Cadenas humanas, vigilias y desolación en zona afectada

Los ánimos están crispados en la zona Libertad, donde se han producido los deslizamientos. Para los damnificados, salvar la vida es importante, pero haberlo perdido todo y tener que empezar de cero les duele y desespera.

Hay quejas, hay rabia, hay lágrimas. Algunos le echan la culpa a la Alcaldía, que no les advirtió lo que podía pasar hasta que fue demasiado tarde; otros se culpan a sí mismos, pues dicen que todo es por los terraceos y las construcciones legales o ilegales que han proliferado en la zona.

Unos tienen esperanzas y otros sostienen que saben que nunca podrán recuperarse, “porque nos van a querer hacer vivir en una carpa”.

Una señora llora, mientras su esposo parece haberse quedado sin expresión alguna. No quieren ser entrevistados. “Tanto nos filman y nos buscan, pero cuando pasen unos días nadie se va a acordar de nosotros”, dice. Tenían un edificio de cuatro pisos que se desplomó y ahora no solo deben responder por ellos sino por inquilinos o anticresistas.

Decenas de jóvenes con chalecos amarillos, soldados y miembros de Defensa Civil tratan de calmar a la gente. Les cierran el paso hacia el sitio del deslizamiento para que no expongan su seguridad y tratan de organizarlos para que puedan recoger sus enseres acompañados por funcionarios municipales.

Se forman largas y diversas filas. Una funcionaria pide que se enumeren para subirlos a camionetas que los harán llegar a diferentes puntos de la región afectada. Unos llevan listas, otros aguayos y talegas donde esperan recoger lo que se pueda.

Por todas partes hay familias con enseres acumulados tratando de protegerlos. “No sé donde los llevaré pero al menos no quiero perderlos. Ayer ya nos han robado, por eso no confío en nadie”, dice Ana María, una madre de familia que ha puesto a sus tres hijos por turno, en pleno sol, a cuidar sus cosas.

De otro lado, se forman cadenas humanas que bajan desde sofás hasta cestos de comida de las laderas. Todos están pendientes de rescatar lo que haya podido salvarse del alud.

Muchas personas no están dispuestas a moverse del lugar sin recuperar sus cosas. O lo que queda de ellas

Donaciones

Se necesita con suma urgencia: Colchones, frazadas, edredones. Azúcar, arroz, fideo, leche en polvo, avena, café, mate, té, sal, aceite, sardina, quinua, anís. Maicena, trigo, agua. Pañales para bebés y adultos mayores. Detergente, papel higiénico, champú, peines, crema dental, toallas femeninas, tollas de cuerpo. La Alcaldía y Defensa Civil, con el apoyo de otras instituciones, coordinan la atención a los damnificados (carpas, alimentación y vituallas). Las donaciones se reciben en Emaverde (Av Francisco Bedregal) de 8.00 a 16:00.

Pagina Siete.