“Con la primera piedra supe que con el Pumita podíamos seguir”

El domingo 25 de agosto, en medio de una batalla entre transportistas y vecinos, La Paz Bus inauguró la ruta de los PumaKatari a Achumani. Ni la lluvia de piedras pudo parar una caravana liderada por tres vehículos, la punta de lanza fue el bus BA-142 . Benjamín Luna era el conductor.

Benjamín Luna tiene 37 años, el pelo corto, la piel morena y una sonrisa algo esquiva. No es muy alto ni viste un traje como los superhéroes de las películas. Pero tiene un carácter fuerte y la mano firme, que parece la de un conductor con muchos años de experiencia, aunque en toda su vida –asegura– nunca haya sido un “chofer oficial”.

“Nunca fui un chófer sindicalizado o taxista ni nada parecido. Siempre trabajé en cargos administrativos. Hasta que llegue a La Paz Bus. Aquí empecé como conductor del Puma”, dice Benjamín.

Aunque nunca se imaginó como transportista, estuvo tres años tras el volante de los PumaKatari, recorriendo las estrechas y empinadas calles de La Paz. Estuvo presente en la inauguración de la primera ruta y fue parte de la caravana de buses que poco a poco tomaron las zonas más alejadas de la urbe.

“Ahora soy encargado de operaciones. Desde hace unos tres años que ya no salgo a rutear”, afirma acariciando el volante de uno de los Pumas estacionados en Huayllani.

Entra a su trabajo por turnos. A veces de día y otras como hoy por la noche. Viste una chamarra roja y unos guantes de lana para protegerse del frío.

“Siempre es lindo abrir una nueva ruta. Es una alegría enorme. Ves a la gente que te recibe con aplausos que se siente feliz y que quiere subirse a los buses para estrenarlos. Ese domingo estábamos emocionados igual que la otras veces. Hasta que empezó el conflicto”, dice.

El plan para esa mañana era que los 24 buses de la ruta salgan del parqueo en una caravana interminable. Sin embargo, el sitio amaneció bloqueado por centenares de choferes sindicalizados que protestaban en contra del transporte edil.
El primer bus fue apedrado y sufrio daños serios.
Foto: Marco Aguilar / Página Siete

Pero los Pumitas no podían retroceder. Miles de vecinos los esperaban y se amontonaban a la puerta de su guarida para escoltarlos si era necesario.

Era el momento de tomar decisiones y si no podían salir todos, tres buses serían la punta de lanza que abría el paso para todos los demás. Los encargados de operaciones se ofrecieron y luego la orden fue dada por Edward Sánchez.

Armados de sus uniformes amarillos, Eddy Aguilar y Yamil Valverde y encabezados por Benjamín, se subieron a los vehículos que romperían el bloqueo.

Luna partió arropado por el apoyo de sus compañeros y el valor de todos los vecinos. Confiesa que sintió temor cuando vio la lluvia de piedras y a los vecinos heridos pero que aun así no se marchaban. Oyó cómo los golpes rompían las ventanas laterales y sintió cómo una golpeaba su lado del parabrisas. “No le hizo nada y entonces me di cuenta de que el Puma y yo podíamos aguantar, que la ciudadanía tiene derecho a un transporte de calidad”.

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