Máximo y Valentina, víctimas del infierno en la Chiquitania

Máximo, un pejichi gigante, logró escapar del fuego que convirtió su hogar en un infierno. Es un sobreviviente y es una de las incontables víctimas silenciosas de los incendios que asolan a la Chiquitania. Hay al menos 500 especies en riesgo. El jueves, luego de recuperarse en un albergue, este animal silvestre fue devuelto a su hábitat.

Al igual que Máximo, más de 40 animales de diferentes especies fueron rescatados de los sectores donde los bomberos y los voluntarios lograron apagar el fuego. Loros, parabas, tucanes y tortugas, entre otros, se recuperan poco a poco en un albergue, ubicado en la localidad de Aguas Calientes. Casi todos llegaron con cuadros de deshidratación, desnutrición, estrés e incluso quemaduras.

Valentina, la osa bandera que fue rescatada de una zona afectada por los incendios en San Matías, despertó luego de 18 horas de estar en estado de coma a causa de las quemaduras. Llegó prácticamente en agonía.

Luego de escapar del humo y el fuego, José, un loro hablador Amazonas Aestiva, llegó al refugio de animales silvestres con graves quemaduras en sus patas y una lesión de consideración que provocó la pérdida de su ojo izquierdo. Según los veterinarios, no volverá a su hábitat, tampoco volará otra vez en los cielos.

Lucho, un halcón, tuvo más suerte. Después de 20 días de recuperación en el albergue, alzó vuelo para retornar a su hábitat. Fue rescatado con un cuadro de deshidratación y bajo peso.

Tal vez los animales que se recuperan en el albergue tienen más suerte que otros que fueron devorados por el fuego. En su intento de huir, otros fueron atropellados en las carreteras y otros cayeron en manos de los cazadores.

Las especies rescatadas son acogidas en una cabaña del complejo hotelero Biotermal Aguas Calientes. Ahí un apartado con enormes letras verdes dice: “Refugio de recuperación de animales silvestres”. Así, este lugar da la bienvenida los sobrevivientes del infierno.

“El centro recibe animales de manera diaria. Atendimos a 43, cuatro han sido derivados a Santa Cruz. Hay pichones que fueron trasladados por personeros de ANH. (Estas aves) reciben alimentación por parte de los biólogos que trabajan en el lugar”, explicó el coordinador de Biodiversidad de la Gobernación de Santa Cruz, Raúl Rojas.

El tema de rescate de la fauna provocó controversias. Expertos que trabajan en vida silvestre se encuentran entre seguir las reglas que piden el menor contacto posible o acompañar a la fauna durante el proceso de recuperación, en especial en los casos de los animales que presentan graves quemaduras. Las decisiones dependen de la edad del ejemplar, del tipo de hábitat, del lugar donde será relocalizado, entre otra serie de decisiones.

“Hay varias controversias en el tema de rescate. Es necesario tener el menor contacto con los animales, pero cuando llegan en estados muy graves, por ejemplo, con 40 o 50% del cuerpo quemado, entran en estrés. A veces el porcentaje de sobrevivencia es bien bajo”, explicó Sixto Angulo, veterinario de animales silvestres en el sector de la Chiquitania.

Según los especialistas, es muy recomendable que los animales estén en condiciones de alimentarse solos y caminar. Y así, luego pueden volver a su hábitat.

La Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano, mediante reportes en redes sociales, destaca las características de la fauna que habita en la Chiquitania, como el mono aullador, que remite aullidos de mucha resonancia en el bosque con el fin de delimitar su territorio, anunciar alguna lluvia o para alertar del peligro al grupo familiar”. “El macho es de color negro y la hembra de coloración plomiza a marrón claro. Su dieta consiste en hojas, flores y algunos frutos. No son muy veloces, lo que los hace presa fácil de los incendios forestales, ya sea por fuego directo o por el humo”, dice el informe. Añade que la hembra sólo tiene una cría por parto y nace en invierno, es decir que ahora están con pequeñas crías.

Los animales que también encabezan la lista de los más vulnerables por los incendios son los osos hormigueros. “Sus movimientos son lentos y es un mal corredor. Instintivamente ante la amenaza de fuego, optan por trepar árboles, ahí la mayoría de las veces mueren atrapados por las llamas”.

Entre todos los animales afectados, hay muchos que no se podrán recuperar o no serán aptos para la vida libre. “Cada caso se debe analizar desde el ingreso al albergue. Hay que ver los comportamientos, la agresividad, la adaptación, así se podrá saber si será liberado o no. Es además fundamental revisar el estado de salud, antes de la liberación”.

Máximo volvió a su hábitat

Fue bautizado como Máximo. Es un pejichi (el tipo de mamut más grande de Bolivia). Fue rescatado en Roboré y fue encontrado con altos niveles de estrés. Después de la atención médica fue devuelto a una zona de la reserva de Tucabaca. Estará bajo control.

Valentina estuvo en coma 18 horas

Valentina, la osa bandera, fue rescatada de una zona afectada por los incendios en San Matías. Despertó luego de 18 horas de estar en estado de coma a causa de las quemaduras de tercer grado en sus patas. Sufre un cuadro grave de deshidratación.

Tucán que falleció tras perder sus alas

Fue encontrado en San Ignacio de Velasco. Él resultó herido mientras intentaba buscar comida en una vivienda, luego de huir del fuego. Su ala fue la parte más afectada y fue amputada. Ya no volvería a volar. Sufrió estrés y murió días después.

Chiqui, la cerdita de monte

Fue encontrada a lado de su madre, quien fue víctima del incendio. Chiqui fue rescatada horas después de su nacimiento, pues aún estaba con el cordón umbilical. Ella que ya tiene dependencia a los humanos, tendrá que vivir bajo un cuidado especial.

Lucho alzó vuelo para volver a casa

Después de 20 días de recuperación en un albergue temporal de animales silvestres de Roboré, el halcón Lucho alzó vuelo para retornar a su hábitat. Fue rescatado con un cuadro de deshidratación y bajo peso, pero se recuperó en tres semanas.

Para los más enfermos, volver al bosque será muy complicado

El vínculo con los seres humanos también pone en riesgo a los animales silvestres, muchos se acostumbran a los cuidados y sufren cuando vuelven al bosque, informó Sixto Angulo, especialista que trabaja en la Chiquitania (Santa Cruz).

“Los monos, zorros y toborochis se improntan fácilmente porque tienen comportamiento social. Otros como los reptiles tienen muy poca impronta, eso depende mucho de cuál es la especie y hasta que nivel se intervino, si es un animal muy joven y tuvo una dieta diferente a los alimentos que consume en el bosque, requerirá una readaptación”, explicó.

Por esa razón, los especialistas recomiendan evitar el apego con el cuidador. Esta situación deberá ser evaluada en cada caso. “Hay que disminuir la atención sólo a lo requerido”, dijo.

Los animales que perdieron un miembro o se encuentran muy delicados ya no podrán ser liberados. Ellos serán destinados a vivir en cautiverio.

“Cada caso se debe analizar desde el ingreso para ver comportamientos. Al liberarlos se debe tener en cuenta que se pueden introducir nuevas enfermedades al hábitat, eso es más catastrófico que el no devolverlos”, sostuvo y añadió que para este trabajo se requiere elaborar un protocolo especial.

Hay animales que son muy territoriales y es un aspecto que debe ser tomado en cuenta al momento de la liberación. “Por ejemplo, el jaguar o los lagartos, si su territorio ya están copados, entonces van a migrar y van a pasar por comunidades. Se vuelven presas fáciles o un peligro”, concluyó el especialista.

Pagina Siete.

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