Dos policías matan a una mujer que pedía asistencia familiar

Dos policías del Batallón de Seguridad Física de Santa Cruz interceptaron a Rigoberta Barrios (39) a las 6:00 del 18 de mayo en un minibús. La asfixiaron y la asesinaron. Después en una casa de la calle Diagonal 21 del barrio Guaracachi, ocultaron el cadáver de la mujer en un turril que fue enterrado y tapado con cemento.

Casi un mes después, efectivos de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de la capital oriental dieron con el lugar y desenterraron el cuerpo de la víctima. Aprehendieron además a los supuestos autores del crimen: Rubén Márquez Bautista y Rubén Aravito Chiri, dos policías que prestaban seguridad en instalaciones de YPFB.

El director de la Felcc de Santa Cruz, Jhonny Aguilera, informó que Márquez tuvo una hija con la víctima. La niña tiene en la actualidad 11 meses. Antes de ser asesinada, Rigoberta pidió al acusado el pago de asistencia familiar para mantener a su retoño, incluso advirtió con presentar una denuncia.

“La víctima le dijo al policía que haría conocer su relación con él a su esposa si no pagaba pensiones. Este fue el motivo del feminicidio”, dijo Aguilera.

Márquez convenció a su compañero para cometer el crimen previo pago de una suma de dinero que hasta ayer no se especificó. Por esa razón, Aravito Chiri abrió un forado en su domicilio de la calle Diagonal 21, del barrio Guaracachi, alistó el turril y dejó todo listo para esconder el cuerpo de la mujer. En este domicilio vivía con su madre, además algunos cuartos estaban en alquiler.

Para burlar las investigaciones policiales, Márquez habilitó un segundo número de celular a nombre de una expareja de la mujer y comenzó a enviar amenazas de muerte al móvil de la víctima. Incluso, después de cometer el crimen, ambos uniformados volvieron al trabajo para alegar que ese día estaban en servicio.

“Después de realizar una georreferenciación y geolocalización, logramos establecer que este hombre habilitó dos números celulares con identidades distintas, pero con un mismo equipo móvil. Esa es la primera prueba”, afirmó Aguilera.

El hijo mayor de la víctima, Giovanni Flores, pidió justicia. “Mi mamá salió de su trabajó el sábado, después ya no apareció. La última persona que la vio con vida fue la niñera. Ella nos dijo que vio el auto del policía y papá de la bebé. Creemos que ella, confiada, subió al vehículo”, afirmó.

Ayer, los familiares se presentaron en la Felcc. “Pedimos justicia, que sea un proceso rápido y que sean enviados a la cárcel. Nos movilizaremos para que este asesinato no quede impune”, añadieron.

El crimen fue planificado por los policías

Hecho Los dos policías del Batallón de Seguridad Física de la ciudad de Santa Cruz secuestraron a la víctima el 18 de mayo a las 6:00, cuando ella se dirigía al trabajo. La asesinaron en un vehículo y después se dirigieron a un domicilio en el barrio de Guaracachi para enterrar el cadáver.
Coartada Rubén Márquez utilizó una línea telefónica falsa a nombre de la expareja de Rigoberta Barrios (39) para enviar amenazas de muerte. La Policía hizo una georreferenciación del lugar donde eran enviados los mensajes y descubrió que eran de la institución donde trabajaba el uniformado.

Pagina Siete.

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