A prisión raptora confesa de bebé

Nieves M. C. G, quien aceptó haber raptado al bebé Alex, el pasado 16 de agosto, en inmediaciones de la plaza Eguino de La Paz, fue enviada con detención preventiva, por cinco meses, en el Centro de Orientación Femenina de Obrajes (COF), informó ayer la fiscal Sheila Rodríguez.

La fiscal precisó que la mujer fue imputada por el delito de trata de personas.

Acotó que entre los indicios que se presentaron fue el flujo de llamadas, lo que se colectó en el allanamiento, chips, con los cuales se comunicaba desde el celular de la víctima y la ropa del bebé que presuntamente perdió.

La representante del Ministerio Público aclaró que el esposo de la mujer declaró como testigo, y ratificó lo que dijo la mujer, que él no sabía del hecho.

RAPTO

El bebé Alex fue secuestrado el 16 de agosto, después de que la raptora se ganó la confianza de su madre y aprovechó que entró a un baño para llevarse al infante, por la plaza Eguino. Dos días después el bebé apareció abandonado en la zona Miraflores.

Luego del fatídico hecho la Policía capturó y encarceló a un taxista que trasladó a la presunta raptora.

En septiembre pasado, fue aprehendida una estudiante de enfermería de 22 años, quien fue enviada a la cárcel como sospechosa del rapto. Los padres de la detenida aseguraron de inicio que su hija es inocente y que la Fiscalía estaba cometiendo una equivocación.

“Ella es una chica que vive en su casa, nosotros no tenemos esa clase de amistad; han revisado mi celular y de mi hija, no tenemos nada. No tenemos antecedentes, jamás en nuestra vida hemos pasado por esta situación, porque ella es estudiante de enfermería y encontraron unos pañales, cosa que le piden a mi hija en su instituto por material. Hemos pedido laboratorio, huellas, de ninguna manera nos facilitan nada”, dijo la madre de la joven, en la oportunidad.

Según la versión de los padres, las autoridades habían convocado primero a la madre de la joven como sospechosa, debido a que una persona de “mala fe” la denunció.

Los padres de la estudiante apuntaron que ella tiene piercing en el rostro y tatuajes en las manos y el cuello, y una contextura diferente a las imágenes que fueron difundidas.

Indicaron además que el día del rapto (martes 16 de agosto) su hija estaba trabajando como niñera y que su empleadora estaba dispuesta a declarar, pero no se lo permitieron.

El martes otra mujer aprehendida admitió el hecho y ayer fue enviada a prisión.

Fuente: El Diario.

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