Periódicos impedidos de pagar doble aguinaldo

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Un estado de fragilidad financiera debido a la exclusión de la publicidad estatal, la obligación de difundir avisos gubernamentales sin pago por el servicio y la elevación de costos de materiales y salarios impedirá el pago del doble aguinaldo en el sector, anunció la Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia (ANP) que representa a los principales medios impresos.

A diferencia de sectores privados que recibieron estímulo a sus actividades empresariales, los diarios bolivianos enfrentan la mayor presión financiera derivada de una baja en ventas, constantes multas por supuestas faltas tributarias, sanciones de entidades recaudadoras de la seguridad social y del Ministerio de Trabajo por temas relacionados a caprichosas normas de seguridad industrial.

Las presiones del Gobierno y los legisladores del partido oficialista se expresaron en leyes y decretos que provocan pérdidas a los diarios de manera sistemática, mientras se ahuyenta a los anunciadores privados con advertencias de procesos tributarios por publicar avisos en medios independientes.

Durante la aplicación del primer doble aguinaldo, en el año 2013, la mayoría de diarios obtuvieron préstamos de bancos comerciales y hasta el momento varias empresas continúan pagando intereses y capital por dicha obligación, señala la ANP que resume en un informe las dificultades de sus asociados.

DIARIOS PAGAN EN ESPECIE

Las presiones financieras expresadas en 13 leyes aprobadas por la bancada oficialista y promulgadas por el Poder Ejecutivo impusieron medidas arbitrarias como la publicación de avisos de gran dimensión sin pago alguno a los medios impresos.

Cada periódico debe destinar grandes espacios en páginas preferenciales, a colores, para cumplir las 13 leyes y rechazar las solicitudes de anunciadores privados que eligen páginas exclusivas por su valor comercial. El resultado inmediato es la pérdida del ingreso y del cliente que desiste de realizar anuncios en el medio.

Las pérdidas son incalculables desde octubre de 2010 cuando el Gobierno impuso la primera medida de los avisos gratuitos en la Ley Contra el Racismo, y desde entonces 12 leyes más se sucedieron en una permanente confiscación de recursos.

Los avisos gratuitos se convirtieron en un tributo en especie, propio de la época colonial. Al margen de los diarios, ningún otro sector es castigado con este tipo de obligación, describe la ANP.

La publicación de avisos gratuitos se asemeja a un aporte en panes, en el caso hipotético de un panificador; y de vehículos a favor del Estado, en un caso simulado en el rubro de importaciones automotrices. Esta modalidad fue eliminada al haberse creado el impuesto como mecanismo para el aporte de los ciudadanos al Estado, pero en el caso de los medios de información bolivianos continúa vigente.

Las organizaciones sindicales de trabajadores de la prensa han guardado silencio respecto a las presiones que sufren los medios privados que, en gran mayoría son medianos y pequeños, y olvidaron que la defensa de las fuentes de empleo es fundamental para la estabilidad salarial y de las fuentes de empleo, sostiene la ANP.

CASTIGO A LA PALABRA LIBRE

Las leyes, decretos, multas y permanente acoso tributario han sido interpretados por la ANP como un castigo a la independencia editorial de los diarios que difunden noticias e investigación periodística, pero a un alto costo y casi al borde del cierre de las pequeñas industrias editoriales.

La preservación de la seriedad y responsabilidad informativa tiene muy alto costo, expresó la ANP. A diferencia de otras industrias que pueden reemplazar el aporte laboral con máquinas, en los diarios se requiere personal especializado en diferentes áreas para garantizar veracidad y seriedad en el servicio informativo.

El papel, la tinta y otros insumos se incrementaron en promedio en un 30 por ciento, mientras los salarios continuaron un ascenso vertical. Se estima que la masa salarial en cada empresa periodística subió hasta en 214 por ciento.

Frente a un ambiente adverso, los diarios evitaron incrementos sustanciales en el precio de sus ediciones y los ajustes oscilaron entre 0,50 y un boliviano, equivalente a un 30 por ciento respecto del año 2010.

La emergencia obligó a las empresas a reducir los puestos de trabajo en un intento de salvar los diarios.

Otros medios, entre ellos grandes diarios, optaron por eliminar de circulación sus ediciones especiales dedicadas a la investigación periodística, con un impacto negativo en el derecho del ciudadano a ser informado con amplitud en temas de interés.

Las empresas periodísticas que incluyen el trabajo de administrativos, periodistas, personal de diseño, obreros de imprentas, comercializadores y de otras especialidades son las únicas que están obligadas a proveer transporte nocturno a su personal, mientras otros sectores están excluidos de tal obligación. (ANP)

El Diario

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