Vecinos de Cala Cala exigen más atención

Habitantes de la urbanización Cala Cala, del Distrito Municipal 7 exigen una mejor atención a su barrio que se encuentra en el sector norte, donde más de 1.200 vecinos viven todavía sin el servicio más imprescindible como es el alcantarillado sanitario y pluvial, motivo por el cual todavía toman agua de vertiente y utilizan pozos sépticos.

Este barrio que nació el 15 de agosto de 2009, por lo que en el momento cuenta con 10 años de creación, pero que a pesar de este tiempo de existencia sus vecinos reclaman la presencia de las autoridades municipales y el mismo Gobierno central para que puedan posibilitar la construcción de varias de las infraestructuras de las cuales carecen en este momento como parques y plazas.

Varios fueron los directorios que pasaron, en el manejo de esta zona, pero poco pudieron hacer por su progreso, porque no existe el apoyo económico acorde a sus necesidades e implementar todos los servicios que tanta falta hace a sus habitantes, hecho que ha dado lugar a que vivan de forma precaria especialmente por la falta de lo servicios básicos que es imprescindible para un barrio.

En el momento, solo cuenta con un campo deportivo que fue construido como contraparte con la mano de obras de sus vecinos y un apoyo económico como parte del Plan Operativo Anual (POA), que por el monto que percibe la zona y la infinidad de necesidades es insuficiente.

Producto de la carencia de esta principales necesidades la mayoría de los habitantes de la zona de Cala Cala, son privados de vivir con verdadero vecinos de este sector de la ciudad de El Alto, para lo cual como forma de sobrevivencia utilizan pozos ciegos para los servicios higiénicos y toman agua de vertiente a falta de piletas públicas o una adecuada instalación del alcantarillado con agua potable.

“Lamentablemente vivimos de esta forma, porque a pesar de contar con nuestra planimetría global que es un requisito para la construcción de cualquiera de nuestras necesidades no podemos acceder a casi nada, porque las autoridades municipales nos han olvidado y otro que no contamos con un POA suficiente como para hacer realidad nuestras necesidades y eso ha hecho que nuestra zona se encuentre abandonada a pesar de los siete años de vida que tenemos”, señalaron los vecinos.

La zona cuenta con un POA de 35.000 bolivianos, pero a falta de muchas obras solo alcanza para la construcción de algunas cuadras de cordones de acera o el mejoramiento del único campo de juego multifuncional abierto que tiene el barrio.

Varios de los servicios básicos como el alumbrado público han quedado a medias, porque no existe un apoyo por parte de las autoridades a pesar de su compromiso por lo que el barrio por las noches queda en penumbras, porque solo un 50% de sus calles cuenta con este servicio entre los cuales existen focos quemados que no son sustituidos.

De la mima forma, los cordones de acera están en este porcentaje su construcción a falta de un POA que pueda posibilitar su implementación total, por lo que muchas de las necesidades están de esta forma a medias o sin siquiera construir.

SONDEO DE OPINIÓN

DIONICIO MAMANI

Principalmente necesitamos nuestro alcantarillado sanitario que tanta falta nos hace y a causa de este tema tenemos que utilizar lo que podamos, pero con muchos riesgos de salud especialmente para nuestros niños que en cualquier momento se pueden enfermar por la contaminación del medioambiente.

Además el deficiente alumbrado público que tenemos en nuestras calles ha hecho que la delincuencia se adueñe de nuestra zona hasta en pleno día se han entrado a las casas, porque no tenemos un módulo policial.

ALBERTO QUISPE

Pedimos a las autoridades municipales la implementación de adoquinado de nuestras calles y avenidas, porque en este sentido estamos muy abandonados a pesar de que existió un compromiso de las mismas, pero hasta la fecha brillan por su ausencia.

Hace siete años que estamos exigiendo el embovedado de nuestro río Ponkoro, que especialmente en la época de lluvia nos trae muchos problemas inclusive de inundaciones en nuestras calles por su rebalse, por lo que poco podemos hacer nosotros que no siempre es efectiva.

CEFERINO APAZA

Principalmente nuestro desafío como dirigentes es el mejoramiento de nuestras calles y el alcantarillado que a pesar de la exigencia a las autoridades correspondientes no nos hace caso y eso cansa a los vecinos, pero seguiremos en esta lucha.

Asimismo queremos que de una vez por todas nos hagan construir el embovedado de nuestro río Ponkoro, porque es una preocupación en la época de lluvia especialmente, porque siempre ha existido en riesgo una inundación a nuestras casas y eso causa mucho miedo.

POBLADORES PIDEN EMBOVEDADO DEL RÍO PONKORO

Durante los siete años de vida que tienen la urbanización Cala Cala, otra de las principales preocupaciones que tienen sus habitantes es la falta de embovedado del principal río que tiene este barrio que por su longitud que se inicia desde la zona de Julián Apaza, parte alta de este distrito hasta la principal avenida Juan Pablo II, gran parte de la misma esta al descubierto, por lo que representa mucho peligro para sus habitantes.

Debido a que es un barrio alejado y la poca atención que tiene por parte de las autoridades este rio se ha convertido en el depósito de basura y otros desperdicios que pone en peligro la salud de los vecinos, porque es un permanente foco de infección y la misma contaminación del medioambiente.

Otro de los problemas y riesgos que representa este río que pasa precisamente por el centro de esta urbanización, es en la época de lluvia, que por su extensa longitud que tiene se llena de agua con un caudal considerable que pone en peligro de que en cualquier momento pueda desbordarse y que el agua inunde las casas.

Este problema y riesgo es de conocimiento de las autoridades municipales que a pesar de que cada año previenen con algunos muros de contención que no es suficiente, porque la fuerza con que baja el agua es inminente su desborde, por lo que cada temporada de lluvia los vecinos solo cuidan sus casas con precarias defensas como bolsas de yute con arena y otros.

En muchas de las oportunidades se ha exigido a las autoridades municipales salientes y actuales, pero no existe ninguna voluntad de que sea efectivo un embovedado que daría solución a tanta preocupación y riesgo de los vecinos.

De la misma manera, el barrio de Cala Cala, carece de un módulo policial que pueda posibilitar la presencia de efectivos policiales para resguardar a sus habitantes y este aspecto ha hecho que mucha delincuencia aparezca en sus calles oscuras.

Producto de este problema lo único que sus vecinos han optado como medida de advertencia a la delincuencia es poner muñecos de trapo en los postes y escrituras en las paredes que dicen que “Ladrón pillado será linchado” o “auto sospechoso será quemado”, pero que poco o nada de efectivo tiene, porque los antisociales se dan modos para asaltar y entrarse a las casas inclusive en pleno día, según el relato de sus habitantes.

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