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Tres expacientes denuncian a pediatra por abuso sexual, el acusado lo niega

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El pediatra Óscar Mario P. A., de 70 años, fue denunciado por tres de sus expacientes ante la Fiscalía por abuso sexual cuando eran niñas. Esperanza, de 29 años, decidió iniciar el proceso para “evitar que haya más víctimas”. El galeno negó las acusaciones y dijo que “no puede probar su inocencia”.

“La mayoría eran niñas al momento en que este pediatra se aprovechó del prestigio que tenía y la confianza que le habían dado las madres con el fin de cometer los abusos. Las niñas naturalizaron las acciones del médico por esa relación de poder entre él y sus padres. Fue ya en la vida adulta que ellas se dieron cuenta de que fueron víctimas de abuso sexual”, explicó a Página Siete Karina Cuba, abogada de Esperanza.

La joven pidió usar un nombre convencional, al igual que las demás denunciantes que dieron su testimonio para este reportaje. Esperanza aseguró que desde enero, cuando Mujeres Creando hizo la denuncia, se comunicaron con ella otras nueve mujeres dispuestas a sumarse a la demanda.

La abogada Cuba afirmó que tiene contacto con otras supuestas víctimas. Lo cierto es que en la Fiscalía se tienen tres casos documentados.

El primero se inició a denuncia de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia (DNA) en enero de 2021; la víctima es Kenia, de 16 años. El segundo proceso corresponde a Esperanza y fue abierto en noviembre del año pasado. El tercero data de febrero de esta gestión y la denunciante es Carla. Es en esa última causa se tiene una imputación contra el pediatra con el pedido de su detención preventiva durante seis meses en el penal de San Pedro de La Paz.

El médico Óscar P. niega las acusaciones. Considera que las denuncias son resultado de una “ola de pánico” provocada por el testimonio de Carla, la tercera víctima, quien el 10 de febrero relató, en Radio Deseo, de Mujeres Creando, que había sido víctima del médico en dos oportunidades, cuando tenía ocho años. Hoy ella tiene 26 y vive en Argentina, pero antes de su partida el caso fue abierto de oficio.

Esperanza

“Prácticamente nací a los brazos de este médico, fue recomendado a mi madre por su ginecólogo como el mejor pediatra de Bolivia. Al hacer la reconstrucción emocional de todo lo que me hizo tengo conciencia de que los abusos se dieron desde mis cuatro años hasta los 17. Este hombre abusó de mí toda mi infancia y mi adolescencia”, relató Esperanza.

En la extensa denuncia que redactó y presentó ante la fiscal Verónica Miranda en La Paz, Esperanza describió con detalle el escenario de los supuestos abusos, los argumentos usados por Óscar P. con su madre y la forma en que éste la tocaba cuando la tenía a solas en “el cuarto oscuro de su consultorio”. Éste era un vestidor, cuya existencia fue confirmada por todas las denunciantes con las que este medio tomó contacto.

Esperanza y su madre relataron que las secuelas del daño psicológico que sufrió se manifestaron desde sus cinco años en la escuela. La niña presentaba comportamientos sexualizados ante sus compañeras de curso, por lo que la progenitora era convocada con frecuencia por los maestros.

“Gusanera” en genitales fue el diagnóstico del pediatra y recetaba a Esperanza pastillas contra parásitos y ya a sus siete años antidepresivos, según la joven. “Cuando era pequeña este médico tomó fotografías de mis partes íntimas, le dijo a mi madre que eran para publicarlas en revistas médicas, porque yo era su modelito”, sostuvo.

“Cuando ya era más grande e iba sola a sus consultas me sacaba fotos de todo el cuerpo”, denunció la joven. Aseguró que las vejaciones la afectaron profundamente porque como niña no reconocía que era víctima de abuso sexual. Los ataques depresivos se agravaron años más tarde y durante sus jornadas laborales en una entidad financiera los episodios de ansiedad -sin causa aparente- provocaron su internación.

Relató que cuando pensó en formar una familia los recuerdos se agolparon y se vio obligada a reconocer que había sido víctima de abuso sexual por más de una década. Las mujeres con las que comparte su historia también aseguraron haber sentido un “redescubrimiento” de su pasado y afirmaron que aún sufren ataques depresivos.

El médico

“No tengo forma de probar que soy inocente. Las denunciantes salen a decir estas cosas después de 20 años, no puede ser creíble. Han destrozado mi vida con esta denuncia, estoy a punto del divorcio y aún me recupero de una fractura que me tuvo en silla de ruedas”, manifestó Óscar P. en contacto con Página Siete, desde Santa Cruz.

El médico estimó que en 40 años de ejercicio en su profesión debió atender a unos 200 mil pacientes, y que nunca lo denunciaron de esta forma. Al contrario, señaló que debido a la labor social y al programa que salud infantil que gestionó y dirigió en diferentes canales de televisión tiene un prestigio ganado.

Aseguró que, según las actualizaciones que siempre tiene, él aplicó los protocolos médicos para la revisión de los pacientes a lo largo de su carrera. “Pedirles que se queden con bata y ropa interior para una consulta no es pedir que se desnuden”, sostuvo.

Ángela

“Yo tenía 19 años y mi hijo unos cuatro meses cuando lo llevé a la consulta para el tratamiento por un problema que tenía en la piel. En el consultorio (el pediatra) me dijo que me veía mal y ordenó a su enfermera que me inyecte algo. Minutos después estaba mareada”, relató Ángela, cuyo testimonio aún no fue presentado ante la Fiscalía .

