Bolivia celebra vigencia del paradigma de la nacionalización que impulsó el desarrollo y la cohesión social

Bolivia celebra hoy, miércoles, 1 de mayo, 13 años de la nacionalización de sus recursos naturales tras la llegada del líder izquierdista Evo Morales a la presidencia del Estado; expertos y autoridades concluyeron que esa medida tuvo efectos positivos y que significó un cambio de paradigma para el desarrollo económico y la cohesión social de los bolivianos.

«Se acabó el saqueo de nuestros recursos naturales por empresas extranjeras», dijo Morales el 1 de mayo de 2006 al decretar la nacionalización de los hidrocarburos.

En los años siguientes el proceso de nacionalización se extendió a sectores estratégicos como la minería, electricidad, telecomunicaciones y servicios.

En el período 2006-2018, en términos de renta petrolera acumulada, la nacionalización de hidrocarburos permitió que el Estado perciba 37.478 millones de dólares.

Sin esa medida, los ingresos habrían llegado a 14.622 millones, reconoció el viceministro de Presupuesto y Contabilidad Fiscal, Jaime Durán.

«La nacionalización de los hidrocarburos fue un paso trascendental que hizo el Gobierno de Evo Morales para poder beneficiarnos de la renta petrolera, lo que nos permitió que nos dé el capital inicial sobre el cual hemos construido un modelo económico que ahora nos permite situarnos como la economía de mejor desempeño en la región», refrendó.

La nacionalización generó también confianza entre el Gobierno y los movimientos sociales, añadió el funcionario al recodar que esa medida nació de la lucha popular y de la ‘agenda de octubre’ de 2003.

La rebelión popular de 2003 sobre el orden político institucional neoliberal y conservador, representado entonces por el gobierno de Sánchez de Lozada y sus aliados, entre ellos, Carlos Mesa, abrió un nuevo cauce de reformas con el protagonismo de los movimientos populares que resolvieron llevar adelante un proceso de liberación nacional, según el análisis de varios historiadores, expertos y sociólogos.

Tras las sangrientas jornadas de octubre de 2003 y la huida de Sánchez de Lozada a Estados Unidos, dejando más de 60 muertos y 400 heridos en una represión militar contra civiles, Mesa asumió el mando del país, pero después de 20 meses renunció ante una nueva ola de protestas en demanda de las nacionalización e industrialización de los hidrocarburos y los recursos naturales.

En ese contexto, Morales ganó las elecciones presidenciales de 2005 con un histórico 54% de los votos, abanderando la nacionalización como emblema del denominado «proceso de cambio» en Bolivia.

La alianza de Morales con los movimientos sociales generó la estabilidad económica y social del país, que después de décadas de conflictos consolidó un escenario favorable para potenciar el aparato productivo nacional, con una fuerte presencia estatal y «socios» extranjeros, de acuerdo con el análisis del viceministro Durán.

El Producto Interno Bruto boliviano registró un crecimiento mayor al 4% entre 2006 y 2018, período en el que más de 3 millones de personas salieron de la pobreza, según datos oficiales.

Durán afirmó que la nacionalización no solo permitió apalancar a los sectores productivos del país, sino también generar riqueza para distribuirla a través de bonos, programas sociales y obras.

«Nadie va ir en contra de la nacionalización, nadie va ofrecer privatización. De hecho les da vergüenza hablar (…), porque el hecho de que estemos frente a un paradigma hace que sea así», señaló en alusión a las propuestas de los candidatos de la oposición para las elecciones generales de octubre próximo, entre ellos Mesa.

Una investigación de la Asamblea Legislativa estableció que el período de la privatización y capitalización (1985 – 2005) causó un daño económico al país de aproximadamente 21.050 millones de dólares.

Para el analista económico Alberto Bonadona, la nacionalización fue «positiva» y benefició de mayor manera al Estado boliviano con los ingresos generados por la producción y exportación de gas natural, tomando en cuenta, además, la bonanza de los precios internacionales de las materias primas.

«Fue el 2003 que empiezan a aumentar los precios (de los hidrocarburos) en el mercado internacional y luego va a venir la nacionalización y esa nacionalización lo que muestra es que había que nacionalizar (…). Creo sin duda, no se puede negar, que la nacionalización permitió aumentar los recursos que se apropió para sí (el país) y para la sociedad boliviana», dijo.

El economista Gonzalo Gosalvez aseguró que la nacionalización de los hidrocarburos fue una de las medidas más importantes de la historia de Bolivia, en un contexto de «crisis del neoliberalismo».

«En las marchas en 2003 las personas decían si no recuperamos ahora los hidrocarburos, si permitimos que se lo venda a Chile, Estados Unidos, incluso a México, no vamos a tener futuro para nuestros hijos; entonces las mujeres, las abuelitas marchaban con esa convicción, de que había la necesidad de recuperar un recurso que probablemente luego del estaño, de la plata, las experiencias que hemos tenido de saqueo, podía ser un elemento que permita tener un futuro para los jóvenes, para todo el pueblo», remarcó.
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