Más de 100 alianzas con plataformas, agrupaciones y sectores marcan el inicio de la campaña

Más de 100 alianzas marcan el inicio de la campaña, rumbo a los comicios del 20 de octubre. El Movimiento Al Socialismo (MAS), Comunidad Ciudadana (CC) y Bolivia Dice No son las fuerzas que cuentan con más pactos. Ello en busca de asegurar votos en las elecciones.

En 14 días, el 22 de julio, arrancará de forma oficial la campaña en actos públicos, así lo dispuso el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Es por ello que las nueve organizaciones políticas, habilitadas a los comicios, alistan todo su arsenal electoral.

Los frentes de oposición, tras fracasar en su intento de consolidar la unidad, optaron por sellar alianzas con plataformas ciudadanas y organizaciones críticas al MAS, que exigen respeto al voto del 21F.

Para los dirigentes de Bolivia Dice No y CC, las alianzas electorales se constituyen en un buen medio para sumar votos y así obtener un triunfo electoral. Bajo esa premisa, concretaron, cada cual, más 50 alianzas con sectores “conectados directamente” con la población boliviana.

Las alianzas

El 30 de octubre de 2018, Carlos Mesa, candidato presidencial de CC, selló su primer pacto con el alcalde de La Paz, Luis Revilla, líder de Soberanía y Libertad (Sol.bo). En esa alianza –afirmaron ambos– no hay cuoteos ni condicionamientos.

Mesa también incorporó en sus filas, como sus aliados, a más de 50 colectivos ciudadanos de cinco departamentos y de la ciudad de El Alto. Las plataformas afirmaron que decidieron apoyar la candidatura del también periodista porque “la abstención no es una opción”.

La suscripción del pacto más reciente de CC fue con los representantes del Consejo Nacional de Productores y Comercializadores de Bolivia (Conprobol). La alianza se suscribió en El Alto.

“En ningún caso de las alianzas se han definido cupos”, aclaró José Antonio Quiroga, miembro de CC, quien sostuvo que los acuerdos se cerraron por las coincidencias políticas y programáticas.

En tanto Oscar Ortiz, candidato a la presidencia de Bolivia Dice No, sumó 50 adhesiones, con sectores como el Consejo Nacional de Markas y Ayllus del Qullasuyu (Conamaq), facción crítica al Gobierno, la COR El Alto, la plataforma 21F Argentina, y la agrupación que lideran los diputados Rafael Quispe y Wilson Santamaría.

Vladimir Peña, dirigente de Bolivia Dice No, sostuvo que las alianzas les permitirán alcanzar tres objetivos: 1) construir un proyecto de unidad con la sociedad civil, 2) trabajar un programa entre personas de diferentes sectores y 3) tender redes nacionales e internacionales.

“Había líderes que creían que podían derrotar solos a Evo Morales. Creían que con cuatro amigos podían llegar a la Presidencia del país y ante esa situación se optó por construir la unidad en alianza con los diferentes sectores”, manifestó Peña.

En tanto, el MAS, liderado por el presidente Evo Morales, mantiene como sus aliados a los cocaleros del trópico de Cochabamba, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), los Interculturales, las Bartolinas y Conamaq. Más de un dirigente de esas organizaciones considera a esa sigla como “el brazo político de las organizaciones sociales”.

A esa lista se suma la Central Obrera Boliviana (COB), organización a la que están afiliados fabriles, gremiales, maestros urbanos y rurales, entre otros sectores.

El constitucionalista Marco Loayza explicó que el MAS “tiene alianzas fuertes y con organizaciones sociales grandes”, porque son base de la estructura política del masismo.

El experto agregó que para mantener su lealtad, el masismo “ofrece senaturías y diputaciones, esto con una medida de fortalecer su relación política, lo que obviamente tiene un alto precio por el corporativismo que entraña”.

El presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, señaló que el MAS suscribe “alianzas estratégicas” con diferentes sectores, porque “ellos van a ser los responsables de la campaña, del proceso de socialización de la agenda, hacia el 2025”.

El legislador negó que la lealtad de las organizaciones sea a cambio de espacios en la lista de candidatos. “Ellos se han sumado para continuar con la transformación de nuestro país”, aseguró Borda.

