Crece la polémica por destino de las obras llamadas “Evo”

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Hasta hace dos meses era imposible imaginar que alguien se atreviera a agraviar la imagen casi sagrada de Evo Morales. Sin embargo, ese mito se derrumbó después de que un busto con su imagen, erigido frente al Polideportivo de Quillacollo, fuera derribado a combazos el pasado 13 de enero. Este hecho ahora abre el debate y la polémica sobre el destino de las obras llamadas “Evo” y de los monumentos erigidos en honor al exmandatario y a sus padres.

“Es responsabilidad de las entidades propietarias o a cargo de las obras (…) nominadas en homenaje a personas vivas cumplir la ley y cambiar esos nombres. Al hacerlo, deben seguir sus propios reglamentos y criterios y, siempre, justificar el homenaje”, afirma el analista Roberto Laserna.

El busto de Evo Morales derribado a la fuerza en Quillacollo no es el único en Cochabamba ni en el país. En esta ciudad no hay un registro oficial de todas las obras -incluyendo los monumentos, estatuas y bustos- que llevan el apelativo del expresidente Evo Morales y del exvicepresidente Álvaro García Linera, ambos refugiados en Argentina, ni tampoco de los progenitores del exmandatario.

Sin embargo, Página Siete publicó recientemente un listado de 109 obras públicas durante el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) que fueron “bautizadas” con el nombre de Juan Evo Morales Ayma y que costaron al Estado 496,8 millones de bolivianos.

Se trata, en la mayoría de los casos, de unidades educativas y campos deportivos construidos en las provincias y áreas rurales del país. Se estima que la mayoría están en Cochabamba.
Parte de la fachada del supermercado que lleva el nombre del exmandatario.

Supermercado “Evo”

A 45 kilómetros de la capital valluna, en el municipio de Punata, está el supermercado “Evo Morales Ayma”. Tiene tres plantas y dos escaleras mecánicas -que no funcionan- con una capacidad para más de 300 locales de venta. Es considerado uno de los más grandes de su tipo en el país.

Al lado oeste de este comercio hay dos estatuas de los padres de Evo: Dionisio Morales y María Ayma, ambos fallecidos. Esas figuras de tamaño real no llevan una plaqueta, sólo una inscripción en la parte inferior con los nombres de ambos.

La alcaldesa de Punata, Clary Montaño, explicó que durante la inauguración del supermercado, el entonces alcalde de ese municipio, José Gonzales, tomó por sorpresa a los concejales al descubrir ambas imágenes.

“Fue una sorpresa para todos. Obviamente, en ese momento, hubo muchas críticas. El señor Gonzales dijo que era un regalo de parte suya”, explicó Montaño, de la agrupación Gualberto Villarroel.

Entre los gremialistas hay opiniones encontradas con respecto al gigante monumento. “Ojalá cambien el nombre y retiren esas estatuas. Son horribles”, se limitó a comentar una comerciante.

“Nos han dicho que ese nombre han puesto los dirigentes, ellos han elegido, pero eso no nos molesta. Estamos muy agradecidos con él (con Evo Morales). Si quieren cambiar de nombre o destruir las estatuas, como lo han hecho en Quillacollo, nosotros vamos a salir a defender”, afirmó otra gremialista que prefirió guardar su nombre en reserva.

El analista Roberto Laserna comenta que “los padres de Evo Morales ya han muerto y la Alcaldía de Punata, si desea, puede dejar los monumentos, pero debería justificar su decisión aludiendo a los méritos de esas personas. No correspondería que quede como un acto destinado a halagar al entonces presidente. Sería muy indigno para esa municipalidad”.

En Punata no es la única obra con esa denominación, hay una unidad educativa llamada “Evo Morales Ayma” y otra escuela “Álvaro García Linera”. En ese último centro, en el patio, levantaron un busto del exvicepresidente.

De acuerdo con la concejala Francisca Rocha, en el Concejo Municipal no hay la solicitud para cambiar los denominativos ni el retiro de las estatuas pero, de haberla, será analizada. “Con esa experiencia vamos a normar los nombres de las obras. No puede ser una imposición”, dijo Rocha.
Un monumento dedicado a Dionisio Morales y María Ayma.

