Oficialismo y oposición carecen de cultura política

Ante constantes denuncias sobre supuestas divisiones por las declaraciones polémicas y acusaciones de disidencia en filas de la oposición, analistas en materia política señalan que estos acontecimientos se deben a las deficiencias en la cultura política que demuestran los actores políticos del país.


En opinión del antropólogo e investigador Ralph Linton Gillingham, la cultura política comprende los valores, las creencias y las pautas de conducta relevantes para el proceso político y que prevalecen entre los individuos y grupos de la sociedad. “Un conjunto definido de orientaciones culturales parece ser esencial para la estabilidad, la profundidad y la calidad del sistema, tanto como pueden serlo las cuestiones, políticas, económicas y sociales”, señala.


El estudio de la cultura política –dijo– es un campo interdisciplinario en el que confluyen las ciencias políticas, la sociología, la antropología, la psicología y la investigación de la comunicación de masas.
En este contexto, para el analista político Paul Coca, la cultura política comprende las relaciones entre los ciudadanos y sus gobernantes o las distintas posiciones ante determinadas acciones.


“Gobernantes y gobernados tienen ciertos parámetros de vida en sociedad. Sabemos muy bien los roles del gobernante y del gobernado sometidos a una Constitución y a un marco normativo”, sostuvo.


Por otra parte, el analista José Luis Bedregal explica que la cultura política boliviana es el resultado de todo un proceso histórico vivido, marcado además por las circunstancias en cada etapa de la historia del país. “Somos el resultado de un proceso histórico que ha venido construyendo la forma de hacer política; un conjunto de ideas que reflejan nuestra cultura y que se expresa en lo que hacemos cada día en el accionar político”.


Los casos de disidencia denunciados y las recientes declaraciones de legisladores de la oposición que afirman tener mayores coincidencias con el oficialismo develan serias contradicciones que llevan a la sociedad en su conjunto a cuestionar el grado de cultura política que poseen representantes electos mediante el voto ciudadano.


Para Coca, este defecto no solo se presenta en las fuerzas de oposición, sino que es una característica de toda la clase política boliviana al no existir responsabilidad al momento de responder al apoyo recibido por el electorado. “Un tema de cultura política es responder a la confianza de los votantes, por haber sido elegidos por una organización política, con la que se tiene que comulgar política e ideológicamente”, dijo.


El analista sostiene que este fraccionamiento y acercamiento al oficialismo no es algo nuevo. “Dentro de los partidos políticos siempre habrá diversidad de criterios, el tema es como los líderes de estos partidos y sus miembros pueden hacer que de la diversidad de criterios converja una sola fuerza”, dijo.
Para Bedregal, si no se lograr concentrar esta diversidad en una sola propuesta, derivará en la aparición de representantes y militancia carentes de formación y cultura política.


“En este caso, no solamente se presentarán declaraciones incoherentes con la línea del partido, sino que se presentarán partidos políticos que serán solamente siglas que se alquilan, que se venden y que luego pugnan por pegas de una manera absolutamente descarada”, sostuvo.


Precisó que estos acontecimientos revelan un nivel de cultura política muy bajo; en este contexto la política que busca el ejercicio del poder para plasmar las ideas del partido en la gestión pública y traducirlas en acciones para el bien de la sociedad ha quedado olvidado”, indicó.


Lamentó que, en la actualidad, la formación ideológica y de liderazgos, sean el déficit más grande, ahora “para ser alcalde, para ser gobernador u otra autoridad electa, solo tienes que ser tiktokero y chistoso”, afirmó.


Consultados sobre cuál sería la fórmula para que opositores logren conformar un bloque fuerte en contra del oficialismo, ambos coincidieron en señalar que se deben llegar a acuerdos programáticos y agendas conjuntas, entre representantes de oposición, lo cual no han realizado hasta ahora.

El Diario

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