La expresidenta Jeanine Áñez reconoció algunos cambios en el ámbito judicial durante el primer año de gestión de Rodrigo Paz, aunque advirtió que varias instituciones estatales todavía reproducen comportamientos que, según su evaluación, marcaron a la anterior administración.
En un pronunciamiento difundido este domingo en sus redes sociales, Áñez recordó el tiempo que permaneció encarcelada y señaló que el cambio de Gobierno le generó expectativas de una nueva forma de ejercer el poder, basada en el respeto, la empatía y la sensibilidad hacia las personas.
La exmandataria destacó que, tras el cambio de escenario político, algunas autoridades judiciales comenzaron a aplicar la normativa con mayor apego a la ley, circunstancia que contribuyó a que recuperara su libertad. Consideró que ese avance debía ser reconocido.
Sin embargo, afirmó que esa apertura no se refleja en todos los niveles del Estado. Denunció que en distintas instituciones continúan la hostilidad y las prácticas que conoció durante el Gobierno anterior. También cuestionó las actitudes de soberbia, arrogancia y falta de sensibilidad de algunos ministros y funcionarios, aunque aclaró que sus críticas no están dirigidas a todo el Ejecutivo.
Al evaluar los primeros 12 meses de la administración de Paz, Áñez mencionó conflictos políticos, desaciertos y desencuentros. Sostuvo que la población esperaba respuestas concretas y señales de certidumbre para recuperar la confianza en las instituciones.
Pese a sus observaciones, manifestó que prefiere respaldar una alternativa que impida el retorno de las prácticas que atribuye al Socialismo del Siglo XXI, al que responsabilizó de promover la persecución, la división y el abuso de poder contra quienes piensan diferente.
Áñez aclaró que sus cuestionamientos no representan una postura de confrontación con el Gobierno, pero tampoco significan un respaldo incondicional a sus decisiones. Por el contrario, pidió a las autoridades reconocer sus errores, escuchar a la ciudadanía y actuar con mayor sensibilidad frente a las expectativas que acompañaron el cambio político.
“Se puede reconocer lo que no queremos repetir y al mismo tiempo exigir que lo que tenemos hoy sea mucho mejor”, concluyó.