Resistencia

En la zona de K’ara K’ara, en el sur de la ciudad de Cochabamba, hay una unidad educativa que tiene el nombre de los padres de Evo. El turno de la mañana se llama “Dionisio Morales” y el de la tarde “María Ayma”.

K’ara K’ara es una de las zonas más privilegiadas y beneficiadas con recursos de coparticipación y del programa “Evo cumple” porque allí opera el botadero de residuos que lleva el mismo nombre. Las obras hicieron crecer ese barrio y por ello sus habitantes -la mayoría de inclinación masista- defienden a Evo Morales y se resisten a la idea de cambiar el apelativo como instruyó el gobierno de la presidenta Jeanine Añez.

“Nosotros, como vecinos, estamos muy satisfechos con el nombre de esta unidad educativa. Las 33 juntas vecinales escogimos los nombres en agradecimiento al expresidente. No vamos a permitir que intenten hacer algún cambio, nos tienen que preguntar antes”, reclama Celia Munachi Vicente, vecina de K’ara K’ara.

El presidente de la Asociación de Municipios de Cochabamba, Héctor Arce Rodríguez, confirmó que en varios municipios del departamento hay obras con los nombres “Evo” y “Álvaro”, pero asegura que ni los alcaldes ni sus habitantes permitirán el retiro y destrucción de los bustos, monumentos y estatuas, como sucedió en Quillacollo.

“Es una aberración lo que hicieron en Quillacollo. Que vayan a las provincias o a los municipios y que hagan lo que han hecho. Vamos a ver cómo les irá. Allí no van a permitir”, afirmó Arce.

En Cochabamba también hay un coliseo y un estadio con el apelativo “Evo”, de acuerdo con el concejal Sergio Rodríguez.

Y en el municipio de Shinahota, en el Chapare, hay un instituto tecnológico llamado “Álvaro García Linera”.
La escuela “Dionisio Morales”, en K’ara K’ara, en el sur de la ciudad de Cochabamba.

Por ley, sólo se puede hacer monumentos a personas fallecidas

Durante el retiro y destrucción del busto de Evo Morales, el ministro de Deportes, Milton Navarro, habló acerca del cambio de al menos 10 escenarios deportivos bautizados con el nombre del exmandatario, en respaldo a la Ley del 30 de septiembre de 1941 denominada Monumentos. Esta norma consta de cinco artículos que reglamentan la forma de erigirlos y también las prohibiciones. Tiene casi 80 años y no fue actualizada.

Según el artículo 1, “los monumentos que se levantaren en cualquier punto de la República o fuera de ella a iniciativa de esta o con fondos nacionales para perpetuar el recuerdo de algún personaje o acontecimiento histórico, será objeto de una ley especial. Serán acreedores de este homenaje los personajes fallecidos”.

“Es obvio que la prohibición de nominar edificios o monumentos con nombres de personas vivas sólo rige para casos en que se utilizan recursos públicos”, señaló Roberto Laserna. El artículo 5 indica: “Queda absolutamente prohibido denominar colonias, escuelas, puertos, caminos, puentes, estaciones ferrocarrileras, plazas, avenidas, calles, establecimientos o lugares públicos de cualquier clase que sean, dependientes del Estado o de las Municipalidades, con nombres de personas vivas por muy eminentes que fuesen sus servicios prestados al país o a alguna localidad”. “Hoy Evo Morales es un prófugo de la justicia (…) y no podemos tener infraestructuras con nombre de un delincuente, no podemos tener bustos de un delincuente. Como ministerio, hemos instruido a todas las instancias para que los denominativos sean cambiados”, dijo el ministro Navarro, citado por Los Tiempos.

“En la aplicación de esta ley, es importante evaluar hasta qué punto vale la pena exigirla si va a provocar conflictos. Se trata de un tema menor que el tiempo ayudará a resolver”, finalizó Laserna.

Obras y recursos

Construcciones Según el analista Jhimmy Osorio, quien contabilizó las obras con los nombres de los exmandatarios, hay nueve construcciones con el apelativo de Dionisio Morales.
Recursos Las otras 12 obras recibieron el nombre de María Ayma Mamani y fueron construidas con 36,1 millones de bolivianos, de acuerdo con Osorio.
Aceras Las obras que llevan el nombre del expresidente van desde dos cordones de acera -que costaron 505.662 bolivianos- hasta 11 estadios de 58,6 millones de bolivianos, en todo el país.

Pagina Siete.

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