30 años: La “Masacre de Chulumani” marcó la vida del país

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El reportaje del desaparecido Hoy
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La Paz, 03 de oct. La denominada  “Masacre de Chulumani” –ocurrida hace exactamente 30 años- marcó un antes y un después en el movimiento de los productores de coca bolivianos y en las políticas estatales de lucha contra el narcotráfico.

Sucedió entre la noche y la madrugada del 1 y 2 de octubre de 1982, en la capital de Sud Yungas, cuando una turba de aproximadamente 150 personas atacó las oficinas de “Narcóticos” de Chulumani –así se la conocía a la entonces Dirección de Sustancias Controladas- y linchó a siete uniformados de la Policía Nacional.

Las autoridades policiales acusaron del hecho a las mafias de narcotraficantes que habrían organizado a los campesinos productores de coca, mientras que los campesinos de la zona atribuyeron el levantamiento a los continuos abusos de que eran víctimas por parte de los oficiales de “Narcóticos”.

Lo llamativo es que el “Expediente 12.473”, del proceso judicial seguido para aclarar el caso y sancionar a los responsables, concluyó con inusitada rapidez, sin conseguir ninguno de los dos objetivos. El último documento presentado por la Policía –parte interesada en el asunto- fue el 1 de noviembre de 1982, un mes después del suceso.

Hasta el acontecimiento, en las poblaciones yungueñas funcionaban “Centros de Acopio” a los que los campesinos estaban obligados a entregar su producción de hoja de coca, a mínimos precios. El productor o comerciante que era hallado manejando el arbusto fuera de esos centros era detenido y procesado como narcotraficante. Nunca se supo a dónde fue a parar toda la coca acopiada por ese mecanismo creado por la dictadura de Luis García Meza.

Los campesinos productores del país no habían reaccionado hasta entonces a las políticas generadas por la dictadura garciamezista, acusada de narcotraficante. En el Trópico de Cochabamba aún se engendraba el movimiento cocalero y sería recién desde mediados de la década de los 80 que comenzarían las acciones de resistencia.

Fue también con la democracia –inaugurada días después de la «Masacre de Chulumani»- que el Estado comenzó a implementar políticas internacionales de represión a la producción de drogas, que alcanzaron la cima en 1988, con la aprobación de la Ley del Régimen de la Coca y Sustancias Controladas, conocida por su número: 1008.

A treinta años de ocurrido, el suceso ha quedado en el olvido, pero la problemática de la coca y la lucha contra la cocaína continúan vigentes. La producción tradicional del arbusto es hoy reconocida por la Carta Magna, mientras el combate contra las drogas no termina de ver luz al final del túnel en todo el planeta.

Texto: Guimer Zambrana S.

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