La línea Plateada muestra el caos y el desarrollo de El Alto

El camión del mercado, los amautas de la zona, los carros de Villa Dolores y los miles de habitantes de los rincones de El Alto que enfrentan todos los días el congestionamiento y el caos de La Ceja son algunas de las escenas que se observan desde las cabinas de la flamante línea Plateada de Mi Teleférico. Y así este nuevo tramo del sistema de transporte por cable muestra dos rostros de la urbe: el caos y el desarrollo.

Esta obra será inaugurada hoy en la estación 16 de Julio, donde se inician los recorridos de las líneas Roja, Azul y ahora Plateada. Esta última se caracteriza por bordear La Paz y El Alto, durante los 11 minutos y 52 segundos, tiempo que dura el recorrido.

“La ciudad de El Alto es compleja, nació así, porque cuando nació tenía ya el aeropuerto en medio de la ciudad, lo que provocó que la urbe estuviera partida en dos”, dijo el gerente de Mi Teleférico, César Dockweiler.

Ante esta situación, indicó, sólo hay dos formas de conectar ambos polos: la primera es pasar por La Ceja y la otra bordear los 4.000 metros de distancia que comprende el aeropuerto. La tarea de la línea Plateada es solucionar este problema de congestionamiento.

El embotellamiento es claro durante el recorrido, mientras las cabinas flotan por el aire, las calles de la zona Tejada Rectangular están llenas de personas que hacen mercado. En la avenida Panorámica cerca de una docena de camiones bien estacionados, ofrecen papas, choclos, cebollas y zanahorias en grandes cantidades. A las 8:00 de la mañana muy pocos vehículos se atreven a circular por este sitio.
Vista panorámica de La Ceja de El Alto, desde la línea Plateada del teleférico.

Dockweiler indicó ayer que se coordinó con el municipio para que el servicio del Wayna Bus trabaje en las tres estaciones. “El teleférico no aspira a transportar al 100% de los habitantes, el concepto de sistema integrado quiere decir complementar los diferentes modos de transporte”, indicó.

Después del mercado, llega un sitio más tranquilo, pero no menos vacío, se trata de los quioscos de los amautas, también se puede ver una casa que construyen al borde del precipicio. Inmediatamente se llega a La Ceja, el Puente, el peaje de la Autopista y la avenida Naciones Unidas y el letrero que dice “El Alto de pie, nunca de rodillas”.

Se proyecta que en un año esta línea transportará nueve millones de personas y recaudará cerca de 23 millones de bolivianos. “El primer ingreso es de tres bolivianos y los siguientes son de dos bolivianos y así sucesivamente”, dijo sobre el acceso a la flamante línea Plateada.

Estatua de Palenque en la urbe que robó su corazón

El cariño que Carlos Palenque le tenía a El Alto era inmenso, en consecuencia el amor que esta ciudad sintió por El Compadre jamás se acabó, es un sentimiento inacabado, platónico y perfecto.

Ayer todas estas emociones se plasmaron en la bienvenida que los vecinos de Villa Dolores, 12 de octubre y Tejada Rectangular le dieron al monumento al compadre Palenque.

Ubicada en la estación del Faro Murillo de la línea Plateada de Mi Teleférico, esta estatua fue presentada al público ayer, día cuando se recuerda los 22 años de la muerte de Palenque.
La presentación del monumento a Carlos Palenque.
Foto:Marco Aguilar / Página Siete

“Cuando falleció el hermano Carlos Palenque Avilés, después de cuatro años han traído (una escultura del rostro de El Compadre) para la plaza. Esa vez los vecinos dijeron ‘tenemos que tener su recuerdo en El Alto’, como nos adoraba a nosotros, por ese motivo han traído un retrato hace varios años”, contó Justina Mamani, amauta del Faro Murillo.

Cuando las obras de Mi Teleférico se iniciaron, esa plaza se denominaba Carlos Palenque y fue retirada por las labores de construcción, a cambio la empresa prometió devolver la imagen de El Compadre en un monumento de cuerpo entero.

En esta plaza, Palenque, representado en 1,5 metros, lleva el micrófono en la mano derecha y el charango en la izquierda, con la mirada hacia la urbe. Esa fue una de las primeras percepciones de Verónica Palenque, su hija.

“Él era muy paceño y amante de El Alto y está justo en ese quiebre, donde está con su La Paz y con la urbe alteña. Mira a El Alto y ojalá él proteja a su ciudad, como siempre lo ha hecho”, dijo.

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