Irregularidades en documentos ponen en riesgo de colapso una escuela UPRE

Grietas en las paredes, carencia de equipos, y los desperfectos en baños y techos desnudan las deficiencias de la infraestructura del nivel secundario de la unidad educativa Chasquipampa, construida por el Programa Bolivia Cambia, Evo Cumple a través de la Unidad de Proyectos Especiales (UPRE). Padres y autoridades denuncian que la construcción puede “colapsar” si no se construye un muro de contención.

Pero los trabajos no pueden llevarse a cabo debido a irregularidades en los documentos de los predios. La comuna señala que no tiene tuición sobre la infraestructura pues la entrega fue hecha a la anterior junta de padres de familia. Los padres buscan los documentos pero la UPRE no se los entrega.

“Nosotros tenemos una infraestructura nueva; ésta se empezó a realizar hace seis años con el programa Evo cumple, sin embargo presenta rajaduras. Hay un muro de contención que está prácticamente al aire”, explica la directora de la unidad educativa Chasquipampa, Susi Alaby.

El patio de la infraestructura está custodiado por una placa. En ella se puede leer la ostentosa cifra de 10.714.443,84 bolivianos de inversión.
El bloque de las aulas presenta resquebrajaduras.

Los tres bloques inaugurados en agosto de 2015 están cercados por un muro al borde de un barranco; lo que separa a unos de otro es una franja de tierra. Las autoridades temen que con la llegada de la época de lluvia se intensifiquen las resquebrajaduras que presentan los edificios y la construcción quede más afectada.

“Nos preocupa que no haya un arreglo, ya viene la época de lluvia y esto constituye un gran riesgo para nuestros estudiantes. Lo que nos interesa es salvaguardar su integridad física”, sostiene Alaby.

Desde el colegio aseguran que se agotaron todas las instancias competentes para pedir una solución a este problema. Explican que han ido al Ministerio de Educación y han mandado cartas a la UPRE, pero hacen “oídos sordos”. Asimismo, denuncian que desde la junta nacional de padres de familia les están poniendo trabas para que se realice una intervención.

Ante esta negativa, las autoridades del colegio y los padres de familia están ultimando los detalles de una marcha para hacerse oír por las autoridades.
El muro que rodea los bloques está al borde de un barranco.

“Estamos sufriendo una negligencia de las autoridades superiores, que no dan una solución. Esta construcción está a punto de colapsar. Nadie dice nada y nosotros no podemos hacer mucho, solamente nos debemos a nuestras bases, a nuestros papás. Este muro de contención ya debía edificarse. Las personas que han intervenido deberían ayudar a solucionar, pero lastimosamente se han olvidado”, explica el presidente de la junta escolar del nivel secundario, Manuel Flores.

Los padres aseguran que nunca les entregaron los planos ni ningún documento sobre la construcción y critican la negativa de la UPRE a concederlos.

“Yo, como responsable de infraestructura, no tengo los documentos para ver en qué forma se ha construido, cómo han hecho el estudio de suelo para poner la zapata (…) No hay nada, ni un papel tenemos de esta construcción, por eso es que nosotros estamos muy preocupados de que en cualquier momento colapse esta unidad educativa”, señala el secretario de infraestructura del colegio, Bruno Alavia.

“Directamente han ido a la construcción por eso no ha sido bien verificada”, añade Flores.
Secretario de infraestructura muestra un foco que reventó.

Las obras y los contratos

Según la versión del colegio, ya hay un presupuesto de dos millones de bolivianos para la construcción del muro y una empresa adjudicataria de la obra. Pero, explican, la empresa que se trajo para esta labor no era a la que se había concedido el trabajo.

“Esta empresa que vino ha clonado el proyecto. Vinieron a construir sin tener un contrato con la UPRE (…) Yo lo he denunciado porque no tenían licencia para la construcción. Los papeles los han clonado de la empresa ganadora”, argumenta Alavia mientras muestra dos carpetas con proyectos idénticos, donde lo único que cambia es la denominación de las compañías.

Por su parte, el presidente de la junta nacional de padres de familia, Franklin Gutiérrez, argumenta que ya se ha hecho un estudio a diseño final y que la UPRE ya ha autorizado la construcción del muro, pero que están a la espera de que el gobierno municipal dé su autorización. Mientras tanto -asegura Gutiérrez-, no se le puede asignar el contrato a ninguna empresa.
La franja que separa el actual muro de los bloques no está asfaltada.

“Hay un proyecto con un monto de dinero, no sé cuánto es el monto, e inclusive hay una empresa que ya prácticamente está adjudicada y lo único que estamos esperando es la orden del municipio. Llevamos esperando dos semanas (…) Mientras no se tenga la orden del gobierno municipal no se puede dar algún contrato a ninguna empresa”, manifiesta Gutiérrez.

Mientras tanto, el presidente de la junta escolar del nivel secundario, Manuel Flores, critica que si desde el principio se hubiese hecho bien la construcción, ese dinero ahora podría haberse destinado a subsanar otras carencias de la escuela.

“Si se hubiese hecho un buen muro de contención estos dos millones hubieran servido para equipamiento, ya que esta construcción no tiene laboratorios ni talleres equipados. No tiene nada, es una construcción en mal estado”, sostiene.

