Venta de objetos de dudosa procedencia

Con recelo y pendientes de quienes preguntan por la oferta de celulares de segunda mano (usados), los vendedores de estos equipos electrónicos, de dudosa procedencia, evitan ser fotografiados, ante el riesgo de ser denunciados.

Tanto en el conocido “Barrio Chino”, así como en la feria 16 de Julio, ubicados en la avenida Antofagasta de Villa Dolores y en la zona Ballivián, respectivamente, vendedores de celulares de dudosa procedencia evitan ser fotografiados, mostrando su molestia o intriga cuando verifican el uso de alguna cámara fotográfica.

En ambos sectores se evidenció que celulares y repuestos de estos equipos de comunicación, son ofrecidos sin ningún control por parte de la instancia policial, por el contrario, suelen llamar la atención de transeúntes quienes ante su curiosidad lograr adquirir alguno de estos artefactos, pese a los riesgos que representa el adquirir un celular que puede estar implicado con algún hecho delictivo.

En el Barrio Chino, son los varones quienes frecuentemente portan sus mochilas y celulares que son ofrecidos “al paso”, “este Samsung estoy ofreciendo, no quieres en 300. ¿Qué modelito estas buscando?, ¡anímate!”, es lo que suelen expresar quienes se dedican al comercio de los teléfonos o productos tecnológicos de dudosa procedencia.

Pocas veces se ven a efectivos policiales realizar operativos de control, de acuerdo con Martha Q., una de las vendedoras, asegura que son los más jóvenes dedicados al robo de celulares quienes se acercan a las tiendas de este sector a ofrecerles, para que luego sean esas tiendas quienes “flachean” los códigos y los venden en “ofertas”.

“El año pasado había como tres operativos que han realizado los de la Policía de La Paz y uno de El Alto, pero era por esa pareja de jóvenes que murió en Año Nuevo, por eso, después, nadie viene a controlar”, reconoció Martha.

El sector del comercio informal que se instala al interior de los quioscos azules, dan a conocer que la adquisición de celulares a medio uso o algunos repuestos de este tipo de artefactos electrónicos, pueden ser comprados o vendidos, en los “talleres de celulares”, que se instalan en la misma calle. Estas tiendas de repuestos supuestamente logran captar celulares de dudosa procedencia, pero las ofertas aparecen con más frecuencia en horas de la noche.

FERIA 16 DE JULIO

Mientras que en la Feria 16 de Julio, los puestos de venta de celulares de dudosa procedencia, suelen ser ubicados, sobre pequeños plásticos nylon, donde los comercializadores de los mismos, están a la expectativa de las personas que visitan esta feria, para decidir seguir vendiendo o levantar rápidamente su puesto, en caso de tratarse de algún operativo policial.

En los puestos improvisados los comercializadores de celulares de dudosa procedencia, exponen sus 12 a 20 celulares, muchos de ellos de pantalla táctil, de diferentes marcas, además de cables, cargadores de batería, audífonos, entre otros repuestos que son ofrecidos, sin ningún registro, cajas o indicio de que demuestre que no procedan de hechos delictivos que puede implicar no solo el delito de robo, sino muerte de personas, como fue reportado hace un año, con la denuncia de la desaparición violenta de la pareja Jesús Cañisaire y Carla Bellott, hecho que fue descubierto gracias a que se logró identificar la ubicación de las personas implicadas con su muerte, después de que ellos habilitarán el chip y activarán su celular vendido en este tipo de puestos improvisados.

Otro de los casos registrado el 2017, por ejemplo fue la muerte de un universitario de la UPEA, quien en septiembre luego de consumir bebidas alcohólicas con sus compañeros de estudio, decide subir a un taxi, donde llega a ser atracado y asesinado, siendo dos personas implicadas en el delito, quienes llegaron a ser procesados al activar el celular robado de su víctima, como estos dos casos que llamaron la atención, cada fin de semana en El Alto se reportan entre tres a cinco casos de robo de celulares por parte de pandillas, pildoritas y grupos delictivos que se camuflan entre transeúntes o conductores de servicio público.

El Diario.

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