Más de 15 calles para venta de ropa usada

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La venta de prenderías de segunda mano en la Feria 16 de Julio ocupa más de 15 calles, donde no solo se venden unidades de este producto, sino los denominados fardos que van destinados a otras zonas alteñas, ampliando el comercio de este ilegal rubro.

Desde la madrugada llegan los bultos denominados fardos, mientras las mujeres con medias gruesas, zapatos o tenis, además de frazadas en vueltas a la mitad de la cintura, aguardan acomodar los productos a diferentes sectores o su venta a otros comerciantes menores.

Pese al frío el ajetreo de la Feria 16 de Julio es particular a diferencia de los demás comercios, las casa abren sus puertas y tiendas para extraer las estructuras metálicas donde se construyen los anaqueles, mientras los fardos de ropa usada que continúa siendo internado por los contrabandistas, a El Alto y de esta ciudad a otras calles y comercio de las poblaciones rurales.

“Lo que nosotros solicitamos que el Gobierno deba tener una política favorable para solucionar la situación del empleo en nuestro sector, para nuestras familias se ha convertido todo un problema continuar en este rubro, cuando en gran parte se favorece solo a algunas familias dedicadas al contrabando e internación de la ropa usada, por lo tanto no es posible que se aplique una norma cono el DS 28761 en condiciones en las cuales no nos garantiza un empleo digno, permanente en ámbitos productivos o de servicio, pero sobre todo con la estabilidad que requieren nuestras familias”, explicó Holanda Acuña comercializadora de la región de Oruro.

Para el sector del comercio en prendería de segunda mano aún es calificado de “fracaso la reconversión laboral y la creación de más fuentes de empleo”, proyecto que de acuerdo a este sector no benefició en su totalidad y solo sirvió a pequeños grupos. “El sector pide la abrogación del Decreto Supremo (DS) 28761 que restringe la importación de ropa de «segunda mano», más conocida como «ropa usada»; un producto que ha inundado algunos mercados, ocupa centenares de puestos callejeros, otros en galerías especializadas”, afirmó Mauricio Cuentas.

Según Cuentas 350 mil comerciantes, permite por su efecto multiplicador la supervivencia de un millón de personas en función de por lo menos tres miembros en cada familia que viven de ese negocio.

Los comercializadores de ropa usada no se oponen al proceso de construcción de empresas productivas en el territorio nacional, pero observan que ese mismo contrabando de este tipo de prendas también logra internar ropa de contrabando desde China, Perú, Brasil, entre otros.

Bajo la lógica “nada es nacional, todo es importado”, los comercializadores en ropa usada han desarrollado una serie de movilizaciones y protestas a la sede de Gobierno pretendiendo paralizar los controles realizados por la Aduana, pero de a poco este sector se calla, mientras las calles alteñas próximas y en medio de la 16 de Julio, desde las 05.00 cobra vida, para distribuir fardos de ropa usada que salen de cada una de las casas, demostrando de esta manera el poder de no ser intervenidos ni por el actual Gobierno, más aún cuando en época electoral ningún candidato ni partido político se ha querido referir al tema y enfrentar a miles de comerciantes que día a día acaban con la producción nacional.

El Diario.