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Luis Almagro: El gobierno de Evo Morales sabía de indicios de fraude desde el mismo 20

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El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, y su equipo sostienen que entre el 20 de octubre y el 9 de noviembre de 2019 le fueron pasando el mensaje al gobierno de Evo Morales de que habría que realizar una segunda vuelta, puesto que los indicios marcaban que había fraude.

El 9 de noviembre, Almagro pidió que se dé a conocer que publicarían el informe preliminar de la auditoría al gobierno de Morales, que en los contactos realizados sólo pedía tiempo, según el libro Luis Almagro no pide perdón, de Martín Natalevich y Gonzalo Ferreira.

En ese libro, que se trabajó con base en entrevistas con Almagro, sus colaboradores y con más de 100 personas vinculadas a cada una de las etapas de su vida, se aborda la trayectoria del secretario general de la OEA, y en uno de sus capítulos se tocan los entretelones de cómo Almagro, que había sido un crítico de la reelección de Morales, pasa a avalar su repostulación y luego llega a contribuir en la caída del entonces presidente. El 24 de agosto, en la sede de la OEA, se realizó una mesa redonda en torno al libro, en la que participó Almagro.

“(Almagro y su equipo) aseguran que entre el 20 de octubre y el 9 de noviembre le fueron pasando el mensaje al Gobierno de Bolivia de que habría que hacer una segunda vuelta, porque los indicios marcaban que había fraude. Sin embargo, desde el entorno de Morales no daban señales de aceptación”, se lee en el capítulo “El presidente de la OEA”.

En 9 de noviembre de 2019, Almagro estaba en Bahamas, lugar que visitó para sobrevolar las zonas afectadas por un huracán. Luego de leer el informe de hallazgos preliminares de la auditoría se comunicó con su jefe de gabinete, Gonzalo Koncke, a quien le pidió que informara al gobierno de Morales que iban a publicar el documento. Después de cenar, Almagro se fue a dormir a las 23:00, tenía el celular en silencio.

Estando en el exilio, Morales declaró que en la madrugada del 10 de noviembre de 2019 intentó comunicarse con Almagro sin éxito. Ante esa situación, Morales pidió que llamaran a la persona de contacto de la OEA, a quien se dirigió y le dijo “paren ese informe, revisen bien”, porque si lo difundían -sostuvo- “van a incendiar Bolivia” y habría muertos.

De acuerdo con la versión de Almagro, el gobierno de Morales habló con su jefe de gabinete y le pidió que no se publicara el informe, pero Koncke ya tenía la orden. En todas esas conversaciones, según Almagro, el gobierno de Morales no decía que no había habido fraude, sino que “solamente pedía tiempo”, incluso dijeron a Koncke que era una cuestión de timing.

La auditoría a las elecciones de octubre de 2019 se realizó a invitación del propio gobierno de Morales. El 22 de octubre de 2019, el entonces canciller Diego Pary envió una misiva a Almagro, en la que hace la invitación “para que se realice una auditoría al cómputo oficial de votos del proceso electoral en curso, para verificar la transparencia y legitimidad del mismo”.

El 30 de octubre de 2019, Almagro y Pary suscribieron el acuerdo, en el cual se establece que “el resultado del informe de auditoría será vinculante para las dos partes”. El equipo de expertos y auditores de la OEA arribó al país el 31 de octubre de 2019 y comenzó sus actividades el 1 de noviembre. El informe preliminar fue difundido el 10 de noviembre de 2019.

Ese día, por la mañana, en un contacto con la prensa, Morales anunció su decisión de “renovar la totalidad de vocales” del Tribunal Supremo Electoral y convocar a nuevas elecciones.

“Al otro día muy temprano hacen una conferencia de prensa. Evo la hace a las siete de la mañana, llamando a nuevas elecciones. Probablemente quería que nuestro informe apareciera avalándolo. Él quería llamar a nuevas elecciones y que después se publicara el informe. Supongo que ésa sería su estrategia”, dice Almagro para el libro.

El giro de Almagro

En mayo de 2019 cuando Almagro avaló en Bolivia la repostulación de Morales, recibió una lluvia de críticas de los opositores. Mientras éstos tildaban al secretario general de la OEA como traidor e hipócrita, en el bando del MAS indicaban que con sus dichos “legalizó” la candidatura de Morales.

