Progenitores pierden batalla ante celulares

El acceso a la tecnología a una edad cada vez más temprana tiene duros efectos sobre las nuevas generaciones y los padres de familia tienen gran responsabilidad. Marcelo Durán, experto en redes sociales, advierte que este fenómeno negativo podría compararse con el padre que entrega la llave del coche a su hijo de 14 años de edad. O con el caso de un adolescente que consume todo tipo de alimentos y bebidas sin restricción alguna.

Los padres de familia y hasta los profesores se lavan las manos ante esta situación y llegan al punto de argumentar que sus hijos tienen talento para manejar la tecnología, cuando aquello es un mito.

«Los adultos se lavan las manos, diciendo, que los niños vienen con el chip incorporado, sin saber que la tecnología es fácil hoy no porque los chicos la usen, sino porque los ingenieros lo han hecho fácil», precisa Durán.

El experto llegó a esa conclusión cuando este medio le consultó su análisis a partir del caso de un joven que fingió su secuestro con la finalidad de ganar más seguidores en su canal de YouTube.

Lo que ocurre en el país, y no solo entre adolescentes, es un fenómeno de inmadurez tecnológica, que impide ver a internet como fuente de conocimiento. Por el contrario, es apreciado como espacio lúdico, al igual que las redes sociales, donde los jóvenes ponen en evidencia sus emociones

Durán opina que Facebook, Instagram, WhatsApp amplifican las emociones de los adolescentes: venganza, infidelidad y hasta situaciones de sexualidad. «Creo que para los jóvenes, hoy el peligro está en enfrentarse a una etapa de madurez emocional, con una tecnología que lo amplifica todo».

Un ejemplo de esto es cuando los jóvenes «socializan» fotografías de una compañera de curso, o la exponen en su sexualidad y llegan a someterla al bullying.

«Estos son los famosos pacs. Esto no es algo nuevo, pero es complicado porque ya atenta contra una persona, muchas variables tienen que ver con el mal uso que le estamos dando a esta herramienta como ser el internet o una red social», aseguró Duran.

A esta situación se suma el escaso conocimiento que tienen los profesores en las unidades educativas sobre el buen manejo del internet o de las redes sociales.

Ahora bien, no se debe partir del criterio que las redes sociales y la tecnología no son el problema, sino el mal uso que se hace.

Actualmente, una gran mayoría de jóvenes accede a un teléfono inteligente y desconoce los riegos que implica, como el aceptar una solicitud de amistad de un desconocido en Facebook, arriesgarse a entablar una conversación, tener una cita a ciegas, compartir fotografías personales e íntimas.

Esto quiere decir que los padres deben enseñar a sus hijos paso a paso el buen manejo de internet. «A un chico de catorce años no le puedes dar la llave de tu auto, necesita pasar un proceso de aprendizaje para utilizarlo y así será responsable”.

Hay quienes usan el celular para descargar una aplicación o juegos, y otros para publicar fotos provocativas en Facebook e Instagram, en busca de la aceptación social en el mundo virtual.

La psicóloga Karen Flores recomienda un especial cuidado a la hora de aceptar una solicitud de amistad. «Al buscar amigos y aceptación social, van a aceptar a cualquier persona en las redes, sea peligrosa o no y a su vez buscan pareja. Ellos están buscando identidad y van a explorar absolutamente todas las formas de redes sociales e internet», aseguró.

Y en esa búsqueda acceden a páginas inadecuadas para su edad y sin el criterio para manejarlo, lo que puede ocasionar un daño emocional y psicológico.

Ambos coinciden en que el mal uso de las redes sociales y el internet hacen que muchos adolescentes tomen decisiones erróneas, todo por llamar la atención.

A aquello se suma que en Bolivia no hay una institución que se haga cargo de generar conciencia y educar sobre el uso de las redes.

Facebook requiere que sus usuarios tengan 13 años para crear un perfil. Durán recomienda que se respete esa edad para que los padres de familia otorguen un teléfono celular a sus hijos, sin olvidar la supervisión constante.

La inmadurez digital de muchas personas se expresa en que los adolescentes buscan la aprobación de sus seguidores y amigos. (Urgentebo)

El Diario.