Una ola de solidaridad “abraza ” a los casi 400 damnificados

“El presidente Evo (Morales) dijo que vendría, pero no llegó. Queremos que vea nuestra desgracia”, dijo Amanda P., una de las vecinas que perdió su casa en deslizamiento en San Jorge Kantutani. En la mañana, decenas de las personas afectadas esperaron también la visita del alcalde Luis Revilla.

“Las autoridades brillaron por su ausencia”, dijo Alberto Q.

Sin embargo, una ola de solidaridad “abrazó y sorprendió” a las familias damnificadas. Jóvenes y adultos llegaban a los campamentos y los lugares afectados para ayudar con alimentos, para servir refrescos y café, para repartir platos de ají de fideo y para cargar los muebles y bienes de las personas que se vieron obligadas a evacuar.

Muchos de los vecinos que perdieron veían con impotencia sus casas ya destruidas, mientras que otros se limitaban a decir que “aún no podían asimilar la tragedia”. Para ellos, varios voluntarios “llevaron abrazos” y algunos grupos religiosos invitan a las personas afectadas a formar grupos de oración.

“Decimos cocinar y traer una olla común para los damnificados”, contó Nancy, quien junto a su familia repartía platillos de ají de fideo. Otras personas se encargaban de repartir agua y refresco a las personas que trasladaban sus bienes.

En horas de la mañana, varios grupos de ciudadanos llegaron con ollas de chocolate, termos con café y galletas para dar desayuno a niños, adultos y personas de la tercera edad que pasaron la noche en las carpas instaladas por el Ministerio de Defensa.

Otros grupos de voluntarios llevaron alimentos para perros y gatos. Varios de ellos adoptaron mascotas de las familias afectadas con la promesa de cuidarlas y devolverlas a sus dueños cuando pase “la tormenta”.

Con frazadas, agua y ropa llegaban algunas familias al lugar del deslizamiento. “Ahora más que nunca tenemos que ser solidarios. La tragedia puede ocurrir a cualquiera”, dijo Gloria Paredes, una mujer que llegó junto a sus dos hijas para brindar ayuda.

En el ingreso a uno de los puente de los Trillizos, muchas personas llegaban principalmente con ropa, frazadas y comida para los damnificados.

En la parte alta de San Jorge Kantutani, decenas de voluntarios llegaban con víveres y alimentos. También llevaban “fuerza de trabajo”. Muchos de los ciudadanos se dedicaron a colaborar en el traslado de los bienes de las casas en riesgo y con notificación de desalojo.

Una persona en minibús llegó a ese lugar para brindar té, avena y leche “gratis” para los afectados y colaboradores.

En la plaza España, decenas de jóvenes instalaron un punto de recolección de víveres para los damnificados. En el lugar, decenas de ciudadanos llevaban sus donaciones.

“Señor Presidente lo necesitamos acá. Necesitamos de su ayuda, nos quedamos sin nada, sin casa, todo nuestro esfuerzo de una vida se fue ayer (martes)”, expresó Sonia entre lágrimas.

Y es que el presidente Evo Morales, pese a un anuncio, no visitó la zona de desastre. En la mañana, el ministro de Defensa, Javier Zavaleta dijo que el primer mandatario instruyó en su reunión de gabinete “garantizar” la ayuda a las familias damnificadas.

“Hemos estado en gabinete junto con el ministro de Gobierno (Carlos Romero), junto con la ministra de Salud (Gabriela Montaño), con el vicepresidente (Álvaro García) y el Presidente nos ha pedido garantizar alimentos, cobijo y seguridad para todas las personas damnificadas”, dijo Zavaleta, quien ayer hizo un recorrido por el sector.

Morales acompañó y encabezó ayer en horas de la mañana la marcha de la Central Obrera Boliviana (COB) en homenaje al Día Internacional del Trabajo efectuada en Cochabamba.

El alcalde Revilla llegó al lugar de desastre al finalizar el día. “Estaré aquí todos los días, hasta que encontremos una solución definitiva al tema de las viviendas (…)”, afirmó.

Pagina Siete.