Familias afectadas padecen estrés y dolores musculares

La angustia y el dolor por la pérdida de viviendas repercuten en la salud de las familias damnificadas por el deslizamiento en la zona Kantutani y Bajo San Jorge. La mayoría sufre de estrés, dolores de cabeza y musculares por la tensión que afrontan después de sobrevivir a la tragedia que sepultó al menos 68 casas en el derrumbe que se registró el martes.

La coordinadora de la brigada médica del Colegio Médico de La Paz, Miriam Parada, afirmó que la mayoría de las personas afectadas en su salud es la que perdió todo en el deslizamiento. Las personas con problemas de salud oscilan entre 45 y 60 años de edad.

“Están con dolores musculares, de cabeza y estrés por la tensión que tienen y por cómo están durmiendo en las carpas y el frío que les pasa”, añadió.

Parada, quien asiste a las familias junto a otros especialistas en la cancha Fígaro, explicó que se requiere medicamentos para las tensiones musculares como: complejo B, mentisan y otras pomadas para friccionar a las personas. “Necesitamos analgésicos, paracetamol, complejo B y pomadas para friccionar. También vituallas y cepillo de diente, pasta dental y jaboncillo, todo lo que es para aseo personal”, afirmó.

La médica informó que se está levantando un censo de todos los damnificados, niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad para tener una evaluación certera sobre su estado de salud. Comentó que las atenciones que realizan se hacen de 08.00 a 20.00 en diferentes especialidades como odontología, psicología, fisioterapia, medicina general y otros.

Jorge Llusco, uno de los afectados, contó que recupera algunas de sus pertenencias de su vivienda de tres pisos, ubicada en la franja roja y que será demolida por la comuna. Debido al esfuerzo y trajín del traslado, los dolores en su rodilla y espalda no le dejan seguir con la tarea. “Tengo principios de artritis y estoy trasladando mis cosas, pero me ha empezado a doler las rodillas, la espalda y las manos. Necesito algo para el dolor, no puedo dejar mis cosas; van a demoler mi casa”, dijo, entre llanto, mientras esperaba ser atendido en el consultorio improvisado en un garaje, a pocos metros de la cancha Fígaro.

Parada explicó que otro tema que preocupa son las infecciones respiratorias que puedan presentarse en los siguientes días debido al intenso frío y la situación vulnerable de las familias que viven en las carpas.

“En este momento, no hemos tenido casos de resfríos, pero es probable que en una segunda etapa se presenten por el frío y por la misma situación de las familias que viven en las carpas. Nos preocupan sobre todo los niños”, añadió. (Agencias)