ESPECIAL: El voto joven asume el reto de elegir bien, pero ve el futuro con incertidumbre

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Las elecciones presidenciales del próximo 3 de mayo encuentran a los jóvenes mucho más conscientes del poder que tiene su voto y de las posibles consecuencias que traería consigo una mala elección del próximo presidente o presidenta.

A ello se suma la incertidumbre por el futuro del país luego de los comicios generales, algo que los jóvenes no pueden avizorar con claridad debido a muchos factores, entre ellos el desencanto por la política que es resultado de la aguda crisis que vivió el país tras el fraude electoral perpetrado en 2019.

Estas son algunas de las conclusiones que surgieron del sondeo periodístico que realizó la Agencia Boliviana de Información (ABI) a 40 jóvenes de entre 17 y 19 años de edad, en nueve municipios de siete departamentos del país. Casi la totalidad votarán por primera vez en los próximos comicios.

Las entrevistas fueron desarrolladas entre el 3 y 8 de febrero, lapso en el que si bien el Tribunal Supremo Electoral (TSE) ya había dado luz verde para el inicio de la campaña electoral, los medios de comunicación y redes sociales aún no se habían inundado de la propaganda proselitista.

Según el criterio de la analista política, Jimena Costa, hasta hace meses atrás se creía que la apatía de la juventud por la política y la realidad del país era una regla, sin embargo, la lucha que protagonizó tras conocerse el fraude electoral demostró que ocurría lo contrario.

«Lo que ha sucedido en el mes de octubre y noviembre (de 2019) nos muestra el error en esa evaluación, la población juvenil está expectante de lo que pasa en la política y después del fraude se vio la participación voluntaria y activa de esta generación en las calles», dijo.

La crisis política y social que desencadenó el fraude electoral, además de la renuncia y posterior salida del país de Evo Morales, no pasó desapercibida para una generación que no había conocido otro gobierno más que el del Movimiento Al Socialismo (MAS).

«Después de todo lo que se ha suscitado en el país hemos tomado conciencia y yo sé que vamos a saber elegir de mejor manera en estas elecciones. No ha sido fácil vivir esos problemas y no quisiéramos volverlos a repetir», dijo Gisela Carlo, estudiante de 17 años de la unidad educativa Topater de La Paz.

Según los datos del sondeo, el 87% (35 jóvenes) aseguró que votar representa la ocasión ideal para elegir a un buen mandatario y que con su voto pueden colaborar a ese cometido.
«Los candidatos muchas veces ganan por un voto. Si uno vota nulo, eso se va al candidato más apoyado, y posiblemente a alguien que no queremos que gane las elecciones», aseguró Aracely Vallejos, joven de 17 años que estudia en la unidad educativa Félix Alberto Moscoso del municipio de Yanacachi, provincia Sud Yungas de La Paz.

Un 13% (5 jóvenes) de los entrevistados manifestó que el sufragio es una obligación que deben cumplir porque el Estado así lo dispone.

«Es una responsabilidad, pero también votar es algo que nos obligan a hacer. No es tanto porque una persona quiera o le nace, sino porque sin el carnet de sufragio no se puede ir al banco», comentó Cristhian Mancilla, joven de 18 años de la unidad educativa Adventista Los Andes de La Paz.

Desde el análisis del secretario ejecutivo interino de la Federación Estudiantes de Secundaria (FES) del departamento de La Paz, Jorge Barrera, existe una división entre quienes saben que su voto es clave para elegir a un buen gobierno y los que votan por obligación porque «todos los políticos son malos».

Duda por el futuro

Los conflictos políticos y sociales del 2019 han mermado de alguna manera la esperanza de los jóvenes entrevistados. La duda que tienen respecto a lo que acontecerá tras las elecciones del 3 de mayo es el reflejo del pensamiento de muchos bolivianos.

Según el sondeo de la ABI, el 70% (28 jóvenes) aseguraron que el futuro del país y la posibilidad de que se generen más conflictos dependerá del gobierno que salga elegido, mientras que el restante 30% (12 jóvenes) cree que, independientemente de quien salga elegido, los problemas persitirán.

«El futuro es incierto y no lo veo bien. Quizá con el próximo gobierno que salga elegido las cosas cambien, pero hay que esperar hasta las próximas elecciones porque hay muchas dudas», argumentó Jaqueline Quispe, estudiante de 17 años de la unidad educativa Adventista Los Andes.

Para Costa esta incertidumbre es el reflejo de la crisis de confianza que existe actualmente en el sistema político del país, algo que no es exclusivo de los adultos, sino también de las generaciones actuales que se vieron defraudados por la clase política.

«Es un grado de pesimismo que los jóvenes comparten con toda la población. Insisto en el hecho de que los jóvenes no están exentos de las problemáticas y preocupaciones que tiene el resto de la sociedad», refirió.

Presión para votar por un candidato

La supuesta inexperiencia del joven votante ha sido uno de los prejuicios más constantes en medio de los procesos electorales. En palabras de los participantes del sondeo, ese es el resultado de un criterio «adultocentrista» que subestima su capacidad para interpretar la realidad.

Los jóvenes contaron que el círculo familiar no está exento del debate político. Muchas veces, las preferencias de los padres por un partido o candidato pasan a convertirse en consignas para sus hijos.

Sin embargo, los resultados del sondeo demuestran que de los 40 jóvenes entrevistados, el 73% (29 entrevistados) afirma que no recibe ningún tipo de presión para votar por un determinado candidato.

El restante, 27% (11 jóvenes) aseguró que siente una fuerte influencia de sus familiares, pero que pese a eso, ellos decidirán a quien apoyarán.

«Recientemente, mi familia ha quedado en que nadie iba a votar por el MAS porque Evo (Morales) iba a candidatear, pero yo decido», declaró Mishel Bustamante, estudiante del Colegio Nacional Simón Bolívar N° 1 de La Paz.

La analista Costa cuestionó que en plena democracia los jóvenes sean sometidos a este tipo de presiones en sus hogares e incluso al interior de sus comunidades, donde la imposición es mucho más fuerte.

«Que duro que aún no se respete el criterio básico de la democracia que es el voto libre. Ningún adulto, por muy padre o madre que sea, debería influir en el voto de sus hijos», dijo.

En esa línea, la politóloga dijo que los jóvenes dejan de lado las presiones porque responden a un grupo que nació en democracia, muy distinto a las generaciones pasadas que vivieron otro tipo de contextos.

«Son los jóvenes tienen que decidir sobre lo que quieren, eso les da la posibilidad de discernir y se deja de lado ese prejuicio de que son manipulables», agregó.

agl/VCT ABI

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