Tipo de cambio y alto gasto amenazan a la economía

El alto nivel del gasto público, traducido en déficit fiscal y endeudamiento, así como el tipo de cambio congelado, que provoca déficit fiscal y pérdida de Reservas Internacionales amenazan la estabilidad económica en el mediano plazo, según evaluación de la revista de la Fundación Jubileo Facturas pendientes: ¿Qué podría poner en riesgo la estabilidad económica?, presentado por el economista René Martínez.

Aseguró que el congelamiento del tipo de cambio fue un error, y ahora el Gobierno deberá buscar la salida, mientras más se demore más complicado será la solución.

Otros economistas señalan que el tipo de cambio permitió dinamizar el sector del comercio, comprando aprecios bajos mercadería internacional, en desmedro de la producción nacional.

En 2015 fue un momento de quiebre, en el cual, como efecto de la caída de los precios internacionales de hidrocarburos, el país entró en una nueva etapa desde el punto de vista económico, con menores ingresos y con diferentes indicadores económicos que registran retrocesos.

En principio, el shock fue externo y significó un giro del ciclo económico; sin embargo, internamente hubo decisiones y políticas desacertadas que se traducen en problemas que se van gestando y profundizando.

Fundación Jubileo considera que estos temas analizados son de urgente solución, por las consecuencias que podrían traer a corto y mediano plazo en la economía nacional. A esto denominamos “facturas pendientes”.

Por un lado, los gastos públicos se incrementaron aceleradamente hasta niveles demasiado altos. Ante esta situación, se recurre a un creciente y continuo endeudamiento.

Por otro lado, se congeló el tipo de cambio y se tiene un déficit en la balanza comercial (más importaciones que exportaciones) que, sumado a otros factores, tienen como consecuencia una constante caída de las reservas internacionales.

La orientación de la gestión pública, las políticas aplicadas durante la bonanza (periodo extraordinario con grandes recursos disponibles para el Estado que significaban una gran oportunidad para cambiar la estructura económica del país), y el no haber implementado ajustes necesarios, en su momento, condujeron a esta situación.

Si bien la deuda pública todavía es manejable y aún se cuenta con un nivel de reservas internacionales adecuado, las tendencias son preocupantes, señala Martínez.

El Gobierno tiene la responsabilidad de resolver estas facturas pendientes, puesto que, en caso contrario, podrían conducir a una situación de inestabilidad económica, con consecuencias negativas para la población.

ALTO NIVEL DE GASTOS

Principalmente desde el año 2007, el Sector Público incrementó su nivel de gastos de manera significativa. Crecieron tanto los gastos corrientes, que es la parte más grande, como también los gastos de inversión. Asimismo, se crearon e incorporaron al presupuesto empresas públicas, bajo dependencia del Nivel Central.

Los gastos del Sector Público han tenido una tendencia a incrementarse notablemente y se han multiplicado varias veces en los últimos años.

Como resultado, se tiene un déficit fiscal con tendencia a profundizarse, que llegó a 7,8 % del PIB en 2017; a 8,3 % para 2018, según el presupuesto; y sería 7,8 % del PIB para 2019, según el Programa Fiscal Financiero 2019 suscrito entre el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas y el Banco Central.

TIPO DE CAMBIO

Desde la gestión 2015, el país registra déficit de la balanza comercial, es decir que las importaciones son mayores que las exportaciones y, como consecuencia, hay una salida neta de divisas.

Existen diferentes condiciones y factores que determinan el nivel de las exportaciones y de las importaciones en un país. Bajo las condiciones estructurales actuales del país, los principales elementos que determinaron nuestra situación son: por el lado de las exportaciones, la caída de los precios internacionales de los hidrocarburos (desde fines de 2014) que resultaron en una consecuente reducción del valor de las exportaciones de gas, el principal producto.

Y, en lo referente a las importaciones, estas no se ajustaron de la misma manera, puesto que, con el actual tipo de cambio congelado desde el año 2011, la moneda nacional está sobreapreciada, lo que favorece la compra de productos importados (y de contrabando); estos se hacen relativamente más baratos en comparación con la producción nacional, considerando, además, que algunos países de la región devaluaron sus monedas.

Al efecto, siendo que para importar mercancías se requieren divisas, ante el actual déficit comercial, las reservas internacionales están cayendo constantemente.

El Diario.

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