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Mujeres del área rural se unen para promover sus derechos

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Alzar la voz, la rebeldía y desenvolverse en diferentes espacios hicieron que las mujeres activistas transformen e impulsen políticas a favor del ejercicio pleno de sus derechos. Cuatro jóvenes, lideresas y activistas, cuentan sobre la importancia del activismo, sus aportes en sus organizaciones y en su comunidad relacionados a la lucha contra la violencia de género, desde un enfoque feminista.

“Todo lo que tenemos es gracias al activismo, para empezar, el activismo hace que levantemos la voz, nos hace, por así decirlo, rebeldes, porque al no hacer conocer lo que queremos, nunca nos darán lo que exigimos y eso lo hemos visto desde muchos años”, afirma Cristina, de 22 años y estudiante de ingeniería industrial, quien es activista para los derechos de las mujeres y jóvenes.

En Bolivia, si bien no se tiene una lista de cuántas niñas y jóvenes son activistas, lo cierto es que hay muchas mujeres que, desde sus casas, sus colegios, sus organizaciones y sus comunidades se movilizan y generan propuestas tomando en cuenta sus propias realidades.

Cristina es una de ellas; pertenece a la Red Alba (Altiplano paceño), un colectivo de hombres y mujeres jóvenes que se organizan para promover y defender los derechos sexuales y derechos reproductivos, y la lucha contra la violencia y el patriarcado. Para ella, “lo negativo de este país, es que, “sin movimiento”, no se generan los derechos y ve que el activismo mueve y consigue grandes logros, como la promulgación de la Ley 348, que busca proteger a las mujeres de toda forma de violencia”.

“El activismo es realmente importante y es todo lo que nos ha hecho tener y lo que hoy tenemos”, menciona Cristina.

En la historia, el activismo feminista logró el derecho al voto universal, condiciones de empleo menos injustas y el empoderamiento de las mujeres quienes alzan sus voces para la defensa de sus derechos.

Carmen Rosa, de 20 años, es otra mujer activista de la Red de Jóvenes Unidos por la Igualdad de Género (Jupig) de Camargo, Chuquisaca. Sus habilidades como lideresa comenzaron en actividades de colegio en las que se abordaban temas como: los derechos sexuales, derechos reproductivos y la lucha contra la violencia de género.

Ella está convencida de que el trabajo del activismo genera cambios, claro ejemplo, es que este 8 de marzo, en el Día Internacional de la Mujer, las niñas de los colegios quieren tomar un rol más protagonista, por lo cual propusieron un concurso de carteles con mensajes sobre los derechos y una vida libre de violencia. “Con sus mensajes expresarán lo que sienten (…) ellas saldrán con sus carteles…eso ya es un cambio”, cuenta.

Añade que el activismo feminista ganó espacios en las comunidades, pues antes, una joven activista era rechazada, ahora son bienvenidas para hablar sobre temas tabúes. Pero los cambios también se dieron en ella, pues ser activista le ayudó a generar confianza y seguridad al hablar, más aún cuando ella reconoce que está guiando a otras niñas y adolescentes. “A mí, me han cambiado las niñas”.

Ahora, como lideresa y activista feminista, es convocada por la Defensoría de la Niñez y Adolescencia y del hospital de su municipio para participar en mesas de diálogo para representar las propuestas y las necesidades de los y las jóvenes.

Por otro lado, según Takesi, de 22 años, estudiante de pedagogía, ser activista es “duro”, requiere esfuerzo ganar espacios y una participación significativa. Como por ejemplo, lograr ser tomadas en cuenta en la elaboración del Plan Operativo Anual (POA) de sus municipios para que se escuchen las propuestas juveniles.

En esa línea, Adriana -quien desde sus 12 años empezó a coordinar proyectos apoyados por Plan International (PI) y otros como IPAS Bolivia en pro de los derechos de las niñas y mujeres- ratifica que cuesta ingresar a espacios de toma de decisiones adultocentristas.

“No es que llegas a un lugar y te conocen. Se trata de impulsar y transformar algo, pero existen autoridades que no tienen iniciativas ni se involucran”, dice la joven.

¿Por qué las mujeres están ejerciendo el activismo más que los hombres? Para Cristina, “es que una pide lo que necesita, lo que le falta; a un hombre no le afecta tanto un sistema patriarcal, como a las mujeres. Por eso, hay más mujeres pidiendo lo que necesitan (…) porque el hecho de ser hombre, según ellos, les hace tener más poder y autoridad; pero a nosotras las mujeres no. Por eso, el movimiento es más de nosotras, porque lo necesitamos”.

Plan International Bolivia trabaja con mujeres jóvenes y adolescentes para fortalecer sus redes y organizaciones, facilitando oportunidades para que ellas puedan canalizar sus voces y sus propuestas, desafiando estructuras que las excluyen por ser mujeres, por ser jóvenes y muchas veces por ser de comunidades rurales indígenas.

“Buscamos apoyar la participación activa y significativa de mujeres jóvenes y adolescentes en procesos de toma de decisión. Bolivia es un país demasiado violento para las mujeres. No queremos recibir más noticias de violaciones, feminicidios y abusos contra las mujeres, adolescentes y niñas, a diario”, menciona Emma Donlan, directora País de la organización Plan Internacional Bolivia.

Reconoce que el activismo de las jóvenes es una gran herramienta para luchar contra la impunidad, la justicia y las causas estructurales de exclusión y discriminación de las mujeres y las niñas en Bolivia.

“Nos comprometemos a unir nuestras voces y apoyar los movimientos de mujeres, las redes de jóvenes en Bolivia, quienes se están movilizando el 8 de marzo para reclamar justicia, el derecho de vivir sin violencia”, desataca Donlan. (ANF)

El Diario.

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