Víctor Borda afirma que el conflicto de ADEPCOCA es sindical y no le compete al Gobierno

El presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, aseguró que el conflicto de los cocaleros de Los Yungas de La Paz, agrupados en la Asociación de Productores de Coca (Adepcoca), es un problema sindical y no le compete al gobierno.

«Éste no es un problema gubernamental, tienen que reunirse ambos dirigentes para que busquen una solución dirigencial, que no primen intereses personales, sino fundamentalmente el bienestar colectivo de Yungas», manifestó Borda a radio Loyola de Sucre.

La dirigencia de Adepcoca inició el pasado miércoles bloqueos de camino hacia Los Yungas de La Paz de manera intermitente para exigir al gobierno la liberación de su presidente Franclin Gutiérrez, y que pare la creación de mercados paralelos de comercialización de coca con productores afines.

El sector de la dirigencia progubernamental pide nuevas elecciones en Adepcoca para reemplazar a Gutiérrez y denuncia abusos del actual directorio.

Borda argumentó, para enfatizar que se trata de un conflicto interno, que hace algunos días dos dirigentes se enfrascaron en un debate donde se exigían trasparentar cuentas y aportes.

«Creo que el pueblo boliviano se ha dado cuenta perfectamente que este es un problema más sindical y personal, se cuestionan de los aportes del baño, no sé qué aportes, donde no tiene ninguna intervención el gobierno», remarcó.

La dirigencia de Adepcoca se declaró en emergencia. Pidió a la Defensoría del Pueblo, a la Iglesia y la Asamblea de Derechos Humanos que intermedien en el conflicto ya que al Gobierno «no le interesa dialogar» para atender sus demandas.

La víspera, el Ministerio Público envió con detención preventiva a cuatro productores detenidos por los bloqueos en los Yungas, mientras que el ministro de Desarrollo Rural y Tierras, César Cocarico, descartó iniciar el diálogo con los movilizados.

Para el Ejecutivo, las puertas del diálogo siempre están abiertas, pero, remarcó Borda, no se trata de un problema del Gobierno, sino sindical, por lo que «ellos (los dirigentes) deberían dialogar».

Los Tiempos