Niños encubren y justifican las agresiones contra ellos

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“No, mi papá no me pega, sólo en algún momento, pero es para que aprenda” o “A mí nadie me pega, sólo me retan” son algunas de las respuestas de los niños y los adolescentes que niegan ser víctimas de violencia. De esa manera, según la investigación, ellos encubren el maltrato y justifican las agresiones como formas y prácticas de la buena crianza.

Los menores de edad identifican la violencia, según los resultados cualitativos del estudio No le digan a nadie lo que les conté. Violencia Contra la Niñez y la Adolescencia: Una Mirada desde los niños, niñas, adolescentes y el sistema formal e informal de protección de Bolivia.

La violencia física como una forma de agresión es reconocida por el 83% de los 635 niños y adolescentes de 24 municipios urbanos y rurales del país entrevistados para la investigación.
Árbol de problemas producido en un grupo focal de niños.

Según el estudio, el 82% señala a la violencia psicológica como otra forma de agresión. “Si se separa entre varones y mujeres, las féminas son las que perciben más la violencia, independientemente del tipo de agresión que conozcan”, añade.

El estudio revela además que la mayoría de los niños no admiten que reciben violencia, aunque, luego de discusiones en grupos focalizados, va “destapándose”, como cáscaras, la violencia que reciben. “Mi papá me pega, pero es porque me porto mal. Es para que aprenda”, dijo una de las entrevistadas.

Para la responsable del Proyecto de Investigación del Instituto de Investigaciones en Ciencias del Comportamiento de la Universidad Católica, Paloma Gutiérrez, esa conclusión “visibiliza la complejidad en la que viven; intentan callar lo que sucede. Lo niegan”, sostuvo.
Leyenda

Este tipo de contradicciones, de acuerdo con el estudio, muestran que “detrás de la sonrisa de un niño o adolescente se esconden otras cosas”.

“A mi mejor amiga, su papá le pagaba mucho, cada vez llegaba con su cuerpo verde y con los ojos morados. Un día su papá la ha matado y su mamá sola se ha quedado”, contó una de las niñas que fue entrevistada sobre la violencia que ejercen los progenitores hacia las pequeñas.

Según el estudio, el 11,7% de los adolescentes está de acuerdo con la idea de que los padres “tienen derecho” a castigar físicamente a sus hijos, el 61,7% dice que no y más del 26% no tomó ninguna postura. Además, el 15% de los adolescentes piensa que los padres o cuidadores tienen derecho a gritar, amenazar e insultar. Mientras que el 79% dice que no.

De acuerdo con el informe, el entorno familiar es el lugar donde reciben más agresión. El 34% asegura que los principales agresores son los padres, el 21% dice que son los padrastros y el 12% indica que son personas desconocidas.

Los adolescentes afirman que 87% de las agresiones ocurren por problemas de comunicación entre padres e hijos. Aunque también aseguran que los problemas de comunicación entre adultos inciden; el no saber tratar a los hijos, el estrés y el consumo de alcohol son otras de las causas.

La gerente técnica de Visión Mundial, Claudia Escobar, dijo que los adultos tienen prácticas de crianza que son violentas. “Imagino que dentro de eso están jalones de oreja y trato humillante. Por eso somos los adultos que somos”, dijo.

Según Escobar, muchas personas que fueron víctimas de violencia aseguran que están bien y “son profesionales”, pero podrían estar mejor “si ellos no hubiesen sido educados con educación violenta y dura”.

Detalló que ahora es un desafío para todos “poner un alto” y romper la violencia transgeneracional para así comenzar a criar de mejor manera a los niños y los adolescentes.

Antecedentes y características del proyecto

Trabajo Investigadoras sociales recorrieron el país para entrevistar a niñas, niños y adolescentes sobre la violencia infantil en Bolivia, además conversaron con adultos –entre padres de familia, profesores, personal de salud y funcionarios del sistema formal de protección a nivel departamental y municipal–.
Tiempo El estudio fue realizado entre septiembre del año 2017 y octubre de 2018, en las nueve ciudades capitales y El Alto, y además en siete ciudades intermedias y en tres municipios rurales.
Objetivo El documento busca aportar en la comprensión de esta problemática y en la generación de respuestas eficientes e integrales a través de las recomendaciones apuntadas al final del libro.

Niños y adolescentes naturalizan la violencia

El estudio No le digan a nadie lo que les conté revela que los niños que son víctimas de violencia naturalizan las agresiones físicas y psicológicas porque creen que son maneras para fortalecer su carácter y virilidad.

Para la responsable del Proyecto de Investigación del Instituto de Investigaciones en Ciencias del Comportamiento de la Universidad Católica, Paloma Gutiérrez, la naturalización de la violencia “es una tendencia mayor”.

De acuerdo con la investigación, los niños y los adolescentes varones reciben más violencia física. Mientras que las niñas y las adolescentes sufren más por la violencia sexual.

De acuerdo con la investigadora, “las mujeres asumen la violencia psicológica y sexual como algo que les sucederá en algún momento solamente por el hecho de ser mujeres”.

El estudio indica que el 33,9% de los niños y los adolescentes señalan como consecuencia de la violencia una baja autoestima, seguida del miedo con 27,1% y el bajo rendimiento escolar con 16,4%.

El informe detalla también que pese a conocer la situación de adolescentes que son víctimas de violencia, la mayoría de las personas, entre amigos, familiares y comunidad en general, “no se mete”.

Por esa razón, muchos adolescentes prefieren no denunciar y solamente recurren a sus pares para contarles lo que les sucede.

Según las entrevistas de la investigación, muchos niños y adolescentes prefieren no acusar a sus progenitores por los casos de violencia, ellos aseguran que “no pueden denunciar a una persona que dice que los quiere”.

Pagina Siete.

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