Tragedia: familias desesperadas tratan de rescatar lo que pueden

“Mami, qué vamos a hacer. A dónde vamos a ir”, decía un niño de ocho años, mientras lloraba junto con su madre porque no podían ingresar a recoger sus pertenencias al departamento que alquilaron en el sector San Jorge-Kantutani.

“Nos hemos quedado sin nada, apenas pude agarrar unas cuantas ropas de mi hijo. No tengo nada. No sé a dónde voy a ir”, dijo entre lágrimas Carmen Hurtado.

Hasta ayer, ella vivía en una casa de la avenida Libertad por San Jorge-Kantutani, donde cerca de las 13:00 recibió la notificación para desalojar su vivienda.

“Nos sorprendieron. Sólo vino el personal de la Alcaldía y nos dijo que debemos desalojar la casa porque estábamos en peligro y ante un deslizamiento”, acotó la mujer que abrazaba a su hijo.

En similar situación se encontraban decenas de familias. Las personas rogaban a los policías para ingresar al sector de riesgo, donde se hallaban sus casas.

“Por favor, déjennos entrar. En mi casa tengo mis documentos personales, ropa, todo. Ahora no tengo nada”, gritó otra mujer desesperada, quien aseguró que su vivienda costaba alrededor de 250 mil dólares.

La desesperación se apoderó de las más de 400 personas que aguardaban impacientes en el lugar. “Ahí adentro está mi auto”, dijo don José.

Minutos después, la Policía decidió que por cada casa una persona ingrese para sacar algunas de sus pertenencias con la ayuda de los cadetes policiales.

Algunos pudieron sacar sus televisores; otros, algunos bultos de ropa y frazadas e incluso a sus mascotas. Varios jóvenes voluntarios llegaron al lugar para invitar café a los vecinos afectados y otros llevaron agua.

También estuvieron médicos, quienes atendían a las personas que se desmayaban por la impresión y la desesperación al darse cuenta que sus casas desaparecieron luego del deslizamiento.

En medio del llanto, Margarita contó que hace dos años llegó a vivir a esa zona. “Yo soy de Potosí, mi esposo es de Santa Cruz y no tenemos a nadie en La Paz. Estamos en un anticrético en una casa de tres pisos, pero ahora no sabemos dónde iremos”, dijo, mientras lloraba y cargaba a su bebé de un poco más de un año.

Entre lágrimas contó que jamás pensó que viviría esta tragedia. “Era todo el trabajo de nuestras vidas. Ahí invertimos como 40.000 dólares entre el dinero del anticrético y nuestras pertenencias, apenas pude sacar la leche de mi hijo”, expresó.

Las personas que se encontraban en el lugar no podían dejar de llorar. Mientras más oscurecía, el caos era peor. Incluso algunos damnificados perdieron sus objetos rescatados.

“¿Dónde está el televisor? Te he dejado para que cuides”, reñía una mujer a su hija de 10 años. La pequeña sólo respondió: “Pero le dejé a un joven para que me lo vea, porque fui a ayudarte”.

Esa situación no sólo se vivió en ese sector, sino también en los alrededores de San Jorge y en la avenida 16 de Julio.

“A eso de las 11:30, cuando ocurrió el deslizamiento, yo estaba entrando a cocinar y mi hijo vino y me dijo: ‘Qué hacen ahí, salgan’. Hemos salido sin nada, parados y en un segundo se cayó la casa. No nos ha dado tiempo para nada”, aseguró Adela Valdez.

La mujer relató que vivía en anticrético en la vivienda que se encuentra detrás de la casa amarilla, que en un video se ve cómo cayó, publicado en las redes sociales.

“La casa era de dos pisos. Yo vivía en el primer piso, la dueña de la vivienda en el segundo y además había otro inquilino en la terraza. Ahora todos nos hemos quedado en la calle”, dijo desconsolada, mientras esperaba ayuda e información de las autoridades.

La situación también se vio caótica en la avenida 16 de Julio, donde los vecinos estaban en las mismas condiciones. “Mi casa era valuada en 100 mil dólares. Hace dos años que hice terminar la construcción”, contó sollozando y desesperada Inés Quisberth, quien fue a vivir a ese sector hace cinco años con toda su familia.

“No se deslizó mi casa, pero se encuentra a tres viviendas del sector afectado. Tenemos miedo que siga el deslizamiento y mi casa se vuelva polvo”, afirmó. Más allá aún estaba Carmen, quien después de abrazar a su hijo y recuperar algunas frazadas y documentos, se fue, caminando poco a poco, de la avenida Libertad.

“Mis autos siguen en mi casa”

Juan C. tiene su vivienda en la parte alta de la avenida Libertad y hasta antes del deslizamiento no recibió ninguna notificación o aviso de riesgo. “Todo pasó de un instante a otro, las casas de la parte de abajo comenzaron a caer y no pude sacar nada más que a mi familia y el dinero que tenía” , declaró. “Ahora mi casa quedó al borde y ya no pude sacar mis autos”, dijo y añadió que con esos vehículos mantiene su hogar.

“Por favor, dejen que saque dinero”

En la avenida Libertad, a dos cuadras de la empresa municipal Emaverde, se instaló un cerco de seguridad con tres filas de policías que impedían que pase cualquier persona. “Salí corriendo de mi casa sin nada más que mi ropa. ¡Por favor! dejen que entre a sacar mi dinero. Ya perdí mi vivienda y si no saco mis ahorros me voy a quedar sin nada y en la calle”, gritó una vecina delante del cerco de uniformados.

“Las recetas de mi nieto están ahí”

“No nos dejan entrar. Y yo tengo recetas y medicamentos de mi nieto en mi casa. Eso me da pena, qué haremos con la bebé enferma. Aunque nuestra casa no está afectada, nos han desalojado. Yo no puedo creer esto. Es el esfuerzo de toda mi vida, el trabajo desde mi juventud. Es increíble esta situación. Qué haremos, ahora a dónde iremos. Estamos en la calle y sin nada. Yo he vivido 30 años en este lugar”, lamentó María C.

“Muy tarde nos han avisado”

“No han dicho nada. Ya la semana pasada la Alcaldía estaba haciendo trabajos porque más abajo había un deslizamiento. Pero ahora, recién nos dicen que este lado más se encuentra afectado”, dijo Ruth. “No puede ser, nosotros tenemos todos los documentos de la casa al día. Pagamos impuestos y ahora resulta que este sector está afectado. Qué haremos. Dónde iremos”, dijo la vecina.
Pagina Siete.

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