Un análisis publicado en The Washington Post dice que hubo golpe, pero no fraude

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Un análisis publicado en The Washington Post concluye que no hubo fraude en las elecciones del 20 de octubre de 2019 y sostiene que en Bolivia hubo un golpe de Estado.

“Bolivia calificó sus elecciones de octubre como fraudulentas. Nuestra investigación no encontró ninguna razón para sospechar fraude”, se lee en el encabezado de la “investigación” que realizaron John Curiel y Jack Williams, investigadores en temas electorales.

El análisis se publicó en el espacio The Monkey Cage’s, un sitio de ese rotativo emblemático en el que se publican análisis en profundidad de expertos.

En el estudio referido se indica que “mientras Bolivia se prepara para una elección de cambio el 3 de mayo, el país permanece en disturbios luego del golpe de Estado respaldado por el ejército el 10 de noviembre contra el presidente en ejercicio, Evo Morales”.

En criterio del integrante de Conade, Waldo Albarracín, si no hubo fraude, “¿por qué Morales, la mañana del 10 de noviembre de 2019, después de la publicación del Informe de Auditoría de la OEA, todo avergonzado, voluntariamente dispuso la nulidad de las mismas, anunció nuevos comicios con otro TSE?”.

De acuerdo al análisis, la Organización de Estados Americanos (OEA) “no cita ninguna investigación previa” para demostrar que hubo fraude con la paralización de la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP).

La paralización -se señala- se pudo dar por varios factores, porque en Bolivia hay “brechas graves en infraestructura e ingresos entre las zonas urbanas y rurales”.

En el informe final de Neotec, firma encargada del TREP, se lee que el día de los comicios el director de esa firma recibió una llamada de los vocales, quienes le ordenaron cortar el sistema. “Aproximadamente a las 20:15, Marcel Guzmán de Rojas recibió una llamada telefónica de los vocales (en altavoz) del TSE, en ausencia del vocal Antonio Costas, en la que se ordenó suspender el TREP…”, se lee en el reporte.

El análisis publicado en The Washington Post se admite que la discontinuidad del conteo “puede ser evidencia de manipulación”, pero si “el hallazgo de la OEA fuera correcto” se registraría un aumento en el margen de votación de Morales poco después de que se detuviera el conteo de los votos preliminares.

“Hay poca diferencia observable entre los precintos en los resultados antes y después del alto del conteo, lo que sugiere que no hubo irregularidades significativas”, se lee en la publicación y se agrega que buscaron a los miembros del organismo internacional para que les brinden una explicación sobre este tema, pero “la OEA no respondió”.

El analista en temas internacionales Andrés Guzmán recordó que el gobierno de Morales solicitó a la OEA la auditoría electoral. “Mediante un convenio se comprometieron a cumplir los resultados”, comentó el especialista.

Para demostrar que no hubo fraude, los autores del texto afirman que realizaron mil simulaciones para ver si se podía predecir la diferencia entre el voto de Morales y el recuento del candidato en segundo lugar, utilizando sólo los votos verificados antes de que se detuviera el TREP.

“En nuestras simulaciones, descubrimos que Morales podía esperar al menos una ventaja de 10,49 puntos sobre su competidor más cercano, por encima del umbral de 10 puntos porcentuales necesario para ganar directamente”, se lee en el texto, en el que además se agrega que “no hay el soporte estadístico para los reclamos del fraude electoral”.

Las conclusiones del estudio respaldan la teoría del MAS de que no hubo fraude, sino un golpe. Por ello Morales, quien solicitó refugio a Argentina, difundió la publicación en su cuenta de Twitter.

“Es una evidencia más del monumental robo que Mesa, Añez, Camacho y Luis Almagro hicieron a todos los bolivianos”, fue el texto que acompañó el exmandatario al enlace del análisis.

No obstante, el informe de la auditoría que realizó la OEA concluye que hubo “manipulación dolosa” en las actas y en el procesamiento de los resultados.

El informe establece que las acciones deliberadas “que buscaron manipular el resultado de la elección” figuran el corte del TREP, la introducción de servidores no previstos (BO1 y BO20) en la infraestructura tecnológica y la configuración -a pedido de vocales y de un “asesor”- de un servidor, en una red Amazon ajeno al TREP y Cómputo, a través de una máquina Linux AMI virtual.

A ello se suma, se lee en reporte de la OEA, el ingreso de al menos 1.575 actas del TREP directamente al cómputo oficial.

Pagina Siete.