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El encierro y el acoso agravan las dolencias de la expresidenta

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A tres meses de cumplir 54 años, la expresidenta Jeanine Añez fue privada de libertad cuando padecía un cuadro de hipertensión que controlaba con alimentación y un tratamiento básico. Un año después y con alrededor de una decena de procesos sobre las espaldas, el encierro y la presión cobraron factura y su salud física y mental se debilita, al punto que sufre episodios de parálisis que antes nunca había sentido y hasta llegó a causarse heridas en el cuerpo.

Tal es la presión que siente la exmandataria que está segura de que el Gobierno no quiere que salga con vida de la cárcel. Así lo confesó a Página Siete la primera semana de este año en una entrevista que se hizo mediante manuscritos. “Hay la instrucción de hostigamiento, desafortunadamente. Las autoridades de Régimen Penitenciario deben estar satisfechas. Yo sé que hay la orden de matarme y día a día van avanzando”, dijo.

Cinco meses antes, ante sus infructuosos pedidos para defenderse en libertad, la creciente presión con nuevos procesos y una medicación inadecuada, se hizo cortes en un brazo en su celda del penal de Miraflores. El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, dijo que “pretendió generarse una autolesión”, pero el jefe de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, Douglas Uzquiano, aseveró que se trató de un intento de suicidio.

“El médico entró y la encontró con los cortes. En la muñeca izquierda tiene tres cortes, la han suturado (…) Éste es un grito de ayuda de la expresidenta. Se siente muy acosada”, sostuvo, por su parte la abogada de Añez, Norka Cuéllar.

Otro de sus abogados, Luis Guillén, asegura que ese extremo fue desencadenado por una medicación inadecuada proporcionada en el penal. “Fue a partir del suministro de fármacos que no podían ser administrados de forma conjunta. El mal tratamiento derivó en un intento de suicidio de la exmandataria. El psiquiatra le daba los medicamentos”, recordó.

Al poco tiempo de haber ingresado a prisión, inicialmente al Centro de Orientación Femenina de la zona de Obrajes, Añez sufrió un accidente cerebrovascular, pero sus familiares no consiguieron que sea internada en un centro médico; por el contrario, fue llevada al penal de Miraflores y ello tuvo un costo.

“Cuando fue aprehendida sufrió un pequeño accidente cerebrovascular y esto trae ahora sus consecuencias. A ella antes le subía la presión, pero no se le paralizaba ninguna parte del cuerpo; ése era el estado normal de su salud, pero al día de hoy tiene estas subidas y bajadas de presión y se le empieza a paralizar la mano, la boca y otras regiones. Jamás en la vida le había pasado eso”, dijo Guillén.

Contó que durante este año de reclusión Añez tuvo que enfrentar varias complicaciones en su salud que no fueron atendidas con las garantías que ofrece un centro hospitalario, sino por un grupo de médico encabezado por la encargada de salud del penal de Miraflores, Mariana García Vargas, quien publica en sus redes sociales comentarios alabando la labor del ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, según pudo constatar Página Siete hace tres semanas.

Según el abogado, quien participó en una junta médica que trató el caso de la expresidenta, García es quien las conduce, incluso induciendo decisiones. “Decía, por ejemplo, que se tiene que considerar que ella está en en un estado de detención preventiva, cuando esto es prohibido por el manual de ética de los médicos; un médico no tiene que hacer esas consideraciones”.

En agosto de 2021, ante una nueva crisis, una valoración médica concluyó que la exmandataria padecía de hipertensión y síndrome ansioso-depresivo, por lo cual se le recetó mayor medicación y la realización de mayores estudios.

“Ha sido atendida por el cardiólogo especialista, el cual ratifica nuevamente que la privada de liberad Jeanine Añez sufre de hipertensión arterial sistémica y síndrome ansioso-depresivo. En este entendido, el cardiólogo ha hecho una recomendación de medicación y no hubo la necesidad de ningún tipo de internación”, explicó entonces el director de Régimen Penitenciario, Juan Carlos Limpias.

A fines de ese mes, la Corte Interamericana de Derechos Humanos pidió al Gobierno boliviano enviar “en un plazo de siete días” información sobre la “salud tanto física como mental” de la exmandataria e indicar las medidas que el Estado habría implementado para proteger sus derechos. Sus abogados habían denunciado ante esa instancia internacional “la falta de acceso a un tratamiento médico adecuado (…) para restablecer su estado de salud”.

En octubre, un informe psiquiátrico recomendó su hospitalización y advirtió riesgo en su salud. “Si bien la severidad de la depresión ha disminuido, el trastorno persiste con síntomas especialmente somáticos, donde lo más preocupante es el bajo peso corporal y debilidad física”, señala el informe del psiquiatra Fernando Garitano Zavala. El diagnóstico estableció que la paciente presentaba diagnóstico clínico de trastorno depresivo mayor severo, con ideación suicida, hipertensión arterial sistémica, gastritis crónica y probable polineuropatía periférica.

“La exmandataria ha sufrido diferentes descompensaciones, por ejemplo el día que prestaba su declaración. Sufrió descompensaciones en diferentes audiencias”, dijo Guillén.

Una de ellas ocurrió el 17 de febrero, cuando participaba en una audiencia judicial para pedir el cese de su detención preventiva. Fue a nueve días de haber iniciado una huelga de hambre que se extendió por dos semanas y que afectó aún más su salud.

Entonces el juez de sentencia en lo penal Franklin Siñani determinó su traslado a un centro hospitalario, pero poco después cambió su decisión para que sea atendida en la cárcel, luego de una movilización de grupos de choque oficialistas.

Ahora la expresidenta ya se recuperó de los efectos de la huelga de hambre, pero lo que preocupa a sus abogados es que ante una nueva recaída no recibe una atención oportuna.

Al día de hoy tiene estas subidas y bajadas de presión y se le empieza a paralizar la mano, la boca y otras regiones

Luis Guillén

Hay la instrucción de hostigamiento, desafortunadamente (…) Yo sé que hay la orden de matarme y día a día van avanzando

Jeanine Añez

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