Cambio de hábito en alimentos provoca sobrepeso y obesidad

Responsable de la Unidad de Enfermedades no Transmisibles del Servicio Regional de Salud (Seres), Carmen Luna.

La comida rápida, que contiene en su mayoría carbohidratos y ausencia de verduras, más el sedentarismo, llevan a que la población marque una tendencia hacia el sobrepeso así como a la obesidad, que en el corto plazo puede provocar enfermedades, como la diabetes, poliglobulia o afecciones al corazón.

La responsable de la Unidad de Enfermedades no Transmisibles del Servicio Regional de Salud (Seres), Carmen Luna, informó que el sobrepeso corporal y obesidad registran un aumento considerable.

Ante ese panorama, a temprana edad ya tienen enfermedades que antes daba a las personas mayores de 40. Datos de la Luna señalan que hay una población mayor de 20 años, con un 107 % en obesidad y sobrepeso en un 120 %, en la ciudad de El Alto.

Pero también a eso se suma el uso del celular. Antes a los niños o niñas se los veía en los parques jugando con amigos de su edad, pero ahora al parecer no salen y se dedican a enviar y recibir mensajes a través de su teléfono móvil. Esta percepción se suma al sedentarismo.

DATOS

“El sobrepeso incluso se ha presentado en la población menor de cinco años, con 179 casos el 2016, 147 el 2017 y 210 en la pasada gestión. Estos aspectos responden al cambio de alimentación como consecuencia de la falta de tiempo para que se prepare en familia una mejor alimentación saludable, logrando adquirir con mayor frecuencia comida rápida o más conocida como “chatarra”, que presenta un alto grado en carbohidratos (comunes son el almidón, la amilosa, el glucógeno, la celulosa y la quitina)”, detalló.

La ausencia de ejercicio por parte de los niños, adolescentes y personas mayores, que de acuerdo con Luna son resultados del uso de nuevas tecnologías (celulares, tablets, juegos en red) que inmovilizan a las personas.

“Esta reducción de actividad física que antes se realizaba jugando en el patio o calle, ahora se ocupa frente a una pantalla, permite que se genere sobrepeso y obesidad”, añadió.

En 2016, en cada 100 mil habitantes existían 246 personas que registran sobrepeso, “si esto se lleva en números absolutos, se puede inferir que en este año se tenía 227 personas de 10 a 14 años con sobrepeso, mientras que las personas de 20 a 39 años, 4.366 fueron registradas con sobrepeso en 2016, y en 2018 este número se incrementó a 5.244 personas. Este aspecto traducido en 100 mil habitantes se establece que de esta cantidad 1.858 personas de 20 a 39 años ya tenían sobrepeso”, infirió.

Para la especialista, las personas mayores de 40 años a más, no solo están obligadas a modificar sus hábitos alimenticios, reduciendo las grasas, carbohidratos por un aumento de verduras y frutas, sino, ante todo, el constante ejercicio o movilidad del cuerpo humano.

MEDICACIÓN DE POR VIDA

La diabetes se presenta con mayor incidencia desde los 20 a más de 60 años, quienes deben consumir medicamentos de por vida.

Luna dio a conocer que la diabetes, tanto de tipo 1 o 2, pueden ser hereditarias, las cuales tiene mayor posibilidad en presentarse en personas que presentan cuadros de obesidad o sobrepeso.

“Si las personas tuvieran un control del peso, la alimentación adecuada y la reducción de alimentos con muy alto grado de azúcar como son las gaseosas, hay la posibilidad que las personas no contraigan la enfermedad a pesar de tener de forma hereditaria la genética de dicha enfermedad”, apuntó.

Por lo tanto, son los factores nuevamente del tipo de alimentación que tenemos para que la diabetes pueda presentarse y no solo en personas mayores o adultos mayores, sino existen casos que se están presentando en niños desde los 13 años, 15 y sobre todo los mayores de 20 años, como resultado nuevamente de la inamovilidad en la que se encuentra esta generación de personas que vive obstinada de las nuevas tecnologías”, indicó Luna.

DAÑO RENAL

Rigurosidad o disciplina en el tratamiento de la diabetes es una de las mayores recomendaciones que realiza la Unidad de Enfermedades no Transmisibles, con la finalidad de evitar que las personas lleguen a dañar sus riñones y depender de una máquina de hemodiálisis de por vida.

“Si no tomo con regularidad mi medicación y solo tomo cuando me siento mal, con el tiempo presentaré daño renal y los pacientes que presentan este daño, necesariamente su riñón no se recupera y que necesitan es depender de una máquina de hemodiálisis o un trasplante renal. Existen jóvenes que están en máquinas de hemodiálisis, pero la diabetes no es la única enfermedad que genera riesgo en los riñones, existen otras enfermedades o consumo de ingesta de bebidas alcohólicas que provoca el daño renal”, aseveró la responsable de la Unidad de Enfermedades no Transmisibles del Servicio Regional de Salud (Seres), Carmen Luna.

En la actualidad, la cantidad de pacientes que presentan daño renal llegan a ser reportados por estadios, “porque el riñón no se daña de golpe, sino es un proceso. En el estadio ya nos debe llamar la atención, nos alerta que nuestro riñón no funciona bien; en 2016 se atendió a 28 pacientes, en 2017 se tenía 40 casos y para 2018 se llegó atender 107 personas. En el estadio son pacientes que necesitan un seguimiento y control permanente y en 2016 se llegó a registrar ocho personas, en 2017 con 10 y para 2018 nuevamente ocho personas. Pero en el estadio son aquellas personas que ya están en hemodiálisis y dependen de esta máquina para vivir, y si verificamos existe una cantidad mayor de personas en esta etapa, en 2016 se tenía 39 pacientes; en 2017, 45 personas; y para la pasada gestión se llegó a 245 casos, es una mayor cantidad que depende de la máquina y deben requerir un trasplante de riñón”, detalló Luna.

El Diario