Incendio destruyó más de 4.000 especies de flora y 1.600 de fauna

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En los incendios forestales de la región de la Chiquitania que incluye el Bosque Seco Chiquitano, las llanuras chaqueñas y las serranías, donde se estima que se consumieron más de un millón de hectáreas, por los focos de calor perecieron más de 1.600 especies de fauna y 4.000 especies de flora y centenares de ellas endémicas y que existían únicamente en la región.

Especialistas en flora y fauna de Bolivia, reunidos con la directiva del Colegio de Biólogos de La Paz elaboraron una lista preliminar en la que se establece que el número de especies que se perdieron por los incendios forestales del grupo de arácnidos son 19; de insectos son 340; de peces son 166; de anfibios llegan a 76; de aves aproximadamente 800; de mamíferos son 144 y de reptiles alcanzan los 56, haciendo un total aproximado de 1.600 especies de la fauna.

“En flora 4.000 especies de las regiones de la Chiquitanía perecieron por los incendios forestales”, dijo la presidenta del Colegio de Biólogos de La Paz, Ángela Núñez quien remarcó que, la lista preliminar fue elaborada con el aporte de otros biólogos especialistas del resto de Bolivia.

Explicó que, las especies de reptiles, anfibios e insectos, además de pequeños mamíferos de la fauna de la región de la Chiquitanía, fueron los primeros en perecer por los incendios forestales, porque no tuvieron dónde escapar y por sus movimientos lentos, se aletargaron y murieron.

Las investigaciones científicas desde la década de los años 80, diferentes instituciones nacionales e internacionales identificaron de manera preliminar las Serranías Chiquitanas y los valles del Bosque Seco Chiquitano, como un sitio de potencial importancia para la conservación de la biodiversidad con un alto valor ecológico.

La fauna de reptiles registrada es característica de los bosques secos de las tierras bajas del país, la mayoría de las especies presenta una distribución amplia en los bosques chiquitanos, los campos abiertos del cerrado y en la región chaqueña.

Las especies más frecuentes de reptiles son la peta de tierra, el peni, la lagartija y la serpiente cascabel, y otras con importancia para su conservación son las tortugas terrestres, la peta negra del monte, la peta amarilla, el lagarto, la boa constrictora, la sobí y yeyú.

Entre las especies de aves de la región se encuentran el atrapamoscas, los horneros, los espineros, los trepapalos, águilas, chuvis y semilleros. Mientras que las perdices, pavas y algunas palomas son cazadas por su carne, y las especies de loros, cardenales y otras aves son buscadas para ser usadas como mascotas, mientras las que tienen importancia para su conservación son las águilas, chuvis, halcones, carcañas, parabas, loros, cotorras, búhos, sumurucucus, cabures, picaflores, el piyó y el tucán.

Las especies de mamíferos registradas con más frecuencia son el urina, taitetú, tapití, zorro, mono capuchino, tatú, pejí, jochi calucha y el jochi pintao, por su singularidad y rareza es de destacar el registro del pejichi llorón. Entre los mamíferos en peligro de extinción están el pejichi, tigrillo, pajerito, puma, gato gris y el jaguar.

PRONUNCIAMIENTO

El Colegio de Biólogos de La Paz, a través de un pronunciamiento que cuenta con el respaldo de más de ochenta entidades técnico-académicas del país, insistió al Gobierno (que considera que el 98 por ciento de los incendios son controlados) para que declare “zona de desastre” y viabilizar de forma urgente la ayuda internacional para cesar los incendios forestales de regiones del Bosque Seco Chiquitano, el sudoeste de la Amazonía y las Sábanas inundables en los departamentos de Santa Cruz y Beni.

En el documento presentado esta semana también se solicita la abrogación de la Ley Nº 741, el Plan de Desmonte de hasta 20 hectáreas y el Decreto Supremo 3973 que “incentivan al chaqueo, tráfico de tierras y la ampliación de la frontera agropecuaria”, promoviendo la siembra de monocultivos industriales sin evidencia de su sostenibilidad.

En el pronunciamiento también se detalla que los incendios están en 35 comunidades de 11 municipios del departamento de Santa Cruz, donde más de 1.800 familias están siendo afectadas y donde la pérdida del sector ganadero alcanza los cinco millones de dólares.

Los focos de calor también afectaron el Área Natural de Manejo Integrado San Matías, el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Otuquis, además de la Reserva de la Biosfera y Estación Biológica del Beni junto con tres áreas protegidas municipales y cinco territorios indígenas. Según el pronunciamiento también se encuentran en peligro el Parque Nacional Noel Kempff Mercado y el Parque Kaa Iya del Gran Chaco. (CienciaBolivia)