En 2018, petroleras pidieron la devolución de $us 1.197 millones

En 2018, las petroleras que operan en el país pidieron al Estado la devolución de 1.197,4 millones de dólares por costos recuperables. Ese monto está sujeto a una revisión por parte de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y a una auditoría externa.

De acuerdo con el reporte de Información Financiera de Contratos de Servicios Petroleros de YPFB, con datos hasta diciembre del año pasado, los costos recuperables se componen de costos de operación y amortización de inversiones capitalizadas.

En el documento se menciona que las empresas incurren en costos directamente relacionados con las operaciones petroleras, cuya finalidad es garantizar la continuidad de la producción de hidrocarburos. Éstos son conocidos como costos de operación y en 2018 registraron 389,5 millones de dólares.

Mientras que la amortización de inversiones consiste en la devolución de las inversiones que generaron el inicio de la producción, el mantenimiento e incremento de la producción. En este caso, las operadoras reportaron 807,9 millones de dólares.

El concepto de costos recuperables está definido en los contratos vigentes desde 2007, como los “costos incurridos y reportados por el titular y aprobados por YPFB conforme al procedimiento financiero y contable”.

Página Siete informó ayer que el Estado le devolverá a Repsol al menos 130 millones de dólares por la perforación del pozo Boyuy X-2, debido a que está dentro del área Caipipendi, operada por esa compañía y sus socios.

Si se trataba de un contrato independiente, las operadoras habrían asumido el riesgo, lo que hubiese evitado el gasto, afirmaron especialistas en el área.

Al respecto, el experto Bernardo Prado especificó que hay un tema de fondo que no se analizó hasta el momento y que tiene que ver con que los contratos de operación, que se firmaron en 2006 luego de la “nacionalización”, tienen un “error de fondo”.

“Estos contratos suscritos tienen un pequeño error de fondo y de forma, éste constituye el hecho de que se están considerando los costos recuperables por áreas y no por campos. Entonces, si hubiéramos tomado la previsión, los costos recuperables se manejarían por campos y no por área”, explicó el analista.

Prado agregó que esta situación fue observada en su momento, hace varios años, pero no se prestó atención al respecto.

Asimismo, agregó que otra de las preocupaciones es cómo se maneja la información, porque en su momento el Gobierno señaló que en el pozo Boyuy había un “mar de gas” y que era un éxito. Se hizo tal afirmación pese a que se había advertido que se debía esperar, pero no se escuchó y se creó mucha expectativa.

Entretanto, el investigador de la Fundación Jubileo Raúl Velásquez apuntó que, tal como dispone el Decreto Supremo 28701, de octubre de 2006, se firmaron 44 contratos de operación con 15 empresas petroleras que operaban en territorio boliviano por ese entonces.

En estos contratos de operación está Caipipendi, donde se perforó Boyuy, operado por Repsol Bolivia, Shell Bolivia y PAE.

Aunque Velásquez también mencionó que no tiene nada de malo reconocer a las empresas petroleras los costos de inversión realizados porque así está establecido en el contrato.

La norma vigente

Contenido La cláusula 4.1 del Anexo “D” de los contratos de operación suscritos entre YPFB y las operadoras establece sobre los costos recuperables: “En aquellas áreas del contrato, que existan campos en explotación y áreas exploratorias, los costos de exploración serán considerados costos recuperables con la producción de dicho campo. En las áreas del contrato que sólo posean áreas exploratorias, los costos de explotación sólo podrán ser considerados costos recuperables una vez que se declare la comercialidad del campo y comience la producción”.
Consecuencia Por este modelo de contrato suscrito en 2006, el Estado deberá negociar con Repsol la devolución de $us 130 millones, por el costo de perforación de Boyuy X2.

Sánchez dice que los costos se pagan en función de una declaratoria

El ministro de Hidrocarburos, Luis Sánchez, dijo ayer que los costos recuperables los paga YPFB cuando se presenta la Declaratoria de Comercialidad de un campo hidrocarburífero.

“Cuando llegue la Declaratoria de Comercialidad de Boyuy, recién YPFB activará el tema de los costos recuperables, ya que la aprobación de los mismos involucra toda una normativa, procedimientos y condiciones que se deben cumplir. Los volúmenes encontrados tienen que tener un mercado, debe existir infraestructura en torno al pozo y su producción, es decir, ductos y una planta de procesamiento; tiene que haber un contrato de exportación”, afirmó el Ministro, según una nota enviada por la cartera que administra.

Sin embargo, el experto en hidrocarburos Bernardo Prado señaló sobre este punto: “El Ministro está un poco equivocado, porque los costos recuperables se basan en función al contrato de contratación, que es del área. Entonces, basta que haya un solo pozo exitoso dentro del área para que se tenga que pagar los costos recuperables de los otros pozos, aunque no sean exitosos. Ahí está el error y eso es lo que no están mencionando (desde el Ministerio)”, manifestó.

En el comunicado, Sánchez insiste que Boyuy se constituye en un “éxito exploratorio” y sostiene que es el más importante registrado en los recientes años.

“No lo dice el Ministro, no lo dice YPFB, sino 100 verdaderos expertos en geología, congregados en un taller realizado por la institución de mayor renombre en el mundo de geología petrolera, la Asociación Americana de Geólogos Petroleros (AAPG)”.

El Ministro reiteró que con Boyuy X-2, que tiene 8.000 metros de profundidad, se descrubrió un “mar de gas” que requiere de la perforación de otros pozos profundos en toda la zona.

“Hay un mar de gas, a mucha gente le molesta saber que hemos descubierto un mar de gas. Pero con el modelo geológico que se tiene, se visualiza que este reservorio profundo va desde la frontera con Argentina hasta Incahuasi. La recomendación del congreso de la AAPG es seguir perforando más pozos profundos…”, se lee en su boletín.

Pagina Siete.