Con billetes alteñitos y un Ekeko de lana, la urbe se alista para la Alasita

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Un ekekito tejido en lana, un castillito de la época medieval y un cholet de 30 centímetros con el rostro de Iron Man son una muestra de que la creatividad de los artesanos no tiene límites, en especial cuando buscan ofrecer productos nuevos en la feria de la miniatura. El municipio de El Alto inauguró ayer de manera oficial la Alasita 2020.

El adelanto de la fiesta de la abundancia se lanzó ayer en el patio de la Alcaldía Quemada de la Ceja. En el lugar presentaron y se utilizaron los alteñitos, billetes de Alasita para comprar diversas miniaturas y sueños. “Los billetes tienen el mismo valor que la moneda. Con un boliviano compras un billete de un boliviano, hay de uno, de dos y de cinco bolivianos. Son válidos por hoy (ayer) en todos los puestos de los productores”, dijo ayer Raúl Vila, técnico de desarrollo productivo y artesanal.

La compra y venta de miniaturas con “los alteñitos” fue una de las primeras innovaciones que mostraron ayer los artesanos y el municipio. Esta iniciativa cuenta con el apoyo del banco Ecofuturo. Los organizadores evalúan el uso de los billetitos para el 24 de enero, el día de la Alasita. En esa jornada, en El Alto se mueven cerca de 13 millones de bolivianos en venta de comida, juegos y sobre todo artesanía.
Un castillo medieval elaborado con yeso y venesta.

Por esta ocasión, la creatividad e innovación desplazan a la oferta y la demanda. Así lo entiende Carolina Colque, quien prepara collares, cofres y mesitas con billetitos y amuletos de alasitas, para garantizar la prosperidad de los negocios.

Cada año, los creyentes buscan sus sueños plasmados en las más vistosas miniaturas: minibuses, tiendas, edificios o terrenos. Por ejemplo, Freddy Apaza elabora maquetas de viviendas en construcción que miden 20 centímetros. “Hacemos lo que quisiéramos para nosotros”, dijo.

Para este año, las novedades son infraestructuras de dos pisos a medio construir con guinche, baldes, fierros y losas en miniatura. “No hacemos dos de cada cosa, es personalizado, no hay doble”, destacó sobre su trabajo.

En la ocasión, Apaza presentó el castillito medieval que elaboró su hermano Félix. La muestra -pintada de bronce y plata- estaba elaborada con venesta, yeso, carpicola y palitos de madera.
Una pequeña réplica del cholet de Iron Man.

La idea de Félix nació a partir de series ambientadas en esa época y de esa manera creó un nuevo castillo. Esta obra representó dos meses de trabajo.

A Rosmery Mora, la tarea de diseñar un Ekeko y todos sus complementos de tejidos a lana le demandó dos días de trabajo.

“El Ekeko lleva su casa, auto, charango y zampoña. Tiene ollas, cucharas, maleta, alcohol y cucharón. Es tejido a crochet y a palillo. Es una técnica muy fina”, contó sobre su amuleto de la abundancia.

Con no más de 15 centímetros, el Ekeko de Rosmery tiene un cigarrillo encendido que brilla gracias a la lana dorada. Cuenta además con un plato diminuto con papas, choclo, habas y queso, todos son tejidos en lana.
Presentan una pequeña rueda de la fortuna.

Artesanos piden paz por la feria

Para los artesanos de la Feria de Alasita en El Alto, este encuentro supone hasta seis meses de trabajo anticipado. Gladys Gutiérrez -por ejemplo- prepara sus productos con un año de anticipación. Algunos tardan seis meses en elaborar su mercadería, otros un mes o dos.

En nombre de todos ellos, Carmen Quenta, ejecutiva de la Federación de Artesanos de Navidad y Alasita, pidió paz. “No estamos de acuerdo (con los anuncios de protestas) después del 22. Pedimos a toda la población que nos dejen vender, que no haya problemas, porque invertimos capital y tenemos que vender en estas fechas. Sólo una vez es el 24 de enero, eso quiero pedirles, que haya paz”, destacó.

Según Ana María Saavedra, secretaria municipal de Desarrollo Económico, “el 70% de la población de más de un millón de habitantes que tiene El Alto se dedica al sector informal, artesanal y de cuenta propia. (Muchos) tienen pequeñas, medianas y grandes empresas en El Alto”, destacó la funcionaria.

Pagina Siete.