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La terminal Minasa rebalsa y convierte a barrios en baños, parqueos y lavaderos

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La terminal Minasa de buses a Yungas, ubicada al final de Villa Fátima e inicios de Villa el Carmen, rebalsa en su capacidad y convirtió a los barrios que se encuentran a su alrededor en parqueos de vehículos, talleres mecánicos, lavaderos de autos y baños al aire libre.

Una de las muestras de esta situación es Barrio Minasa, zona de la que la terminal tomó su nombre. En el lugar, todos los días decenas de trufis de los sindicatos Regional, Gentileza, Sintac, Taipiplaya, Amazonas, Palos Blancos y Villalobos, entre otros, se parquean en fila a los lados de sus tres calles.

En la zona también se instalaron al menos tres talleres mecánicos, cuyos trabajadores realizan arreglos de vehículos en media vía, igual que los de un lavadero de autos, que se abrió en la calle 3 del barrio. Allí los propietarios del negocio rompieron parte de la capa asfáltica para que el agua que usan corra hacia la cámara del alcantarillado. El inicio de esa misma vía, ingresando por la avenida Las Américas, se convirtió en un urinario, donde a plena luz del día se ve gente orinando.
Una de las calles que fue convertida en baño.
Foto: Página Siete

Los vecinos que reclaman por los parqueos reciben como respuesta la indiferencia de los choferes, mientras que los mecánicos y el dueño del lavadero se enojan y afirman que tienen permiso para trabajar en la calle.

“Si uno llega al barrio (Minasa) por la calle 3 tiene que pasar tapándose la nariz porque el olor a orina es nauseabundo y no es raro encontrar, sobre todo a varones, orinando. Si se está en coche y se tienen las ventanas cerradas no se siente nada, pero se tiene problemas una cuadra arriba, donde instalaron un lavadero de autos. Si están lavando no se puede pasar. Si uno reclama se enojan y dicen que tienen los permisos”, señala un vecino de la zona a Página Siete.

“En algunas horas, las calles son intransitables porque los trufis se parquean a los lados y los mecánicos trabajan en la calle. La terminal sólo nos trajo incomodidad; es una ventaja para los comerciantes, pero para nosotros es un malestar“, añade.

Pero Minasa no es la única zona en esa situación. Lo mismo se observa en la calle 1 de Villa el Carmen y en el inicio de la calle de la zona Alto Villa la Merced que dan a la terminal de buses. Se convirtieron en parqueo y un centro desordenado de comercio y servicios, que generan además gran cantidad de basura.

“Si uno tiene vehículo no puede transitar por estas calles. Dejan los trufis en la calle y no hay a quién reclamar porque están vacíos o los choferes están durmiendo adentro. Comen y cuando se van tiran su basura a la calle”, dice un vecino de la calle que lleva a Alto Villa La Merced.

“Pero no es sólo la molestia de salir y encontrarte en tu puerta de calle con un trufi parqueado generalmente vacío, sino que a veces los choferes convierten sus autos en dormitorios, porque incluso tienen relaciones sexuales ahí dentro, lo hemos visto. Algunos tapan sus ventanas con mantas o algún trapo, pero es evidente lo que pasa ahí dentro”, expone otra vecina.

La generación de una gran cantidad de basura no es sólo testimonio de los vecinos. Personal de La Paz Limpia que recorre esa ruta dos veces a la semana señala que si bien en zonas con esa característica comercial es normal recoger gran cantidad de desechos, en las inmediaciones de Minasa se tiene que limpiar hasta excremento humano.

“Recogemos envases de alimentos en gran cantidad, excremento humano y hasta ropa interior de mujer. Han convertido la calle del rincón de Minasa (calle 3) en un baño, donde en el día la gente hace sus necesidades. Yo les reclamo, incluso les pincho con mi escoba cuando se están orinando, pero nada; más bien me responden: ‘Para eso te pagan’”, cuenta una de las trabajadoras de la empresa de aseo.

Los conductores a Yungas, sobre todo de trufis, niegan en cierta medida las quejas de los vecinos, sobre todo los relacionados a sus hábitos de higiene y el uso que le darían a sus vehículos cuando están parqueados, pero admiten que sacan sus autos de la terminal para no pagar lo que allí les cobran por estacionar: tres bolivianos por hora.

“Sí, dejamos nuestras movilidades en la calle porque dentro de la terminal sólo nos permiten permanecer tres horas, después nos cobran tres bolivianos por hora y a veces tenemos que esperar hasta siete horas para volver a salir, no podemos pagar tanto dinero por estar parados”, explica un conductor que acaba de estacionar su trufi en una de las calles de barrio Minasa.

“Pero la Policía nos pone grapas y nos cobra 50 bolivianos de multa”, añade.

Está con otro chofer que estacionó su vehículo detrás del suyo y señala: “Lo de hacer la zona un baño, deben ser los compañeros que llegan de más adentro, nosotros venimos de Caranavi”.

