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Familias de Iris y Lucy sufrieron meses de extorsión y amenazas

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Las familias de Iris (de 15 años) y Lucy (17 años) vivieron un tormento desde el día de la desaparición de las adolescentes. Por meses, los papás de las víctimas fueron extorsionados y amenazados por Richard Choque Flores, secuestrador, violador serial y asesino confeso de las jóvenes.

A través de mensajes de textos y audios el delincuente exigía a las familias entre 50.000 y 70.000 dólares a cambio de la vida de las adolescentes. Al no lograr reunir el dinero, los padres de Iris y Lucy acudieron -por separado- a la Policía, que poco pudo hacer para encontrar a sus hijas.

Al enterarse que las familias acudieron a la Policía, Richard amenazaba con matar a las hermanas menores de las víctimas.
Lucy tenía 17 años y desapareció en mayo del año pasado.

Lucy Ramírez, la mayor de siete hermanos, desapareció de su casa el 18 de mayo del año pasado. Un mes antes, la adolescente de 17 años comenzó a trabajar como secretaria, contó su mamá, María Zambrana. “No pude conocer su oficina porque por esos días tuve a mi bebé”, dijo y agregó que por esos días recién se recuperaba del parto. Agregó que su hija trabajaba con un hombre que se llamaba Diego.

La madre relató que Lucy salió ese sábado a las 14:00, como lo hizo los tres últimos fines de semana. A las 16:00 la llamó, pero la joven ya no contestaba su celular. El móvil estaba apagado.

El día que Lucy desapareció, sus padres llamaron sin descanso al celular de su hija hasta la madrugada. Desde ese momento la familia comenzó a buscar a su hija sin descanso. “Ya no contestó, no se llevó ropa ni nada y nunca más la vi”, recordó entre lágrimas la mamá de la joven.

En junio, dos semanas después de la desaparición de Lucy, el secuestrador llamó a la familia exigiendo 70.000 dólares a cambio de la vida de su hija. “Si no me pagan, voy a trozar a tu hija. Decía la verdad y lo hizo”, contó la señora María. El papá añadió que su familia es de escasos recursos y era imposible conseguir ese monto de dinero.

Para presionar y amenazar a la familia, Richard enviaba imágenes de otros cuerpos cercenados. “Le dejo unas fotos de personas que incumplieron nuestras reglas. Si van a la Policía con este mensaje, tomaremos otras medidas. Cumplan con lo pactado para tener a su ser querido de retorno”, escribió el agresor.

La mamá de Lucy ya no quería que sus otros hijos salgan a la calle porque temía que sean secuestrados por el delincuente.

“Los vecinos dijeron que personas extrañas venían en auto y se paraban a mirar la puerta de mi casa. Pido justicia y garantías. No dejé de llorar estos nueve meses”, sostuvo.

Juan Zambrana, el abuelo de Angy, contó a Página Siete que el lunes por la noche se enteraron que encontraron el cuerpo sin vida de su nieta. “Le sacaron toda la ropa y está en estado de descomposición, está irreconocible. Es para amargarse. Su mamá la reconoció porque en su oído tenía dos perforaciones para los aretes, una mancha en el cuello y sus dientes no estaban bien formaditos”, dijo.

El abuelo se encontraba ayer en la morgue del Hospital de Clínicas de Miraflores a la espera de un resultado de ADN que compruebe la identidad de Lucy.

Anoche, el viceministro de Justicia, César Siles, llevó un ataúd y dijo que era una donación de funcionarios de esa cartera de Estado. A las 21:00, la funeraria se llevó el cuerpo. La familia dijo que Lucy será enterrada en su comunidad porque sus papás no tienen recursos económicos.

Cinco meses desaparecida

Iris, de 15 años, desapareció luego de salir de su casa en Alto Villa Victoria el 27 de agosto. “Mi sobrina salió a recoger invitaciones cuando le dijeron que no lo haga. Luego desapareció. Eran invitaciones para el bautizo de su hermanita menor”, contó a Página Siete Efraín Villca, el tío de la adolescente.

