Familia denuncia cobro excesivo por atención médica privada a una persona con coronavirus

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Cinco días de terapia intensiva derivaron en una factura superior a los Bs 70.000. Ante la falta de respuesta del Sedes, el enfermo tuvo que ser internado en una clínica, de donde no pudieron sacarlo hasta encontrar espacio en el centro de referencia de la Pampa de la Isla.

Desconéctenlo, ya no tengo para pagar», dijo Tatiana Guzmán Molina sobre su esposo.

Tras cancelar Bs 60.000 por cinco días de internación en la clínica Foianini y encontrarse con Bs 16.000 adicionales por atrasarse medio día en sacarlo, debido a la tardanza del Sedes, -dice-, se resignó a que fuera lo que Dios quisiera.

Hace unos días, el hogar de Tatiana se puso de cabeza. De las siete personas que habitan ahí, en el barrio Guaracachi, han dado positivo ella, su hija, su cuñada y su esposo. Lamenta que a los demás no quieran hacerles los análisis mientras no presenten síntomas, aunque su suegra ya perdió el sentido del gusto.

Su esposo, que padeció tuberculosis antes, es quien se encuentra malAnte la situación y la falta de atención oportuna, dice que lo llevaron de emergencia a la Foianini porque los del Sedes nunca llegaron a sacarle la prueba.

«Ya no podía respirar, lo llevamos al centro de salud de Lazareto donde dijeron que era un resfrío, en otras clínicas nos decían que no tenían indumentaria para ese caso que era grave, etc. Llegamos a la Foianini en busca del análisis que nos confirme que era coronavirus y porque se suponía que no tardaría tanto, pero tardó, en ese tiempo lo internaron. Al día siguiente de internarlo ya la cuenta era de Bs 28.000″, dice.

Tatiana asegura que desde el principio dijeron que no tenían dinero, «fuimos sinceros, les explicamos que solo habíamos ido para la prueba, pero dijeron que podía morirse en el proceso de moverlo. Me dijeron que firme un acta y no me dejaron sacarlo por nada. Desde ese día no lo vi más, nos metieron miedo de que si lo sacábamos podía morir», recuerda.

Los cinco días, el esposo de Tatiana estuvo en terapia intensiva, y cuando consiguió, por gestiones del diputado Tomás Monasterio, espacio en el centro de referencia de la Pampa de la Isla, su factura ya estaba por los Bs 60.000. null

«Pagué hasta el sábado a mediodía, pero los del Sedes nuevamente se tardaron, y cuando llegaron, a las cinco de la tarde de ese mismo día, la cuenta había aumentado Bs 16.000 más. Entonces tuve que dejar los últimos Bs 6.000 que me quedaban o no le daban el alta y seguía sumando. Ni bien mi suegro denunció la situación públicamente, me llamaron para decirme que pase a pagar o procederían con sus abogados», lamentó.

El primer día me dijeron que pagaría $us 500 por día, y en cuestión de 24 horas la cuenta ya era de Bs 28.000. No pensé que los precios cambiaran solo por ser positivo él. En Prosalud también busqué ayuda, me dijeron que irían, nunca aparecieron y la clínica San Rafael me cotizó Bs 5.000 por día», explica sobre los precios de la atención para este tipo de casos.null

Actualmente, el esposo de Tatiana se encuentra sin mejoría en La Pampa, tiene la deuda de Bs 60.000 con un amigo prestamista, su suegra debe los Bs 6.000 a otra persona, y ella y su hija están como positivas para Covid-19.

«Recibí un antecedente de Covid-19 de una familia de Guaracachi que pertenece a mi circunscripción, fueron a la Foianini para hacerse atender y en menos de cinco días les cobraron más de Bs 70.000. Yo les conseguí un espacio en el hospital de La Pampa, hice todas las gestiones para poder moverlo. Era solo una persona, lo peor es que después de que yo hago la denuncia han salido a amenazar de que tiene que dar Bs 10.000 más porque hizo un plan de pago, y que si no hace la cancelación le iniciarán acciones judiciales», cuestionó Tomás Monasterio.

«Creen que pueden cobrar a la gente lo que les dé la gana, no es correcto que en una situación tan crítica como la que estamos viviendo quieran lucrar con la desgracia de la gente», lamentó el legislador.

EL DEBER se comunicó con personal de la clínica Foanini para obtener la contraparte, pero no fue posible.

El Deber