“Yo estaba con mi hermana mayor y como mi hijo lloraba, la enfermera se lo entregó; entonces ese médico me llevó a un cuarto oscuro (vestidor) y allí me dijo que me siente en una de sus piernas y que me mueva. Yo sabía que todo lo que pasó estaba mal, pero mi prioridad era en ese momento mi hijo y por eso no lo denuncié en ese momento y no supe cómo contarle a mi hermana”, lamentó.

Ángela, ahora de 32 años, asegura no tener dudas sobre lo que vivió. Recordó que ese día, pese a estar mareada por la inyección huyó de ese vestidor, tomó a su hijo y se fue sin pagar. Relata que Óscar P. hizo una señal para que nadie la detenga.

“Nunca me llamaron para cobrarme, eran caras esas consultas y nadie nunca me dijo nada”, afirmó Ángela. La abogada Cuba señaló que si bien el médico se valió de su prestigio y descuido de las madres para que lo dejaran a solas con sus hijas, también se debe analizar la posible complicidad del personal que trabajó en su consultorio.

“No puede ser que no se hayan dado cuenta de lo extrañas que eran esas revisiones”, dijo Ángela.

Kenia

En el caso de la adolescente de 16 años, el hecho sucedió en mayo de 2020. De acuerdo al registro de la Fiscalía, ésta fue la primera denuncia contra el pediatra, que fue presentada el 24 de enero de 2021.

Kenia denunció que el abuso que denuncia se dio en el departamento del médico. Allí fue para recibir un supuesto tratamiento para el crecimiento, el que era pagado con el esfuerzo de su madre, una comerciante de la ciudad de El Alto.

Kenia contó que antes se presentó al consultorio del médico acompañada de su hermana mayor, ante un llamado sorpresivo del pediatra que estaba de paso por La Paz. Según la denuncia, el argumento de una rebaja y el trato amable del médico predispuso a la adolescente a obedecer al galeno.

Cuando la joven llegó al edificio, el médico le dijo que había cerrado el consultorio pero que la atendería en su departamento, en el piso superior, donde le ordenó subir sola. Fue allí, según Kenia, que además de toques impúdicos intentó besarla.

Kenia cuenta que huyó del lugar y no tuvo valor para contar lo sucedido a su hermana. Pero el hecho causó un cambio radical en el comportamiento de la adolescente, quien meses después, en medio de una crisis emocional, reveló todo y la familia la apoyó para presentar la denuncia.

Contraparte

Óscar P. aseguró no recordar el caso de Ángela y dijo que si era necesario pediría que las enfermeras que trabajaron con él den su testimonio. En el caso de Esperanza y Kenia, el médico señaló que ambas provenían de familias disfuncionales y que la adolescente tenía actitudes agresivas.

Sobre las fotos que refieren las denunciantes, reconoció que las tomó con propósitos científicos, pero manifestó que es difícil ubicarlas ahora, ya que cerró su consultorio en La Paz y mucho de ese material se perdió. Aseguró estar dispuesto a someterse a una investigación, pero teme que no se respete la presunción de inocencia y sus derechos como persona de la tercera edad. Además, dijo, ante un probable encarcelamiento corre el riesgo de sufrir agresiones.

La jurista Cuba sostuvo que Óscar P. deber ser notificado con la imputación que existe en su contra y que el juez fijará la fecha para la audiencia cautelar. “Pero la finalidad de todas las denuncias es que pare y se le quite la licencia de médico pediatra y para prevenir que sumen más víctimas”, sostuvo la abogada.

Más víctimas

En medio de la investigación para esta nota, a través de la abogada Cuba, más personas enviaron cartas para sumar sus testimonios. La mayoría de los relatos coincide al momento de describir el comportamiento del pediatra, el tipo de movimientos corporales que dicen les obligaba a realizar en el vestidor de su consultorio y la toma de fotos.

En el programa radial de María Galindo, del 10 de febrero, Carla explicó que su intención no es buscar una condena tardía para el médico, o un resarcimiento económico. Su principal motivación, aseguró, es “no permitir que existan más víctimas”.

Carla cuestionó el trabajo de la fiscal Miranda, quien rechazó en primera instancia la denuncia de Esperanza y no permitió que su declaración figure como la de una víctima, sino que sólo la consideró una testigo. Ella detalló que el médico la agredió dos veces a sus ocho años.

“Este señor creó todas las condiciones para cometer los abusos, una y otra vez. No sabemos cuántas víctimas más hay por ahí”, sostuvo Esperanza.

Rechazo de fiscal

Miranda La fiscal que atendió la denuncia de abuso sexual presentada por Esperanza contra el pediatra Óscar P. rechazó la denuncia. Al momento, la misma estaría en el despacho del fiscal departamental de La Paz, donde se confirmará el rechazo o se ordenará reabrir la causa.
Declaración En el documento, la fiscal señaló que el motivo del cierre del caso fue la falta de la declaración del pediatra, que no se tomó, pese a que el 14 de febrero el galeno fue notificado en La Paz. Miranda suspendió la declaración pero no volvió a fijar una fecha para la presentación del médico que vive en Santa Cruz.

No tengo forma de probar que soy inocente, pasó hace 20 años. Han destrozado mi vida con esta denuncia

Pediatra Óscar P.

Las niñas naturalizaron las acciones. De adultas comprendieron que fueron víctimas de abuso sexual

Abogada Karina Cuba

Desde mis cuatro años hasta mis 17, este hombre abusó de mí toda mi infancia y mi adolescencia

Esperanza

Fuente: Pagina Siete

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