“El secuestrador de Iris, a través del Facebook, mandó mensajes. Nos pidió 50.000 dólares. ¿Cómo vamos a conseguir esa suma si ni siquiera tenemos para comer?”, dijo Villca.

Alicia Verónica Choque, la mamá de Iris, relató que el secuestrador la llamó después de dos semanas de la desaparición de su hija. “Me pidió 60.000 dólares a cambio de su vida. No tenía esa cantidad. Fui a la Policía, lleve las fotos y todos los días estuve desde septiembre, octubre. Luego ya no tenía dinero y regrese a Guanay”, contó.

“Me mandaron fotos de mi hija, ella estaba desnuda en una cama. Le pedí hablar con ella pero nunca me quiso pasar. Le imploraba para hablar con ella, pero no me lo permitió. (Los policías) no se movían, les rogaba para que me ayuden a encontrar a mi hija, pero no había nada. Tal vez querían dinero, pero nunca me pidieron”, dijo.

Marisol Quiroga, abogada de la familia, comentó que la Fiscalía sólo pedía extractos de llamadas y nombres de los titulares. “No vimos más”, dijo.

La profesional declaró que la madre estuvo casi dos meses y medio con su bebé en La Paz para buscar a su hija, pero volvió a Guanay porque ya no tenía recursos económicos.

“Vi como la señora sufrió en todo. En octubre se fue porque recibió amenazas contra sus hermanas y temía por la vida de sus otras hijas”, comentó.

El lunes por la noche, un vecino vio las noticias y alertó que encontraron a Iris. La mamá se vino a La Paz y llegó ayer por la mañana a la morgue para reconocer a su hija. La identificó porque en una de las últimas fotos que Richard envió “se la veía con las uñas pintadas, aretes negros y una cicatriz”, dijo.

Lucy debía salir bachiller este año

Lucy vivía en el Distrito 8 de la ciudad de El Alto y estudiaba en la Unidad Educativa Villa Imperial, de la misma zona. El año pasado, cuando desapareció, cursaba la pre-promoción. Tenía que salir bachiller este 2022 y soñaba con ingresar a la universidad.

“Ella quería estudiar contabilidad, pero nunca pensamos que pasaría esto”, contó su mamá, María Zambrana.

Juan Zambrana, el abuelo de la adolescente, dijo que su nieta también quería estudiar periodismo. “Era una buena chica, estaba en la prepromo cuando despareció y este año debía salir del colegio. Nunca estaba quieta y siempre tenía el interés de estudiar y superarse”, comentó.

Lucy se puso a trabajar, pero no dijo dónde. Su mamá dijo que la joven encontró un trabajo en una farmacia “como secretaria”.

Desde que desapareció, sus papás fueron extorsionados. “El 25 de diciembre seguía pidiendo dinero. Me exigió 10.000 bolivianos en tarjetas de celular”, aseguró.

Iris llegó desde Guanay para estudiar

Iris vivía en Guanay y su familia decidió que se traslade a la ciudad de La Paz para estudiar.

La adolescente llegó a la casa de la familia de la madre en el barrio Alto Villa Victoria, de La Paz. Fue inscrita en un colegio de la misma zona.

El 27 de agosto, la joven fue a recoger unas invitaciones para una fiesta familiar, pero nunca más retornó.

Sus padres se enteraron de su desaparición y llegaron desde Guanay para buscarla. Se quedaron sin recursos económicos.

Recibieron amenazas y extorsiones del secuestrador de Iris, quien incluso advirtió que se llevaría a las dos hermanitas de la joven.

La familia regresó a Guanay para “ocultar” a las otras dos niñas que fueron amenazadas. El delincuente extorsionaba a la familia, además le enviaba fotos de Iris sin ropa en una cama. Los papás le rogaron a Richard para hablar por su hija, pero no aceptó. La familia nunca logró reunir el dinero del rescate.

Fuente: Pagina Siete

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