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Covid, frío y hambre, la realidad de los choferes en la ruta hacia Chile

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Cuando el reloj marca 25 minutos pasados el mediodía del martes 25 de enero, se comienza a divisar el primero de varios camiones y también a otros vehículos de alto tonelaje en el municipio de Pisiga, Oruro, a la espera de su ingreso a Colchane, en Chile.

20 minutos circulando por el carril de retorno, el único disponible de la carretera Oruro – Pisiga, no serán suficientes para llegar hasta la frontera; pues la hilera de camiones detenidos ya superan los 600; la extensión de la misma tranquilamente supera los 10 kilómetros de recorrido.

Chile determinó semanas atrás el cierre de sus fronteras por el alza de contagios de Covid-19, hecho por el cual las exportaciones bolivianas quedaron rezagadas en plena boca de la frontera.

Centenares de camiones, cargados con minerales, madera, soya, chatarra o simplemente con sus “cigüeñas” metálicas para cargar otros vehículos de menor peso continúan detenidos debido a la determinación sanitaria del país trasandino.

Cientos de transportistas han convertido las cabinas y habitáculos de sus tráileres en su refugio, ante las inclemencias del indómito clima del altiplano boliviano.
Un conductor prepara sus alimentos en una cocinilla improvisada en plena ruta.

“Estoy ocho noches durmiendo en el frío, en el sol (…). Tuvimos que hacer una comisión para comprar víveres y repartirnos aquí; mis compañeros no tienen nada que comer en la fila”, cuenta a Página Siete Wilson Flores, que hasta el 25 de enero llevaba ya nueve días detenido en el paso fronterizo.

“La carga, otro tema que nos perjudica en la fila. Yo el domingo (de la anterior semana) salí. Supuestamente, el (anterior) miércoles debía estar descargando (madera) allá, en Iquique, y mire cuántos días de perjuicio; esos ya son descuentos para la empresa (en la que trabajo)”, relató Ronald Fernández, transportista.

“Ya con hoy estoy 10 días acá en la frontera, ya entrando en la parte de Chile, en pleno recinto para ingresar (…). Es un problema muy delicado, las autoridades no están coordinando el tema del PCR y eso nos hace demorar harto. Estamos aquí, sufrimos la alimentación”, comentó el conductor.

“Tenemos que cuidarnos de no resfriarnos para no tener ese resultado positivo con el coronavirus. (Estamos) olvidados por nuestras autoridades, no hay un punto de sanidad, pese a que aquí hay un centro de salud, pero no vienen a hacer un chequeo”, remarcó Fernández.

Pasadas las 19:00, el viento helado abraza cada uno de los rincones en la frontera boliviana con Chile, basta con estar unos cuantos minutos para sentir el frío en los huesos. No obstante, en Pisiga pululan restaurantes nocturnos, posadas, alojamientos, pequeñas casetas de cambio y hasta puntos de venta de “chips” para celular de líneas telefónicas de otros países.
Algunos camiones estacionados a un lado de la carretera.

Limberth Herbas es otro transportista y pasó al menos seis noches desde el jueves 20 de enero, según cuenta. Indicó que vino con un acompañante en el motorizado que conduce, por lo que resulta “incómodo” dormir constantemente en el reducido habitáculo.

“Mucho frío y no se puede estar tan fácil todas las noches durmiéndose en la cabina, hace mucho frío (…). Es incómodo, todavía que aquí estamos entre dos y es incómodo dormir así”, narró el trabajador del volante.

“Aquí la pasamos cocinándonos un poco, atentos a lo poco que avanzamos todos los días. Otros colegas están más atrás, más lejos, pasarán en una semana”, contó el transportistas.

Otra de las observaciones que tienen quienes integran el transporte pesado es la alimentación, que con el paso de los días comienza a complicarse para los transportistas en la carretera Oruro – Pisiga.

Freddy Flores, conductor, cuenta que las “raciones secas” y alimentos deshidratados son los que coadyuvan a satisfacer el apetito, conforme pasan los días. Otros conductores cuentan con garrafas y anafres para improvisar pequeñas cocinillas y preparar los alimentos que hallan.

“Prácticamente (estoy) durmiendo en el camión (por las noches) y en el día nos alimentamos con puras raciones secas, haba, tostado y pito de cañahua, es lo único. Después vienen a traer comidas, pero esas no sirven porque son sopas, muy poco te venden. Un almuerzo son 15 bolivianos y un buen plato es a 20 bolivianos y es sólo un plato”, dijo Freddy Flores.
Los choferes pasan las noches en la ruta y con mucho frío.

