Economía naranja requiere de alianza público-privada

Ingresar en el campo de la alianza público-privada permite el desarrollo de la economía naranja y generar empleos de calidad, con seguro social. Varios son los sectores en los que se puede replicar esta iniciativa, que se aplica en varios países de la región, como la agroindustria, minería, manufactura, así como impulsar el talento humano.

El presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Rolando Kempff, en entrevista con EL DIARIO, apuntó que su gestión fija dos objetivos para mejorar el desempeño del sector privado, la diplomacia empresarial y las APP (alianzas público-privadas).

“La APP significa que podemos ver temas adecuados en cuanto a la asociación publica privada, que puede darse en varios sectores de la economía, como agroindustria, minería o la llamada economía naranja, que es el desarrollo del talento humano”, apuntó.

En criterio de Kempff esa última debe recibir mayor atención de parte del Gobierno, porque requiere más esfuerzo, que la labor extractiva. “Hemos estado con la labor extractiva por más de 100 años y tenemos que entrar en otro sector, como la economía naranja, que genera valores, bienes y servicios, fundamentalmente en el campo intelectual”, señaló.

Recordó que las alianzas público-privadas generan un 6 por ciento de la economía mundial, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En su página web, el BID sostiene que la región necesita invertir 5 % del PIB en infraestructura pública para crecer, y destaca que las asociaciones público-privadas (app) son una herramienta estratégica para la inversión en infraestructura y desarrollo regional.

Según diversos estudios, las Asociaciones Público-Privadas (APP) son una herramienta clave para la inversión en infraestructura y la región necesitaría invertir al menos el 5% del PIB o movilizar $ 100.000 millones de dólares adicionales al año, para cumplir este objetivo y observar sus efectos en la economía regional, según el BID.

Kempff destaca que la inversión pública esté por encima del 4 por ciento y los mismos se destinen a la logística de importaciones y exportaciones, a infraestructura, caminos, aeropuertos y puertos, lo que demuestra un manejo macroeconómico positivo.

Es por ello que el diálogo empresarial con el Gobierno nos puede ayudar a alcanzar las APP. Pero también apuestan a la diplomacia empresarial, que puede abrir puertas con pares de empresarios de otros países para generar más comercio, temas de logística de importación y exportación en puertos, ya sea del Pacífico o del Atlántico, que puede ser tanto en Chile, Perú o en la hidrovía.

Pero también puede abrirnos puertas al comercio internacional, tanto bilaterales o multilaterales. “Necesitamos la apertura de nuevos mercados para que podamos desarrollar y generar nuevas fuentes de trabajo”, destacó.

PRIVADOS EN LOS NEGOCIOS

Por otra parte, el ejecutivo del sector privado y analista Boris Santos Gomez Úzqueda opina que “mucho estado y poco mercado lograron resultados no satisfactorios en el país” en tema de energía e hidrocarburos.

“Les guste o no a los ultraambientalistas y a los de ideología izquierdista, el capitalismo liberal en los negocios de energía; es decir, la poca intervención del Estado y el mucho empuje del mercado, han desplazado las visiones proestatistas y populistas en el manejo de la industria”, apuntó.

El especialista indicó que “América Latina se equivocó, una vez más, con sus nacionalizaciones e imposiciones de visiones estatistas/populistas/socialistas en el rubro”.

Señaló que para sustentar su tesis, que de acuerdo a cálculos de Rystad Energy, con sede en Oslo, y de la Administración de Información sobre Energía EIA, en Washington, hasta finales de 2019 Estados Unidos estará exportando alrededor de 9,5 millones de barriles/día de petróleo (en marzo exportó 8 millones de barriles/día) en comparación con los 9 millones de barriles/día que exporta Arabia Saudita.

Para el presidente de la Cámara Nacional de Comercio la construcción de infraestructura moderna, sostenible y confiable, es fundamental para satisfacer las crecientes aspiraciones de miles de millones de personas en todo el mundo. Las inversiones en infraestructura ayudan a aumentar las tasas de crecimiento económico, ofrecen nuevas oportunidades económicas y facilitan la inversión en capital humano.

Es necesario un incremento considerable en este tipo de inversiones en las economías de mercados emergentes y las economías en desarrollo para reducir la pobreza y promover la prosperidad compartida de manera sostenible, lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y combatir el cambio climático. Esto ocupa un lugar central en el enfoque de maximizar el financiamiento para el desarrollo (i) puesto en práctica por el Grupo Banco Mundial.

Los números actualmente son negativos: alrededor de 1060 millones de personas viven sin electricidad; 4500 millones aún carecen de acceso a saneamiento gestionado en condiciones de seguridad y 2100 millones no tienen acceso a servicios de suministro de agua potable gestionados de manera segura.

En 2016, más de 300 000 niños menores de 5 años de edad fallecieron como consecuencia de enfermedades diarreicas relacionadas con la falta del lavado de manos, lo que equivale a una proporción de más de un niño cada dos minutos. La congestión y la falta de carreteras, aeropuertos y puertos son un obstáculo para el crecimiento y el comercio.

Las alianzas público-privadas (APP) pueden ser un instrumento para satisfacer estas necesidades de servicios de infraestructura. Cuando las APP se diseñan correctamente y se implementan en entornos regulatorios equilibrados pueden aportar mayor eficacia y sostenibilidad a la prestación de servicios públicos como agua, saneamiento, energía, transporte, telecomunicaciones, atención de salud y educación. Las APP también pueden permitir una mejor distribución de riesgos entre las entidades públicas y privadas.

Con todo, se necesitan grandes esfuerzos para que los proyectos estén “listos para los inversionistas”, y para elaborar marcos innovadores que propicien la movilización de inversiones privadas. Según la base de datos del Grupo Banco Mundial sobre la participación del sector privado en la infraestructura, (i) el total de inversiones en infraestructura en 2016 se redujo a $us 71 000 millones, en comparación con el promedio de $us 121 000 millones en el período de 2011-15, según el Banco Mundial.

CLAVES

Hasta fines de 1990, América Latina y el Caribe era la región en la que más proliferaban las alianzas público-privadas (APP). En ese momento, las inversiones se desplomaron en parte por las reacciones adversas provocadas por su deficiente implementación. Apenas en 2005, y gracias al esfuerzo conjunto de los actores públicos, privados y multilaterales, las APP volvieron a ser una herramienta ampliamente utilizada.

Impulsados por la bajada de precios de los productos básicos, el aumento del déficit fiscal y la mejora de las condiciones para implementar APP, muchos países establecieron organismos específicos y fortalecieron las regulaciones.

Como resultado las inversiones mediante APP casi se han quintuplicado, pasando de $us 8.000 millones en 2005 a $us 39.000 millones en 2015. En apenas una década, América Latina y el Caribe ha registrado inversiones de $us 361.300 millones en alrededor de 1.000 proyectos de infraestructura enmarcados en APP, mayormente en los sectores de energía y transporte.

La Oficina de Evaluación y Supervisión ha revisado el apoyo del Grupo BID a las APP para proyectos de infraestructura en tres niveles: entorno propicio, preparación de proyectos y financiamiento, así como la experiencia de otros bancos de desarrollo. Estos bancos financiaron una proporción pequeña (3 %) pero importante de la inversión mediante APP en América Latina y el Caribe. El Grupo BID fue el financista más importante entre esas entidades (35 %), con 145 operaciones aprobadas por valor de $us 5.800 millones entre 2006 y 2015, según Roni Szwedzki y Roland Michelitsch.
El Diario