Feminicidios, violaciones y pederastia en siete crímenes de policías contra las mujeres

Siete policías están detenidos, acusados formalmente de haber cometido crímenes violentos -feminicidio, violación, tortura y pederastia- en lo que va del año. Activistas denuncian que hay “socapamiento institucional” en esos casos. La Policía niega que haya encubrimiento.

“En la carceleta, todos los policías me abusaban”. “Él se marea y anda buscando la pistola todo el tiempo”. “Tengo miedo, una vez los tenientes me obligaron a abortar”. “Su ex es policía, con su camarada la mataron por no pagar pensiones”. Esos son algunos testimonios de las víctimas de esos casos.

“Los que nos matan son los encargados de darnos seguridad”, señaló Greta Vargas, integrante de Mujeres Creando. Considera que los casos registrados en lo que va del año no son aislados, sino la muestra de un “ente corrompido que es cómplice de los delitos”.

“La institución socapa al camarada, sea este golpeador, feminicida o violador. Los que nos matan, nos violan y agreden son los encargados de darnos seguridad. Debería haber una sanción ejemplificadora, no sólo para los autores de los delitos, sino para toda esa cúpula encubridora”, sostuvo.

El director nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv), Miguel Mercado, afirmó que no existe ningún trato preferente cuando el acusado es uniformado. Por el contrario -dice- se lo remite a la Fiscalía para que sea juzgado.

“Procedemos exactamente igual que en cualquier otro caso. Con absoluta frialdad se lo remite al Ministerio Público como corresponde. No hay ningún tipo de apoyo o encubrimiento para los implicados en hechos delictivos. La Fiscalía, que es una institución distinta a la nuestra, resuelve lo que considera luego de la investigación. Eso ya no es de nuestra competencia”, dijo.

La autoridad policial añadió que se aplican procesos disciplinarios internos, pero que es competencia del Comando General informar de esas medidas institucionales administrativas.

Violación y tortura en la carceleta

“Ellos abusaban de mí, me agarraban a la fuerza, me tapaban la boca, decían: está borracha, no se va a dar cuenta. Me apuntaban con sus armas”, contó Eva, víctima de reiteradas violaciones perpetradas por policías dentro de la carceleta de Rurrenabaque.

Eva es una ciudadana brasileña que fue acusada de robar 27.870 bolivianos a la dueña del boliche El Bukanero. Durante su detención preventiva, que duró un año y tres meses, fue agredida por policías, quienes la emborrachaban, la violaban y la torturaban, incluso dejándola sin agua y sin comida. “Me insultaban”, relató la joven.

Ante la imposibilidad de pedir ayuda, empezó a plasmar el infierno que vivía en las paredes de su celda con dibujos y frases en portugués que relataron el tormento de la “violación instituida”. Los agresores eran dos sargentos, un oficial y cinco policías que custodiaban la celda. Una policía mujer también se vio implicada por encubrimiento.

El caso fue revelado el 8 de marzo por el senador Yerko Núñez. La Embajada de Brasil denunció el incumplimiento de la Convención de Viena.

A la joven nunca se le asignó defensa pública o intérprete, y estuvo incomunicada durante todo el proceso. Ante tantas irregularidades, un juez de Rurrenabaque anuló el proceso y ordenó su libertad. Los ocho policías agresores guardan detención preventiva por el delito de violación agravada en la misma celda en la que abusaron de Eva.

Un feminicidio con un arma reglamentaria y una cadete violada

La noche del 27 de abril, Noelia y su pareja, el policía Wilder Gervacio Orozo, habían invitado a unos amigos a compartir bebidas alcohólicas en el domicilio en el que vivían. Allí, él le disparó en el tórax con un arma calibre nueve milímetros, mientras ella estaba en su cama.

Sus amigas cuentan que él le había prohibido bailar en la fraternidad a la que pertenecía y que cada vez la aislaba más del mundo. Se habían mudado juntos hacía un mes a una casa ubicada cerca del mercado Campesino, en la zona sur de Cochabamba. Ella tenía 20 años y él 27. Era policía, trabajaba en la cárcel de El Abra y usaba su arma para amenazarla. “Se emborracha y anda buscando la pistola todo el tiempo”, contó Noelia a su tío por WhatsApp.

El policía hoy guarda detención en San Sebastián.

Ángela Nogales, representante de la organización “Mujeres de fuego”, indicó que el acusado intentó hacer creer que ella se había suicidado. “El ingreso de la bala descartó la posibilidad y, por el contrario, se encontró pólvora en las manos del policía”.

El 6 de mayo, un instructor de la Academia Nacional de Policías (Anapol) fue denunciado por violar a una cadete, quien optó por pedir su baja de la institución. El acusado fue suspendido y el caso se encuentra en la Felcv. El director de la Anapol aclaró que el hecho ocurrió fuera de la institución académica.

Feminicidio entre camaradas y un rapto para que firme el desistimiento

El 11 de junio, el cadáver de Rigoberta fue encontrado dentro de un turril enterrado en una vivienda del barrio Guaracachi, en Santa Cruz. Había sido secuestrada en un minibús y luego estrangulada por Rubén Márquez en complicidad con Rubén Arubito. Ambos miembros del Batallón de Seguridad Física de la Policía.