Otro de los conflictos por los cuales el transporte pesado se ve afectado en la frontera es la falta de un laboratorio para la toma de pruebas PCR y detectar o descartar casos de Covid-19 entre los choferes.

Fernández, cuya carga de madera debió llegar el miércoles 19 de enero a Iquique, contó a este medio que las pruebas PCR negativas sólo tienen validez de 72 horas; no obstante, él llevaba ocho días en fila.

Afirmó que el costo de una prueba se incrementa, considerando que la misma debe ser tomada en la ciudad de Oruro.

“En la cuestión de (la prueba) PCR, nosotros sacamos al venir a la fila y sólo nos sirve 72 horas, o sea tres días; yo ya estoy ocho días y es otro gasto volver hasta Oruro y hacerse sacar otra PCR para volver y cruzar. No hay ningún laboratorio acá, nos cobran 70 bolivianos de ida (a Oruro) y otros 70 bolivianos de vuelta, y en el Hospital General nos cobran 500 bolivianos la prueba PCR”, lamentó el chofer.

Roger Cadima, sargento de la Policía Boliviana y seguridad aduanera, comentó a Página Siete que “aquí en Bolivia rápido los atienden” a los camiones que ingresan a Bolivia; ello no ocurre viceversa. “Los problemas son al ingresar a Chile”, sostiene, debido a la rigurosidad de los controles de bioseguridad aplicados en Colchane, en el lado trasandino.

Al retornar a Oruro, la fila se redujo en poco más de un kilómetro; de 10,7 kilómetros contabilizados en la ida, se redujo a 9,4, por el paso de algunos camiones hacia suelo chileno. Las distancias señaladas fueron corroboradas con el cuentakilómetros del vehículo en el cual este medio fue hasta Pisiga.

Durante el periplo de vuelta, al menos 27 nuevos camiones parten desde la ciudad de Oruro hacia la frontera con Chile para alargar de nuevo la fila, mientras que la espera de los choferes se hace sempiterna.

El conductor que esté contagiado, cede el paso

Una de las situaciones que debe enfrentar el sector del transporte es que los choferes den positivo a Covid-19 en medio de la fila, sobre la carretera hacia Chile. Contraer la enfermedad y corroborarlo mediante una prueba autorizada impedirá el ingreso a territorio chileno.

En ese caso, la medida que determinaron los choferes es que el conductor que esté infectado “se hace a un costado”, deberá parquear su vehículo de forma provisional en la berma colindante con el asfalto del camino.

Fernando Borda, conductor experimentado de camión, de estatura baja, carismático y perspicaz al hablar, cuenta que la medida fue determinada por el propio sector del transporte para coadyuvar a que los demás transportistas puedan avanzar en la kilométrica fila.

“El conductor desde ya no puede continuar. Entonces ¿cuál es la situación del camión? Tiene que hacerse a un costado nomás y dar paso a los demás; eso es lo que está sucediendo. Es consecuencia de una situación que a uno le sucede cuando ha dado positivo a coronavirus”, explicó Borda.

Señala que ceder el paso es una determinación que parte más “del sentido común” de los conductores que de las autoridades y personal de salud. Según cuenta, su sector ha sido abandonado.

“Esto es una cuestión más de sentido común porque estamos abandonados por el Gobierno, por la autoridad del área de Salud; ellos deberían estar constantemente en presencia”, aseveró el conductor.

El Viceministerio de Comercio Exterior y el Instituo Nacional de Laboratorios de Salud (Inlasa), por parte de Bolivia, y la Delegación Presidencial Regional y la Secretaría Regional Ministerial de Salud de Arica y Parinacota, por parte de Chile, sostuvieron una reunión virtual el 26 de enero, con el propósito de dar seguimiento a los compromisos asumidos el 23 de enero, respecto a las demoras en el tránsito del paso de frontera Tambo Quemado – Chungará.

Tras la reunión, se determinó que a partir de ayer Inlasa comenzará la toma diaria de pruebas PCR en Tambo Quemado, debiendo realizar la transmisión electrónica de resultados a la Administración del Complejo Fronterizo Chungará, según un comunicado oficial.

A partir de hoy, se incrementará la cantidad de personal de salud asignado a la aduana sanitaria en el complejo fronterizo Chungará, a fin de agilizar la atención de transportistas. Y desde mañana29 de enero, “se incrementará el aforo para la atención de unidades de transporte en Chungará, con miras a continuar ampliando el aforo de forma gradual, previa evaluación de resultados”.

Prácticamente estoy durmiendo en el camión y en el día nos alimentamos con puras raciones secas

Freddy Flores, transportista

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DÍAS
son los que algunos choferes
están parados en plena ruta
hacia la frontera con Chile.

Fuente: Pagina Siete

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