Demuelen 4 viviendas en Bajo Sopocachi y 11 están en riesgo

El arquitecto Óscar Chambilla terminó hace pocas semanas la construcción de su casa de dos departamentos y otras habitaciones extras en la avenida Libertador, vía de ingreso a los puentes Trillizos, por Bajo Sopocachi. Ayer, el hombre “rescataba” las puertas, techos y equipos de baño, entre otros materiales, de su inmueble, afectado por el deslizamiento que se registró el fin de semana.

Según la Alcaldía, la vivienda de Chambilla es una de las cuatro que deben ser demolidas en su integridad por el hundimiento de un talud que afectó a otros 11 inmuebles de la zona de Inmaculada Concepción San Jorge.

“Hace un año comenzamos la construcción antisísmica. Está edificada con un sistema radier, cuyas zapatas (o fundaciones) son muy sólidas y unidas entre sí con fierros de una pulgada”, declaró Chambilla. Contó que llevó adelante este sistema de construcción por la inestabilidad del terreno y por eso subió el costo de la construcción a unos 600 mil bolivianos.
Rajaduras en la vía de ingreso a los puentes Trillizos.

“Hace un mes y medio, la tierra comenzó a tener movimientos leves; pero la anterior semana sentimos hundimientos tan fuertes y ya consideramos que el problema es a nivel macro. Ya no podemos seguir habitando la casa y por seguridad la estamos desalojando, la estamos desmontando”, declaró el vecino.

El director de planificación de Riesgos de la Alcaldía, Carlos García, dijo que los problemas se presentaron el viernes. “Ese día comenzó a desplazarse la tierra con agrietamientos y deformaciones severas”, declaró.

Por su parte, el Secretario de Gestión Integral de Riesgos, José Pacheco, informó que el sábado se registró el primer deslizamiento y el movimiento de tierras aún continúa activo. Según el funcionario, una de las primeras causas del hecho es “el mal terreno del suelo”.

“La zona se emplazó en un antiguo botadero municipal. Es decir, que el suelo está conformado básicamente por basura y escombros”, afirmó el técnico.

Luego enumeró otros inconvenientes. Por ejemplo, las construcciones no debían superar una planta, pero se emplazaron de tres a más niveles. Este hecho sobrecargó el terreno.

En la parte posterior de la casa de Chambilla se construyeron otros inmuebles e “hicieron cortes en el talud”. Hay además sistemas sanitarios clandestinos que descargan sus aguas en medio del cerro . “Estos fueron los factores que detonaron el evento”, precisó.

La Alcaldía desplazó al lugar 25 volquetas, cuatro excavadoras, cuatro tractores y compactadores que trabajan para alivianar el peso con las demoliciones y retirar tierra en la parte alta de la avenida principal.

En la parte baja, al lado de un campo deportivo, la misma maquinaria construye una “cuña pasiva” para que frene el movimiento del talud que aún permanece activo. Además, Carlos García, director de Riesgos, mencionó otras dos causas del deslizamiento. La primera es que en el sector se hallan aguas subterráneas. La segunda es que el río Cotahuma pasa por “su lecho natural” sin que sea canalizado.

La trabajadora social de la subalcaldía Cotahuma, Marina Parra, informó que producto de este hecho 18 familias -de las 15 viviendas afectadas- dejaron sus casas el fin de semana y se trasladaron a otros lugares. “Estamos hablando de 61 personas afectadas, entre varones, mujeres, adultos mayores y niños”, dijo.

Ayer otras dos viviendas eran desalojadas. Sus propietarios prefirieron no ser registrados por los funcionarios de la subalcaldía porque sus construcciones eran ilegales.

Esto se debe a que la Alcaldía prohibió los asentamientos en la parte baja del talud afectado y, además, no cuentan con una planimetría aprobada.

Pese a la orden municipal, Chambilla aún tiene la esperanza de que el movimiento de tierra se detenga. “Quitamos el peso de la casa y esperamos a ver cómo se comporta”, dijo.

Pagina Siete.