El país fortalece uso de puertos alternativos a Chile

El director general de Intereses Marítimos Fluviales y Lacustres de la Marina Boliviana, Carlos Mita, explica que los tres puertos hacia el canal Tamengo son Puerto Jennefer, Puerto Aguirre y Puerto Gravetal y son los más avanzados con normativa internacional para funcionar como terminales.

Las tres terminales fluviales asentadas en la cabecera de la hidrovía Paraná-Paraguay apuntan a ser infraestructuras multipropósitos y multimodal; la hidrovía norte se está utilizando para la exportación de urea, soya en todas sus formas y cemento.

El puerto Jennefer cumplió con todos los exigencias, cuenta con presencia aduanera donde realizan trámites, Sensag, Armada Boliviana y migración.

Según Mita, está en proceso de cumplimiento el puerto Aguirre y Graveta, sobre el puerto Buch aguardan el diseño final para su adecuación a cargo del Ministerio de Obras Públicas.

FALLO

El fallo de La Haya, en la que señala que Chile no tiene obligación de “negociar” con Bolivia una salida soberana al mar de acuerdo a la Corte Internacional de Justicia, obligó al Gobierno a mirar hacia el atlántico.

Los tres puertos con certificación internacional es un primer paso para consolidar el anhelo del sector agroindustrial de Santa Cruz, y dejar de depender en un 100 por ciento de las terminales chilenas.

ALTERNATIVAS

A raíz de ese contexto, varios medios expusieron las alternativas que tiene Bolivia para sacar su producción a ultramar, dejando a un lado a Chile.

Según un reportaje de Boris Bernal de la BBC, a lo largo de las últimas décadas fueron exploradas e incluso avanzadas al menos tres opciones para que Bolivia recupere una salida al mar.

Las mismas son poco conocidas en el continente e incluso por los bolivianos, muy posiblemente por el frecuente reclamo de los gobiernos de La Paz a los de Santiago desde hace más de 100 años.

El primero es el puerto de Ilo, Perú, que en su momento, fue anunciada por ambos países como la solución más ambiciosa y realista al enclaustramiento.

En 1992, los gobiernos de Bolivia y Perú firmaron un tratado por el cual el puerto de Ilo, una franja costera de cinco kilómetros al sur del territorio peruano, era cedido por 99 años.

En aquella ocasión, los presidentes de ambos países, Jaime Paz Zamora y Alberto Fujimori, llegaron a caminar unos pasos sobre las aguas de esa costa.

Un reciente reportaje de BBC Mundo este año verificó que casi 26 años después, el sueño del puerto nunca llegó a despegar y la playa jamás generó turismo.

Por otra parte, a través de diferentes tratados, Argentina, Brasil y Uruguay le concedieron facilidades a Bolivia para la salida de sus productos por sus costas.

Se trata de opciones de instalación de zonas libres de impuestos para los productos de ese país e incluso facilidades en diferentes puertos.

Incluso el Gobierno boliviano ha reconocido que no se ha aprovechado de manera óptima estas concesiones obtenidas a lo largo de las últimas décadas.

El Diario

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