Gobierno aclara que no se aprobó uso de transgénicos, sino un proceso que definirá su viabilidad en base a estudios

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La ministra de Desarrollo Rural y Tierras, Eliane Capobianco, aclaró el jueves que el Decreto Supremo 4232 no aprueba el uso de ninguna variedad de semillas transgénicas en el país, sino que solo establece un proceso abreviado para que un Comité Nacional de Bioseguridad defina, con base en estudios de campo, la viabilidad de utilizar esa biotecnología en los cultivos.

«El Decreto aprobado en ningún momento aprobó directamente el uso de ningún cultivo que sea genéticamente modificado, lo que se hizo es aprobar un procedimiento abreviado para que un Comité Nacional de Bioseguridad sea el que defina, con estudios de campo, si es que puede ser o no aplicado a estos cultivos, a nuestro país o no», informó en conferencia de prensa.

La autoridad explicó que, ante la crisis mundial por el coronavirus, el país debe analizar mecanismos que le permitan producir más alimentos, principalmente para garantizar el consumo interno.

Sostuvo que la mayoría de los países en el mundo ya utilizan biotecnología para mejorar el rendimiento de sus cultivos, en productos que llegan en grandes cantidades al país y que en la actualidad son consumidos cotidianamente por la población boliviana.

En ese sentido, consideró que el país debe abrirse a incursionar en nuevos escenarios de biotecnología para producir más alimentos, en base a estudios científicos que garanticen la seguridad de las personas.

Recordó que, en 2005, el gobierno del entonces presidente Carlos Mesa, ya aprobó, mediante una resolución multiministerial, que luego se elevó a Decreto Supremo, la producción y comercialización de soya transgénica resistente al herbicida glifosato, en lo que fue la primera incursión de los transgénicos en Bolivia.

Entre 2005 y 2015, el uso de biotecnología en la producción de soya permitió al país un ahorro de $us 177 millones en la compra de herbicidas, evitó un desmonte de 230.000 hectáreas, se registró una producción adicional de 4 millones de toneladas del producto y su exportación generó $us 1.700 millones adicionales, de acuerdo a un informe del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF).

mcr/VCT ABI