Márquez mantuvo una relación sentimental con la víctima y tuvieron una hija. Él estaba casado con otra mujer y quiso evadir el pedido de pensiones familiares de Rigoberta.

“La víctima le dijo al policía que haría conocer su relación con él a su esposa si no le daba para las pensiones. Esto fue lo que motivó el feminicidio”, relató Jhonny Aguilera, jefe de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc).

Arubito reveló que Márquez le pagó 14.000 bolivianos para ejecutar el feminicidio y esconder el cadáver en el patio de la casa que alquilaba.

Rigoberta desapareció el 18 de mayo tras salir de su casa en la zona de la avenida Virgen de Luján. El hecho fue planificado con premeditación y alevosía, tanto que Márquez elaboró una coartada para desviar las pesquisas e involucrar al exmarido de la víctima.

Aguilera reveló que precisamente esa maniobra fue “la punta del ovillo en la investigación”. Explicó que se dio con el responsable por el rastreo de su teléfono.

Rigoberta, de 39 años, dejó tres hijos en orfandad. La menor de ellos aún es lactante.

Los dos policías acusados de feminicidios guardan detención preventiva en el penal de Palmasola, luego de haber sido cautelados en el Juzgado Quinto de Instrucción en lo Penal.

Ese 11 de junio, un policía de grado teniente violó a su expareja también policía. El hecho se registró en la zona norte de la ciudad de Oruro.

De acuerdo con el fiscal departamental, Orlando Zapata, el uniformado fue sorprendido en flagrancia y aprehendido por sus mismos camaradas. El hecho fue remitido al Ministerio Público.

70 feminicidios este año.

Rapto, violación y pederastia en dos casos que alarmaron al país

El 6 de mayo, el subteniente Ridder Ovando, de la Felcc de Cochabamba, raptó a su expareja para obligarla a firmar un acta de desistimiento de una denuncia por agresiones. Por el proceso había dos órdenes de aprehensión en su contra.

El comandante de la Policía de Cochabamba, Raúl Grandy, indicó que el efectivo hizo que la víctima (también policía) salga de su fuente laboral y la trasladó en un taxi hasta un inmueble alquilado en la zona norte. Allí la violó, golpeó y extorsionó por 15 horas.

Tras la tortura, ella aceptó desistir de las denuncias y llamó a su hermana para que lleve sus documentos hasta la oficina de un abogado. En ese lugar, la Felcc aprehendió al agresor.

El 2 de julio un nuevo caso consternó al país. Una niña de 13 años tenía un embarazo de dos meses. Su madre buscó ayuda en la Oficina de Apoyo Integral para la Familia, que junto a la Policía organizó un operativo para aprehender al policía Miguel Quilla Cachi.

Fue capturado cuando se dirigía donde la menor de edad para darle dinero y convencerla de que aborte. “Ya no sigan con el caso o lastimaremos a toda tu familia” fue la amenaza que recibió la pequeña.

Todo empezó dos años antes, cuando la niña trabajaba con su madre en una pensión en Cochabamba. Quilla se acercó mostrándose como una figura paterna y dándole dinero.

La abogada Andrea García dijo que el uniformado hizo que la víctima venda pastillas abortivas “para que genere ingresos propios”. Luego la violó y la prostituyó con otros policías.

Como resultado de las vejaciones, la víctima quedó embarazada por primera vez el año pasado. Fue obligada a abortar clandestinamente. “Fue traumante, tanto que ahora que está embarazada nuevamente quiere tener a su bebé”, reveló el abogado Riedson Flores.

“Tengo miedo, una vez ya me obligaron a abortar y ahora tengo miedo”, declaró la niña.

7 casos hasta ahora

1 El 8 de marzo salió a la Luz el caso de Eva, una ciudadana brasileña detenida preventivamente en una carceleta de Rurrenabaque. Ella era abusada por ocho policías.

2 El 27 de abril, la pareja de Noelia le disparó con su arma reglamentaria durante una reunión que ambos organizaron con sus amigos. El sonido alertó a los visitantes que acudieron a la habitación y encontraron el cuerpo ensangrentado.

3El 6 de mayo, una efectiva policial fue raptada por su expareja, también miembro del verde olivo. Por 15 horas fue violada, golpeada y torturada. El agresor guarda detención preventiva acusado de rapto, violación y tentativa de feminicidio.

4 El 6 de mayo un instructor de la Anapol en La Paz embriagó a una de las cadetes para vejarla sexualmente. El acusado fue alejado de la institución policial y se realiza la investigación.

5 El 11 de junio el cuerpo de Rigoberta fue encontrado en un turril relleno de cemento. Un policía con el que tuvo una hija la asesinó en complicidad con uno de sus camaradas solo para no pagar pensiones.

6 El 11 de junio un teniente violó a su camarada y expareja con grado de cabo en un vehículo. Él la citó para cancelar una deuda económica pendiente. Él se encontraba bebiendo y cuando ella llegó, la agredió y luego la vejó.

7El 2 de julio salió a la luz el caso de violación, pederastia y prostitución de una niña de 13 años. El agresor es un policía con antecedentes de volteo de narcotráfico. Otros seis uniformados están involucrados en el caso.

pagina Siete.

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