Una disputa por la conducción de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) surgió este viernes 6 de noviembre, después de que el vicepresidente Edmand Lara suspendiera la sesión de clausura y el presidente del Senado, Diego Ávila, asumiera la dirección para continuar con el encuentro y realizar el llamado de asistencia.
Tras lo ocurrido, Lara anunció que dejará sin efecto la sesión encabezada por Ávila, a quien acusó de actuar al margen de la legalidad. “Vamos a anular la sesión que lleva a cabo Diego Ávila porque es ilegal”, afirmó durante una conferencia de prensa en la Vicepresidencia.
Los cuestionamientos también surgieron desde la bancada de Libre. La senadora Tomasa Yarhui sostuvo que la reunión debía estar presidida por Lara y pidió a Ávila convocar a una nueva sesión. Argumentó que el vicepresidente había asumido funciones como presidente en ejercicio ante la ausencia de Rodrigo Paz y, por tanto, no podía desempeñar simultáneamente la presidencia nata de la ALP.
“Usted está cometiendo un delito”, expresó Yarhui al cuestionar la decisión de Ávila.
En la misma línea, el diputado Carlos Alarcón observó una contradicción en las actuaciones de Lara. Señaló que, al postergar la sesión para este viernes, el vicepresidente habría actuado en su condición de presidente nato de la Asamblea y no como presidente en ejercicio.
Por su parte, Ávila defendió su decisión y explicó que tomó la conducción del encuentro porque Lara ingresó brevemente y dispuso suspenderlo sin verificar previamente la asistencia de los legisladores. “Estamos asumiendo ante esa ausencia, en suplencia la presidencia de esta sesión”, manifestó.
Lara, en cambio, sostuvo que asumir temporalmente la Presidencia del Estado no implica perder su condición de presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional. La controversia dejó en discusión la legalidad de la sesión y las atribuciones de ambas autoridades.




