Desconocen tiempo en el que se renconstruirá Bajo San Jorge

El profundo dolor que dejó el deslizamiento acaecido el último día de abril en Bajo Sopocachi que comprometió tres zonas de La Paz se prolonga en los damnificados que vieron aplastarse sus esfuerzos de años, en cuestión de minutos, y ahora, nadie a ciencia cierta puede asegurarles en cuánto tiempo podrán reconstruir sus vidas.

De forma inesperada, el pasado martes 30 de abril al menos 180 familias perdieron sus viviendas, producto del deslizamiento de las zonas de Inmaculada Concepción, Kantutani y 14 de Septiembre, con el estruendoso sonido se alertaron muchos vecinos que lograron salir de sus viviendas para salvar sus vidas.

Varios damnificados presenciaron el momento exacto en el que sus casas caían, con ellas se derrumbó el esfuerzo y sacrificio de muchos años, que costo levantar las construcciones. En la calle quedaron decenas de personas entre niños, jóvenes, adultos mayores y enfermos.

Una mezcla de sentimientos, entre impotencia, desesperación y dolor, se apoderaba de los vecinos, entre lágrimas decían “lo hemos perdido todo”, muchas mascotas quedaron atrapadas y cayeron junto a las viviendas que habían caído.

Varias instituciones se movilizaron para ayudar a los damnificados, se instaló oficialmente un campamento con 66 carpas para albergar a más de 600 damnificados y a insistencia de un grupo se instalaron carpas de forma provisional en la zona de San Jorge.

Al día siguiente era fácil de percibir el panorama desolador, llantos y súplicas de ayuda de los damnificados era lo que predominaba en el lugar, autoridades gubernamentales y municipales fueron las primeras en acudir e intentar de contener a las personas.

SOLIDARIDAD

La solidaridad de la población no tardó en llegar, a medida que pasaban las horas llegaban alimentos, ropa, víveres, juguetes y una serie de artículos para paliar las necesidades urgentes de quienes se quedaron sin un techo que los cobije.

Asimismo, varios defensores de animales se unieron para rescatarlos y buscar diferentes refugios, pues muchos de ellos fueron rescatados entre los escombros con lesiones, por lo que fueron socorridos por albergues y veterinarias voluntarias.

DESALENTADOR

Los damnificados se acercaban peligrosamente al borde del precipicio, con la mirada sumergida en el dolor, veían desolados los escombros y como quedaron sus viviendas; ellos pedían poder bajar al lugar para recuperar lo poco que se podía rescatar.

Tatiana Salazar, una de las afectadas, imploraba la búsqueda de sus padres, Pablo Salazar de 81 años y Silvia Macías de 78 años, dos adultos mayores que no pudieron salir de su casa, en el momento del derrumbe, grupos rescatistas aún buscan a la pareja y a otras dos personas.

RESPONSABILIDADES

Pese a los cuestionamientos sobre responsabilidades del deslizamiento aún no se encontraron respuestas oficiales, sin embargo el Alcalde de La Paz, Luis Revilla, explicó que la construcción de las viviendas en zonas bajas no formaba parte de la planimetría y no contaban con la aprobación de construcción.

El deslizamiento se originó a causa de la filtración de agua, que provocó la tragedia en viviendas de la parte baja, que arrastraron a las viviendas ubicadas en la planta alta.

Algunos vecinos aseguraron que también existe responsabilidad de la Alcaldía al permitir construcciones en lugares no permitidos, ellos afirmaron que pagaban impuestos a la Municipalidad, tenían en orden sus instalaciones de agua y energía eléctrica, y ninguna autoridad advirtió, en el marco de sus competencias, sobre posibles riesgos de deslizamiento en la zona.

Los damnificados aún no pueden asimilar la pérdida de sus viviendas, en el campamento instalado en la cancha Fígaro, se pudo apreciar que los damnificados atraviesan por una etapa depresiva para lo cual la Cruz Roja dispuso de un equipo de psicólogos para su contención.
El Diario