Ante la consulta de si la terminal cuenta con un baño, responde: “Sí, pero sólo está abierto hasta las 18:00, nosotros llegamos en la noche y la madrugada, y el baño está cerrado”.

La terminal de buses a Yungas Minasa no es más que un playón empedrado, asentado sobre un relleno de tierra montado sobre el embovedado del río Minasa. El terreno está cercado en parte por un alambrado y en su interior están instaladas oficinas precarias de las empresas de transporte y algunos puestos que comercializan alimentos. Fue inaugurada en 2012 por autoridades nacionales, departamentales y municipales como respuesta al caos que generaba en Villa Fátima y con la promesa de que en cinco años se convertiría en una infraestructura, algo que aún no se dio.

Provisional y colapsada

Cleto Salcedo Chuquimia, secretario ejecutivo de la Federación Regional de Transporte a Yungas, que opera en la terminal Minasa, se muestra sorprendido por la gran mayoría de las quejas que expresan los vecinos respecto al comportamiento de sus compañeros y promete una reunión para hablar con ellos. “En los siguientes días tenemos una asamblea, plantearé todos estos reclamos”, dice.

Lo que el dirigente admite es que los conductores, sobre todo de trufis, tomaron las calles adyacentes a la terminal como un parqueo. Tiene un argumento: Minasa, inaugurada hace 11 años, sigue siendo provisional y colapsó. Salcedo es pesimista y cree que esa situación se mantendrá por mucho tiempo más.

*Vemos que la terminal seguirá siendo provisional por muchos años más, porque hasta ahora no se avanzó nada en su construcción. Vemos que a partir de las 18:00 nuestras movilidades salen afuera para poder agarrar pasajeros, porque tienen que retornar a sus destinos, y porque adentro les cobran tres bolivianos por estacionar”, señala el dirigente.

Cleto Salcedo explica que el colapso de la terminal se dio por un factor fundamental: el incremento de los transportistas. La terminal provisional comenzó operando con 40 sindicatos y hoy tiene 85, “con dos más que están a punto de ingresar”.

“Con esos dos estaríamos cerrando temporalmente, porque no hay suficiente espacio. Pedimos a la Alcaldía la ampliación del playón pero hasta ahora no se da”, señala el dirigente.

Minasa está bajo la administración de la Alcaldía de La Paz. Américo Gemio, administrador de la terminal, coincide con el dirigente: el número de transportistas creció de tal manera que la estación quedó insuficiente; sin embargo, aclara que muchos salen del playón por no pagar por el estacionamiento.

Gemio no ve una solución inmediata en la estación porque – remarca- su gestión es nueva; sin embargo, indica que trabajan en la planificación de la construcción de una nueva terminal a Yungas, ya sea en el playón de Minasa o en otro lugar. Anuncia resultados hasta mediados de este 2022.

“Donde está la terminal hoy es un relleno, se hizo un estudio de suelos y no permite generar una construcción importante, entonces hay que buscar otro terreno. Estamos en ese trabajo en coordinación con los transportistas para ver dónde construimos, quién lo hace, si la Gobernación, el Estado o la Alcaldía”, indica.

En tanto, la estación continúa rebalsando, afectando a las personas que viven por sus alrededores. Respecto a las denuncias de los vecinos que ven sus calles convertidas en parqueos, talleres mecánicos, lavaderos y baños al aire libre, el responsable de la terminal, Américo Gemio, anuncia inspecciones.

Terminal sin rentabilidad
De acuerdo con las autoridades municipales, la terminal de buses a Yungas Minasa no genera rentabilidad hasta el momento debido a su condición de provisional.

El administrador de la terminal, Américo Gemio, explica que esto se debe al convenio firmado en 2012 con los transportistas que operan a la zona de los Yungas.

“La Alcaldía paga los servicios de agua, luz, el monto que pagan ellos por el parqueo de sus vehículos y prefieren no hacerlo sacando a la calles sus vehículos”, indica.

Los choferes tampoco pagan por uso de la terminal.

El secretario ejecutivo de la Federación Regional de Transporte a Yungas, Cleto Salcedo, explica: “Nos estaban queriendo cobrar un boliviano por derecho a terminal, al usuario y a las movilidades; nos opusimos porque para hacer ese tipo de cobros, la Alcaldía debe mejorar la terminal. Nos ofrecieron el asfaltado del playón pero no hubo nada y por esa razón hubo molestia. Tenemos un acuerdo, no se pagará el derecho de terminal”.

Salcedo remarca que su sector expresó su interés por hacerse cargo de la administración de la terminal. Américo Gemio indica que la Alcaldía sabe de esa propuesta, pero aclara que los choferes no están dispuestos a construir ninguna infraestructura.

La terminal seguirá siendo provisional por muchos años más porque no se avanzó en su construcción

Cleto Salcedo, dirigente

10 años
PROVISIONAL
la terminal Minasa fue abierta
en 2012, sigue siendo un playón
empedrado, cercado por un alambrado.

Donde está la terminal hoy es un relleno y no permite generar una construcción importante

Américo Gemio, Alcaldía

Fuente: Pagina Siete