“A nosotros como papás no nos interesa qué empresa venga, la cuestión es que construyan y den la solución definitiva, no una solución provisional. Está en riesgo la integridad y la vida de los estudiantes”, continúa.

Alcaldía: Es una obra irregular

“Lamentablemente, el ministerio o los personeros del proyecto UPRE no han hecho por la vía regular la construcción de esos edificios. Cuando se han construido los bloques y el auditorio ellos han hecho un contrato con la junta escolar, cuando quien debía haber firmado el contrato es el gobierno municipal como dueño del predio”, explica el director municipal de Educación, Carlos Sotomayor.

Según Sotomayor, la entrega del acta definitiva fue hecha a la anterior junta de padres de la unidad educativa Chasquipampa, por lo que han pedido al ministerio que se haga la transferencia de los predios al gobierno municipal para que ellos puedan intervenir en la infraestructura.

“Hicieron la entrega a la junta de padres que ni siquiera es propietaria de un metro. Nosotros no tenemos conocimiento de por qué se hace entrega de un acta definitiva de bloques de aulas a personas que no son propietarias de ningún predio. Eso es lo que no terminamos de entender nosotros y es lo que queremos que se regularice”, argumenta Sotomayor.

La autoridad sostiene que al ser la unidad educativa más grande de la zona Sur siempre están atendiéndola. Asevera que este año se han hecho inspecciones e intervenciones, pero que el problema en este caso no corresponde a ellos. Al menos hasta que no se concrete el proceso de transferencia y la estructura pase a sus manos.

El director edil afirma que hay 33 unidades educativas que están en la misma situación que la de Chasquipampa, en las que el proceso administrativo ha sido llevado a cabo entre la UPRE y las juntas educativas.

“Nosotros hemos iniciado el proceso de transferencia, hemos hecho ya las inspecciones con los personeros del Ministerio de Educación para poder llevar a cabo este proceso, pero tarda. Ahora tenemos un informe elaborado que está en el despacho de nuestra secretaria de educación, va a ser revisado, va a ser remitido al Alcalde y éste va a tomar la determinación de aceptar o no esta transferencia tomando en cuenta que el 100% de esas infraestructuras educativas presentan algún tipo de falla en la construcción”, matiza Sotomayor.

El gobierno municipal debe hacer la observación de las fallas para que, une vez hecha la transferencia, puedan ver de qué manera refaccionar, algo que supone “mucho dinero”, según Sotomayor.

La autoridad considera que a través de la UPRE se han ido centralizando recursos que deberían ser destinados a los municipios. Critica el decreto supremo 0932, el cual otorga al presidente Evo Morales la potestad de contratar de manera directa a las empresas para hacer las construcciones.

Asegura que si se implantase un mecanismo de licitación pública para la ejecución de obras de la UPRE, sería un proceso más “transparente”, “legítimo” y “legal”. “Permitiría hacer además procesos de supervisión y seguimiento de las obras. No sabemos qué materiales utilizan o quienes supervisan. No sabemos cuál es el desenlace final de todo esto una vez que se hace la entrega del acta definitiva a otras personas, a terceros que no son los propietarios”, manifiesta.

Una infraestructura en riesgo

Al recorrer las instalaciones percibimos que algunas de las luces que quedan en los pasillos del primer y segundo piso del bloque de aulas están pendiendo “de un hilo”. Del resto no quedan más que manchas negras en el techo, vestigios de una explosión.

“Han reventado, están negros”, dice Alavia mientras mira al techo.

Los baños del bloque de las aulas están clausurados, en desuso. Más de 700 alumnos del turno de la mañana tienen que coordinar para hacer uso de los dos únicos baños que están disponibles en el coliseo que construyó el gobierno municipal hace unos años.

“Las pilas ni un día de uso tenían y ya se habían rajado. Esto pasa en todos los baños de cada piso”, comenta Alavia, quien además muestra las chapas y los enchufes desprendidos y cómo rebalsan las letrinas cada vez que se tira de la cadena.

Recientemente han habilitado también los baños del auditorio, que se encuentran en el patio, y que no se utilizaban por los desperfectos con que fueron entregados. El baño queda completamente inundado cuando al usar la manija de los inodoros.

“Este baño no tiene llave de paso. Cuando se reventó tuve que cerrar la válvula grande y cortar el agua en todo el colegio”, comenta la portera, Jovita Quispe.

Según la directora, Susi Alaby, “no han pasado muchos años para que presente tantas falencias, eso da mucho qué pensar sobre la calidad de las infraestructuras que se nos están entregando”.

La falta de equipo tanto en los laboratorios de física y química como en las aulas de los talleres impide que los estudiantes puedan realizar experimentos y labores relacionadas con la metal mecánica o la carpintería.

El de gastronomía es el único taller que desarrollan gracias al esfuerzo unánime de los alumnos y las autoridades del colegio.

“Ese taller lo hemos equipado a base de rifas y una serie de cosas que nos han permitido tener un refrigerador, una cocina, un horno para que los estudiantes se formen”, explica Alaby.

El timbre de las 11:25 les recuerda a los alumnos que es la hora de volver a clases. El vocerío resuena en los pasillos y en las aulas que poco a poco se van llenando para retomar la lección. Todas se llenan de vida menos una: la última del cuarto piso del bloque tres, donde un candado custodia del riesgo de la mala infraestructura a profesores y alumnos.

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