Con chúas y semillas, jóvenes rescatan los orígenes de Alasita

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El fuego que salta para envolver pequeños filetes de corazón y papas cocidas, el incienso y la campana que bendicen a las miniaturas para que se vuelvan reales, y el Ekeko bonachón con su habitual cigarro son algunas de las imágenes que marcan la Fiesta de la Alasita. En un paseo en el Parque Urbano Central, jóvenes prometen mostrar todas las curiosidades en torno a esta celebración andina con un toque ecológico y la premisa de rescatar los orígenes de esta festividad.

Alwa es una iniciativa de turismo sostenible que desde hace tres años realiza visitas guiadas en la feria de la miniatura. Para este recorrido, Alberto Espinoza, el fundador y guía del emprendimiento, destacará la historia y las antiguas tradiciones de la fiesta del Ekeko.

Una de las principales etapas del recorrido será la visita a los anticuchos. Ahí los visitantes dejarán de lado el platillo de plástico y la bolsa desechable, para comer este bocadillo en una chúa (un platito de barro).

Espinoza recuerda que cuando visitaba la feria de Alasita llevaba su propio platito de barro, para no usar bolsas de plástico. Aunque al principio las personas lo miraban con curiosidad, poco después, su casera adoptó sus propios platillos amigables con el medioambiente.

“Empezaremos por el sector de las canchitas, es como un popurrí de todo lo que hay. Luego vamos a las comidas, ahí tenemos al anticucho. También está la parte troncal de la Alasita (…) Veremos el sector Decanos, el más antiguo, para conocer a la artesana doña Maruja. Luego subiremos al área de los amautas, donde veremos la parte ritual y es donde está la waka del Ekeko”, detalla Espinoza. Para él, el propósito es terminar al medio de la feria para que cuando lo entiendan disfruten del paseo.

La historia del Ekeko, las illas, los platos típicos y la Alasita se contarán en este recorrido sostenible en la feria del Parque Urbano Central, a partir del 24 de enero. Este paseo promete mostrar todas las curiosidades en torno a esta celebración andina con un toque ecológico. “Lo que hace diferente a esto es conocer el 100% de la Alasita desde distintos puntos: antropológico, arqueológico y tradicionalista”, destaca.

La Feria de Alasita, para Espinoza, se convirtió en una fiesta de la abundancia, que se relaciona con la fertilidad. El guía realizó varias investigaciones y encontró una tradición que estaría relacionada con los orígenes de la Alasita, en la provincia Pacajes.

Por estas fechas se realiza un mercado de ganado, ahí se marca a los animales con lanas en las orejas que simulan flores. Luego van a la waka (lugar sagrado) más cercana para hacer artesanías de barro con formas de animales, estas son vendidas con billetes de cerámica. “Se tienen que intercambiar por una tableta que representa dinero, pero en este caso es un jornal de trabajo” explica.

Otra de las tradiciones que formará parte del recorrido es el intercambio de semillas. “En algunos lugares sembraban lo que deseaban, por ejemplo un autito, para que los sueños florezcan”, detalla Espinoza. Y es por eso que una de las sorpresas del recorrido está relacionada con las semillas.

“El objetivo de esta actividad diferente es compartir la belleza de nuestras tradiciones desde un punto de vista sostenible, sin utilizar plásticos desechables, conociendo a las artesanas detrás de la magia de la Alasita y conociendo la historia de nuestro patrimonio”, dice la invitación.

“Como ya es una tradición, por tercer año Alwa ofrece visitas todos los viernes a las 16:30 y sábados a las 9:30 y en la tarde a las 16:30”, según su cuenta de Facebook. Para reservar el cupo, de 35 bolivianos, está disponible el WhatsApp 72501832.

“Pasear por La Paz es como tener un museo al aire libre”, comenta de pronto Alberto Espinoza. Se refiere a la diversidad de cultura que se puede apreciar en las calles paceñas.

Pagina Siete.

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