El legislador oficialista agregó que “no es que la elección (de candidatos) sea corporativa, no se va a decir ‘para tal organización tanto’. Aquí se va a debatir, discutir para que una persona con el mejor perfil, esté o no esté en una organización social, tenga la probabilidad de tener representabilidad”.

Con menor número de alianzas está el Movimiento Tercer Sistema (MTS), que es liderado por Félix Patzi. El también gobernador de La Paz sumó una decena de aliados, entre los que están el Consejo de Gobierno de las Naciones Originarias de Potosí, y el Movimiento Originario Popular, del exsenador Félix Vásquez, las Bartolinas críticas al MAS, la Cámara Nacional de Productores de Quinua y la Asociación de Lustrabotas de La Paz y El Alto.

¿Sumas que restan?

El analista político Iván Arias señaló que “las alianzas son buenas si suman gente con mística, pues las alianzas con siglas y selfis no suman. Sólo provocan un efecto pasajero”.

Erika Brockmann, politóloga y quien apoya a CC, expresó que “no siempre la promoción y demostración de una seguidilla o conjunto de alianzas es señal de mejores resultados electorales”.

La experta puso como ejemplo que en las elecciones de 2014, Juan del Granado presumía que el Movimiento Sin Miedo suscribió acuerdos con más de 42 organizaciones sociales, pero en la jornada electoral no logró los votos necesarios y su partido perdió hasta la personalidad jurídica.

En criterio del analista electoral Paul Coca, “no se trata de tener un mayor número de alianzas, sino calidad” de aliados. El especialista afirmó que si un aliado tiene antecedentes negativos, es rechazado por la mayoría de los electores.

“No sería conveniente tenerlos como aliados y, sobre todo, darles espacios en las listas legislativas. Como dijo Marcelo Quiroga Santa Cruz, en política ‘hay sumas que restan’, ya que hay sectores que, por su pasado o presente, por su accionar gubernamental o por el discurso que ha realizado son rechazados”, manifestó.

Mesa, en una anterior oportunidad, explicó que lo fundamental de las alianzas “es actuar juntos” y, además, recuperar los valores políticos relacionados con la construcción de la democracia, sin heredar “el cuoteo, las megacoaliciones y la construcción de élites”.

El costo

Brockmann sostuvo que a la oferta de cupos en la lista de candidaturas que ofrece el MAS se debe añadir el “financiamiento” a sus organizaciones aliadas. Por ello dijo que el masismo tiene “una estructura que no puede subestimarse y sobre la cual proyecta una fortaleza, real o virtual, que conecta a Morales con la base popular”.

El diputado Borda insistió en negar que la lealtad de las organizaciones sociales sea a cambio de espacios en la lista de candidatos.

La COB resolvió, en su ampliado de junio, constituir una “bancada” de los trabajadores en el Legislativo, según la Resolución de la entidad sindical a la que accedió Página Siete.

Frente a esa posición, Borda expresó que “no habrá bancadas de organizaciones sociales” y reiteró que los candidatos designados, responderán “a los principios ideológicos del MAS”. “Ése será el parámetro fundamental”, expresó.

Los frentes políticos, reforzados con alianzas, darán inicio a la campaña electoral con la mirada puesta en la silla presidencial que Morales ostenta desde hace más de 13 años.

Contacto y alianzas con el pueblo

Candidatos del MNR, Pan-Bol y UCS coincidieron, por separado, que están listos para la campaña, porque sellaron alianzas directamente con la población.

“Las alianzas fueron con personas, no con políticos”, dijo Virginio Lema, candidato del MNR. Informó que su estrategia para sellar alianzas directas con la ciudadanía fue poner a disposición su número de celular, lo que le permite –subrayó– conocer la preocupación e inquietud del electorado.

“La personas me escriben diariamente, entablamos una amistad, luego una alianza, por ello muchos de ellos serán candidatos”, señaló.

En tanto, Ruth Nina, de Pan-Bol, aseguró que a su frente se adhirieron más de 15 agrupaciones y que éstas incluso financian sus viajes por tierra a diferentes barrios y regiones rurales del país.

“Nuestra única alianza es con el pueblo mismo, el transportista, el gremialista el campesino”, dijo Nina, quien agregó que el contacto directo con las personas fue la mejor estrategia, porque de esa forma “se tiene asegurado el voto”. “Ellos me conocen y saben que quiero una Bolivia mejor”, indicó.

