Venta informal y control deficiente de medicamentos

La venta informal de medicamentos aún persiste en el punto fronterizo Bolivia – Perú, comerciantes ofrecen diferentes tipos de fármacos y el control del ingreso de esos productos de un país al otro es casi inexistente.

Tras un recorrido en las ferias del municipio de Desaguadero, este medio de comunicación constató que la venta de medicamentos en el mercado informal aún persiste, el expendió de estos artículos se da en pequeños puestos de forma unitaria, por mayor e incluso se realizan pedidos.

En este punto fronterizo no existe un control estricto que impida el ingreso de estos productos, la población de ambos territorios ingresan mercadería en cantidades poco voluminosas, por lo que se podría advertir el ingreso “hormiga” de fármacos.

La población ingresa en pequeñas bolsas, yutes, completamente cerrados, sin que nadie revise este equipaje. A la consulta del personal de la Aduana Nacional de Bolivia, sobre el control de ingreso de fármacos a territorio boliviano, manifestaron que es dificultoso.

Sostuvieron que están impedidos de hacer un trabajo minucioso, porque “hay mucha afluencia de gente y es dificultoso hacer un control efectivo”. EL DIARIO evidenció que el tránsito de la población en ese punto fronterizo es casi libre.

Se observó una importante cantidad de extranjeros que ingresaban a territorio boliviano y no se realizaba ningún tipo de control, lo propio ocurría con las mercaderías de los transeúntes, el ingresó es libre, ante la mirada pasiva de las autoridades que deberían realizar el respectivo control.

En el lado peruano, los puestos de venta de medicamentos se instalan entre puestos de ropa y otros enseres y ofrecen desde cajas de diclofenaco, complejos B, antigripales, bloqueadores solares, entre otros aprecios accesibles.

A consulta de las comerciantes por los precios por mayor señalaron que por ejemplo; las cajas de protectores solares oscilan entre los 1.430 a 1.412 bolivianos, cada caja contiene 20 unidades, la caja del diclofenaco tiene un costo de 96 bolivianos, la caja de Tapsin tiene un costo de 145 bolivianos.

La comerciante manifestó que de necesitar en mayor cantidad alguno de los productos podrían enviarlo a Bolivia previa coordinación, a través de un número de WhatsApp.

A decir de la Policía fronteriza peruana hay un conflicto de leyes que no permite la revisión del equipaje de extranjeros, por lo que se debe buscar a posibles infractores, porque es la única manera de encontrarlos.

“Ahorita observamos a la población entrante y saliente y si notamos algo de nerviosismo empezamos a indagar”, dijo. Los efectivos del orden en Perú manifestaron que existe otros puntos de la frontera dónde no hay presencia de la población y dónde se aprovecha el ingreso de productos ilegales.

Solo dos oficiales realizan la guardia en el punto fronterizo y no existe coordinación con la policía boliviana, señalaron que aún falta algún sustento legal que les permita realizar un control minucioso debido a que si operan podría ser acusados de abuso policial e incluso ser enjuiciados.

En tanto la Aduana Nacional está impedida de hacer un trabajo minucioso, “hay mucha afluencia de gente y es dificultoso hacer un control efectivo”, dijeron.

El Diario.