La declaración de Almagro contrastaba con sus expresiones del 22 de septiembre de 2017, cuando sostuvo que Morales debía respetar la “decisión popular que dijo no a la reelección” y hasta solicitó un estudio a la Comisión de Venecia, que concluyó que la reelección indefinida no es un derecho humano. ¿Cuándo se dio el giro?

En el libro, los autores Natalevich y Ferreira identifican que el encuentro que tuvieron Almagro y Morales en Nueva York (EEUU), en septiembre de 2018, es el punto en el que empezaron las “negociaciones” para las elecciones de 2019.

En ese encuentro, Almagro planteó tres condiciones a Morales, según la versión del secretario general de la OEA: “Tenés que invitarnos para observar. No podés matar a nadie en una manifestación, en ninguna protesta. No podés meter un solo preso político ni inhabilitarme a ningún candidato. Y no podés robarte ni un voto. Ésas son las tres condiciones mías”.

Ocho meses después, el 17 de mayo de 2019, Almagro pisó territorio nacional y hasta fue al Chapare (Cochabamba), bastión de Morales, donde le pusieron una guirnalda de coca. Una de las actividades que realizó durante su visita fue la firma del acuerdo para la presencia de observadores de la OEA en las elecciones de octubre de ese año.

Fue en esa visita que Almagro avaló la candidatura de Morales al señalar: “Sobre el tema específico de la reelección, hemos dicho con claridad que si el tema se va a resolver hoy en el sistema interamericano con el nombre de Evo Morales, eso sería decir que Evo Morales hoy no puede participar, eso sería absolutamente discriminatorio”.

Los autores del libro sostienen que la estrategia de Almagro consistió básicamente en “ganarse la confianza de Evo para encerrarlo”.

“La OEA tenía que estar en la elección en Bolivia. Si no estábamos en la elección en Bolivia… (Niega con la cabeza y hace silencio) se iba a complicar mucho. Se iba a complicar muchísimo, muchísimo, muchísimo. Lo íbamos a estar corriendo de atrás todo el tiempo. Si se robaba la elección, si había fraude electoral… (Tira la lapicera al escritorio)”, indica Almagro para el libro.

Según Almagro, en el referendo del 21 de febrero de 2016, en el que el “No” a la reelección ganó, el Gobierno “demoró en admitir la derrota”, y la entonces misión de observadores de la OEA jugó un papel para que reconociera que había perdido.

“Entonces si no estábamos (en las elecciones de 2019), esto iba a estar muy complicado, muy complicado. Había que estar y la manera de estar era asumir determinadas responsabilidades y retos políticos. Y lo hice”, indica Almagro sobre sus dichos en Bolivia sobre la repostulación de Morales.

Tras la firma del acuerdo para el envío de la misión electoral, Almagro abrió dos posibilidades (el triunfo de Morales o el triunfo de la oposición), y -asegura- cerró la tercera (la del fraude).

“Abríamos una posibilidad que era que Evo ganara legítimamente. Era el costo que tenía eso. Para mí eso era imposible, imposible. Evo tenía menos votos todavía que los que había tenido cuando el referéndum, o sea que no tenía forma. Después abríamos la posibilidad de que la oposición boliviana ganara legítimamente. Y cerrábamos la posibilidad de que Evo se robara la elección. Ése era el esquema”, indica Almagro.

Almagro confiesa que esperaba que no se llegara a la tercera opción. “Para mí era la segunda opción. Era que Evo perdía en segunda vuelta. Cuando veías los votos del referéndum, era lo que iba a pasar en la elección y era lo que Evo sabía también. Evo sabía que perdía en segunda vuelta y por eso hace esa movida absolutamente destemplada (de querer) quedarse con todo en primera vuelta, un disparate total. Pero yo tenía que tener esa posibilidad de evitar eso, si pasaba”.

“La OEA tenía que estar en la elección en Bolivia. Si no estábamos en la elección en Bolivia… (Niega con la cabeza y hace silencio) se iba a complicar mucho”.

Luis Almagro, OEA

“Evo sabía que perdía en segunda vuelta y por eso hace esa movida absolutamente destemplada (de querer) quedarse con todo en primera vuelta”.

Luis Almagro, OEA

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