó Blazicevic.

Mientras tanto, Rolando Kempff, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), anunció que las pérdidas, de todos los sectores, podrían alcanzar a 3.000 millones de dólares hasta finales de año.

Dijo que el sector hotelero, turístico, gastronómico son los principales afectados por la pandemia, y por ello plantea una modernización e innovación y la aplicación de la economía 4.0 para mejorar el dinamismo de la economía nacional así como de los sectores.

Bloqueos

A pesar del mal momento que pasa la economía nacional por la pandemia, ahora se suman los bloqueos a nivel nacional por partidarios del Movimiento Al Socialismo (MAS), que afectan la salud de la gente y la producción nacional.

Los empresarios a nivel nacional también departamental, La Paz y Cochabamba expresaron su preocupación por la decisión de los afines al MAS de iniciar bloqueos, y solicitaron a estos deponer actitudes y priorizar la salud y la economía.

El Diario.