Gigante andino que desafía a su extinción

Quito.- Ecuador celebró ayer el Día Nacional del Cóndor Andino (Vultur gryphus), la ave emblemática del país atacada históricamente por cazadores, pero que se resiste a extinguir su vuelo en las alturas.

Así lo indicó el sábado, el investigador ecuatoriano José León, al recordar que el cóndor andino es el ave voladora más grande del mundo y símbolo patrio en varios países como Ecuador, Argentina y Bolivia, aunque existen también poblaciones importantes en Chile, Perú, Colombia y Venezuela.

La que habita en Ecuador se encuentra en peligro de extinción, tanto por la caza como por el envenenamiento, lo que ha generado que su población en Ecuador no supere los 150 individuos en estado silvestre.

León, que es coordinador de investigaciones de la Fundación ambientalista «Jocotoco», remarcó que el cóndor tiene una importancia biológica pues, al ser carroñero, evita la propagación de enfermedades y limpia el hábitat de otros grupos de animales.

«Es muy importante también porque es el ave nacional», situada en el escudo nacional y que, por su majestuosidad, ha sido considerada como un símbolo de la grandeza patria, añadió el experto.

Sin embargo, en Ecuador se encuentra en peligro de extinción, con sólo unos 150 ejemplares y sometido a los peligros de la caza y la muerte por envenenamiento, sostuvo León.

Relató que en el campo, los ganaderos suelen asociar a esta ave con la muerte vacas u ovejas, por lo que la cazan, pero señaló que ello es imposible porque el cóndor es una ave eminentemente carroñera.

Contó, además, que los campesinos de la zona andina suelen colocar cebos con veneno para eliminar las jaurías de perros ferales, que han sido abandonados por sus amos de las ciudades en sitios lejanos y que se han convertido en plagas que atacan, sobre todo, a ovejas u otros animales de corral.

Los restos de los perros que mueren envenenados suelen ser detectados por el potente olfato de los cóndores que acuden a ellos para alimentarse, se contaminan con el veneno y mueren, añadió León y no dudó en asegurar que «la reducción de esta especie se da por factor humano».

La Fundación «Jocotoco», a la que pertenece el experto, mantiene un sitio de protección de cóndores en una estancia ubicada a unos 48 kilómetros al sureste de Quito.

En ese centro, ubicado en una zona montañosa, se han vigilado y atendido a unos 40 cóndores de los 150 que hay en el país y goza del privilegio de tener a la pareja reproductiva más exitosa, con ocho polluelos, uno por cada año, cuando la media de este indicador suele ubicarse en uno cada trienio.

Para León, la conservación del cóndor andino requiere de muchos esfuerzos, pero sobre todo de un cambio de conciencia social «para comprender su importancia ecológica».

Los humanos «tenemos que cambiar si queremos que el cóndor (como especie) tenga alguna esperanza de supervivencia», apostilló el experto.

En Ecuador, desde 2009, cada 7 de julio se conmemora el Día del Cóndor Andino, puesto que en esa fecha el Ministerio del Ambiente aplicó una «Estrategia de Conservación» de la especie.

Un cóndor puede llegar a medir 1,4 metros de altura, con sus alas abiertas 3,3 metros de envergadura, pesar unos 15 kilos y volar 300 kilómetros.

Con un plumaje negro-azulado, una ancha banda blanca en el dorso de las alas y un collar blanco en su cuello, el cóndor, conocido también como el «rey de las alturas», puede elevar su vuelo hasta unos 6.000 metros sobre el nivel del mar. (EFE)

El Diario.