Víctor Hugo Cárdenas, de UCS, manifestó que es fundamental cerrar acuerdos con sectores sociales, porque el rédito “son los votos”, y reclutar gente para que sean sus candidatos. “Tenemos que renovar la representación política, nosotros aportamos por llevar gente nueva y joven como indígenas y universitarios”, indicó.

Consultado sobre las más de 50 alianzas que sellaron sus rivales políticos, dijo que en varios casos “sólo son números”, y, en muchos casos, condicionadas por candidaturas.

Punto de vista

Marco Loayza / Constitucionalista

Algunas no son por convicción, sino por beneficio

Es importante la suscripción de alianzas. Sin embargo, siempre ocurre que en muchas oportunidades hay sumas que restan, ya que estas agrupaciones, plataformas, colectivos o movimientos ciudadanos, con los que se llegaron a acuerdos, no se unen a una opción política solamente por convicción, o sobre la base de un programa de gobierno, sino porque se prevé algún beneficio en caso de que se acceda al gobierno.

Evidentemente, las alianzas que realizó Comunidad Ciudadana me parecen más convenientes para el proyecto político que las que hizo Bolivia Dice No. Carlos Mesa logró ampliar su espectro territorial en lugares interesantes como Tarija, con la agrupación de Adrián Oliva, o la misma unión con Luis Revilla, que, a pesar de los ataques y problemas que sufrió en este último tiempo la gestión municipal, se mantiene con una aceptación positiva; el mismo hecho de que su vicepresidente sea una de los intelectuales más reconocidos en el oriente es realmente preponderante.

Por su parte, Bolivia Dice No, si bien sumó en número, no se observa que tenga alianzas interesantes o con un peso específico que le ayuden a subir su intención de voto.

Es claro, sin embargo, que ambos movimientos carecen todavía de alianzas con sectores populares, como trabajadores, campesinos y poblaciones vulnerables, sectores en los que se debe trabajar, salvo que se tenga solamente la intención de ganar los votos de la clase media urbana.

El MAS cuenta con alianzas fuertes con organizaciones sociales grandes; sin embargo, están divididas en dos corrientes, esto ocurre en la Cidob, Conamaq, donde las fracciones que podríamos llamar “auténticas” no están de acuerdo con muchas de las políticas del Gobierno, y podrían ser un aporte a los partidos de oposición.

En contraposición, las facciones progubernamentales se están movilizando para evitar la dispersión del voto.

Punto de vista

FRANKLIN PAREJA / Analista político

Aliarse por aliarse puede ser una arma de doble filo

La construcción de alianzas es un ejercicio de estrategia política muy delicado, requiere visión, experiencia y mucho talento.

¿La unión hace la fuerza? ¡Pues no! La simple cantidad de alianzas suele ser un indicador engañoso, si no se toman en cuenta algunos factores determinantes.

A la hora de pactar con un aliado es imprescindible conocer, con un grado razonable de certeza, cuál es su real densidad (cantidad de militantes o seguidores), su presencia e irradiación territorial, si goza de algún prestigio local, sectorial, gremial o regional, si cuenta con recursos materiales, si está vigente en el imaginario popular y si además cuenta con figuras con liderazgo e influencia.

Aliarse por aliarse, para dar la sensación de crecimiento, puede ser un arma de doble filo, porque si uno se alía por razones meramente pragmáticas y no programáticas, estas pueden convertirse en alianzas envenenadas, de corto plazo, inviables e insostenibles en el tiempo.

Dicho de otra forma: no importa cuántos aliados tengas, lo que importa es que tus aliados sean genuinamente afines y cuenten con un peso específico propio, capaz de sumar e incrementar tus probabilidades de éxito en una contienda electoral. Lo contrario son acuerdos y firmas sin sustento ni impacto que salen a la luz, pero que dé entrada están muertos.

Me da la impresión que Carlos Mesa sí trabaja en alianzas, pero su estrategia no es hacerla tan explícita como el candidato Oscar Ortiz; sin embargo, a diario se ve que incorpora figuras con algún perfil estudiado que aparentemente es lo que la sociedad espera.

En esta oportunidad, el triunfo no es una certeza, pero Evo Morales cuenta con actores sistémicos de su lado, que no se conforman para una elección. Ahí radica su consistencia. Su característica es que están claramente diferenciadas, pero juntas son muy poderosas, disciplinadas, altamente orgánicas y, sobre todo eficaces.

Pagina Siete.