Lourdes Alberto venderá chocolates y rosas para iniciar una nueva vida

¿Qué es lo más triste después de sobrevivir a un deslizamiento? Para Lourdes Alberto, lo más doloroso es buscar entre los escombros, escarbar la tierra con la esperanza de encontrar algo y, después de gastar las pocas fuerzas, no encontrar nada. Es la peor sensación. Ayer en la tarde, como lo hace desde hace una semana, volvió al lugar donde están los restos de su vivienda para recuperar algo.

En un departamento del primer piso del edificio azul en los condominios Wiphala, se encontraba Lourdes Alberto, sentada en el piso de una habitación vacía y comiendo una llaucha con un vaso de refresco. A su alrededor estaban cuatro medios de comunicación, ella contaba su vida con tranquilidad y casi de manera involuntaria jugueteaba con unas llaves entre sus dedos. Era la entrada para su nuevo departamento, donde vivirá con su papá y sus dos hijos.

En casa, su papá atendía un taller de mecánica, chapería y tornería, que llevaba adelante junto a Lourdes. “Le ayudaba con lo que es su taller. Hacíamos puertas, ventanas y garajes, además realizábamos la chapería de autos, todo lo que hace un hombre. Toda la zona me conoce, siempre me veía andar en la calle sucia. Y los días de fiesta salía a vender”, contó.

Se dedicaba al comercio en Alasita, Navidad, carnavales y Año Nuevo. En unas semanas, para el 27 de mayo, se dedicará a vender chocolates y rosas. Así empezará una nueva etapa para la familia. Del taller de su papá sólo rescataron un torno, pero durante el deslizamiento les robaron el motor, el esmeril y el arco.

Pagina Siete.

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